Cancionero Rock: “Streets of Philadelphia”- Bruce Springsteen (1994)

Han pasado 25 años de su salida y no mucho hemos concientizado a nivel global respecto de esta terrible enfermedad. La película Filadelfia fue la primera película comercial que trató el tema del SIDA y fue realmente importante y conmovedor. Incluso mostró un poco de lo que parece el Sarcoma de Kaposi, (derivado del VIH que deconstruye físicamente), aunque los cineastas tuvieron que disimularlo mucho para que la película se realizara. Pues, pese a que las motivaciones eran buenas, era Hollywood, y si mostraban el verdadero horror del SIDA, nadie pagaría por verla. Esta canción captura el dolor, la pérdida y la soledad que fue para quienes lo vivieron, sobretodo en esos conservadores ochenta y principios de los noventa, cuando ya el tema se destapó globalmente con las muertes de rockstars y celebridades como Rock Hudson o Freddie Mercury.

El cuadro es claro: el propósito de la canción es informar a las personas sobre las luchas que los homosexuales tuvieron que enfrentar, en los años 80, cuando la mayoría de la población que tenía VIH/SIDA eran gays discriminados. Además, el tono suave es a propósito, porque está tratando de ser informativo sobre un tema delicado y está apuntando a que lo comprendamos hasta los más cerrados de mente con una exquisita prosa que esconde sufrimiento y valentía.

Es lo notable, tras ese cansino y seductor beat de batería de su entrada Springsteen transmite de verdad ese sentimiento de desprecio de la sociedad, en el tema él canta que está “marchito y maltratado”, lo que expresa que se siente débil y golpeado. Cuando Springsteen dice “no me reconocía a mí mismo”, está diciendo que la gente ya no se sentía como ella misma por esta enfermedad, o en la línea que dice “no me saludará ningún ángel” refiere a que su fin llegará pronto y sus “pecados” no le permitirán ser aceptado en el cielo. Algo absolutamente brutal, pues eso era lo que pensaban los moralistas y religiosos (y hasta el día de hoy encontramos muchos) que asumen esto como un castigo divino por la promiscuidad.

Springsteen canta muy inspirado en este tema lleno de metáfora: “Mi ropa ya no me queda”, lo que significa que ya no se siente como la misma persona o que no se siente cómodo en su propia piel y en cierta forma usa el cliché, “Caminé mil millas”, para describir cuánto tiempo ha estado enfrentando esta adversidad.  Al hablar “la noche ha caído”, describe la noche que se aproxima como lo haría una persona, refiriéndose a la muerte.

Estos ejemplos de lenguaje figurativo apoyan la idea principal de la canción al darle vida a la letra y se va decantando totalmente a lo terrible que lo pasaron muchos en esos años, cuan solos se sintieron (física y sicológicamente, rechazados por la sociedad y quedándose sin “amigos”) como es el caso del abogado Andy Beckett, personificado magistralmente por Tom Hanks en la película que ilumina esta canción.

“En esa época en EE.UU. era increíble: cada semana salía el periódico, y los obituarios semanales contenían hasta doce páginas en una sola semana. Cada semana, un amigo de alguien se enfermaba. Era una maldita epidemia, casi nadie sabia mucho de su origen y menos de su cura. Cada semana, más gente moría. Cada fin de semana los funerales y hospitales tenían más “clientes” que nunca. Hubo una especie de “desaparición”, cuenta la propia gente que vivió de cerca en EE.UU. el fenómeno.

Hoy en día hay más ayuda y conciencia al respecto, más prevención tal vez, pero el prejuicio hacia los que lo padecen, en muchos sectores, lamentablemente persiste.

La canción es una de las más hermosas del cancionero de The Boss y  ganó el premio Óscar a la mejor canción original​ y cuatro premios Grammy, incluyendo el premio a la mejor grabación del año, el premio a la mejor canción de rock, el premio a la mejor interpretación vocal de rock masculina y el premio a la mejor canción escrita para una película, televisión u otro medio visual.

Por Patricio Avendaño R.

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