Cancionero rock: Slayer- “Dead Skin Mask” (1990)

Cancionero rock: Slayer- “Dead Skin Mask” (1990)

Slayer es leyenda, una de las bandas más representativas del thrash desde el surgimiento del género, a principios de los ’80. Discos, Dvd, fuerza, inconformismo y letras poderosas han sido tierra fecunda para millones de fans devotos en todo el mundo. Y esos fans se han construido gracias a que sus canciones apelaron siempre a la oscuridad…de la guerra, de la desazón social y, en otros frentes, de la de personajes que existieron y que la literatura capturó de manera magistral para que otros se inspiraran en esas historias, a veces, increíblemente brutales. Pero no solo de literatura, porque la realidad teñida de locura extrema también fue fascinación para esta corriente del rock, y así fue como Slayer cayó dominado por el encanto grotesco que estos personajes exultaban, dando origen a temas espectaculares en la línea musical y en la lírica. Uno de ellos, “Dead Skin Mask”.

“Máscara de piel muerta”. Una canción con ese nombre es Slayer en esencia. Directo y diabólico. El tema fue incluido por la banda en su imprescindible “Seasons in the Abyss” de 1990, junto a otros que explotaban en alaridos hacia el apocalipsis y la guerra.

En “Dead Skin Mask” Tom Araya se mete en la piel de Ed Gein, uno de los asesinos más sórdidos de Estados Unidos y que fue capaz de inspirar a personajes de películas como “La Matanza de Texas” y “El Silencio de los Inocentes”. A Ed Gein (1906-1984), llamado “el carnicero de Plainfield”, sólo se le atribuyeron dos asesinatos, porque el resto de sus atrocidades las hacía recuperando, desde los cementerios, los cadáveres de mujeres. Fue la muerte de sus dos únicas víctimas la que destapó su verdadera cara, cuando la policía entró en su casa y acreditó el macabro mundo de aquel asesino; cuenta la historia que tenía colgado por los tobillos el cadáver de una mujer, ya decapitado, siendo más horripilante la comprobación de que sus muebles estaban forrados con piel humana, lo mismo que sus utensilios de cocina, su ropa y máscaras, como la que da título a la canción de Slayer.

En el juicio, Gein confesó que hablaba con su madre fallecida (como Norman Bates en “Psicosis”) y que quería realizarse a sí mismo una operación de cambio de sexo (Buffalo Bill en “El Silencio de los Inocentes”). La justicia consideró que era un enfermo mental, mientras que su tenebrosa historia se mantuvo viva gracias al metal potente de Slayer. Porque “Dead Skin Mask” es un deleite en lo que a interpretación se refiere, con un Araya sumamente audaz. Este aspecto es el que le da esa personalidad siniestra al tema, un sello distintivo de la banda y del disco, el cual vendió más de 1.000.000 de copias en Estados Unidos siendo certificado con oro y platino, a pesar de esconder una historia en donde la realidad superó a la ficción.

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