Cancionero Rock: “When The Levee Breaks”- Led Zeppelin (1971)

El golpe fuerte, esa hipnosis rítmica y magia seductora de esta batería está catalogado por muchos como una de las mejores de la historia del rock. Quizá sea por eso, porque, sin mayores pretensiones, “Bonzo” logra encapsular la pasión de su vida para la eternidad en golpes tan simples pero inmortales, que se repiten una y otra vez en nuestra cabeza hasta el grado de atraparte completamente en ella. Sin duda, no somos solo nosotros los que lo decimos, pues ha sido reverenciada hasta el cansancio a través de la historia como una pieza magistral del instrumento, tanto así, que muchas canciones de rap y hip hop han sampleado el golpe del baterista fallecido en 1980. Los Beastie Boys lo usaron en “Rhymin & Stealin”, que abrió su primer álbum License To Ill. Y sin dejar de mencionar a otros pares como “Lyrical Gangbang” de Dr. Dre y “Beats And Pieces” de Coldcut, o los propios A Perfect Circle que realizaron su versión completa muy innovadora en el disco de covers eMotive.

Pero además la letra de esta canción (escrita por la blusera Memphis Minnie en 1927) habla de un suceso histórico (la verdad que el blues tiene bastante de aquello, sobretodo de desgracias que hirieron aún más la denigrada humanidad de los afroamericanos de principios del siglo XX). El tema, se basa en El gran diluvio de Mississippi de 1927, que fue cuando los “trabajadores” (o esclavos más bien dicho) de las plantaciones afroamericanas fueron obligados a cavar en el dique a punta de pistola, amontonando sacos de arena para salvar las ciudades vecinas de la inminente inundación, una de las más grandes acaecidas en EE.UU., por cierto.

De ahí la letra, apasionada condena desgarradora en base a versos: “I works on the levee, mama both night and day, I works so hard, to keep the water away” (“Trabajo en el dique, mama, tanto de día como de noche, trabajo tan duro para mantener el agua alejada”).

Después de que se rompió el dique, a los negros no se les permitió abandonar el área y se les obligó a trabajar en el rescate y limpieza, viviendo en campamentos con acceso limitado a los suministros que ingresaban. Muchos se fueron en la primera oportunidad que tuvieron ya que no había trabajo en el Delta después de la destrucción de todas las plantaciones; de ahí la otra parte y más devastadora de la letra, “Oh llorar no te ayudará, orar no servirá” y “Es un viejo y malvado dique, me hace llorar y quejarme, dejar a mi bebé y mi hogar feliz”, dice la desgraciada vivencia de la historia en sus líneas.

Es melancolía, es sufrimiento, pero también habla de la pasión negra de salir adelante una y otra vez pese a lo mal que lo pasaron. Se habla de los Led Zeppelin “clones” o que plagiaron muchas canciones del blues americano, pero a esto habría que llamarlo simplemente un gran homenaje y un rescate asombroso de los músicos y las penas que fueron cantadas en tales canciones donde todo es más impactante cuando no es ficción.

No solo es el beat, es alma tan potente en el slide guitar de Jimmy Page y la gloriosa interpretación del “Dios Dorado”, Robert Plant, que hacen de ella, una de las tantas delicias musicales de la banda, puesta en el cierre de lujo para un disco sublime como el LZ IV y que gozamos escuchando hasta nuestros días.


Por Patricio Avendaño R.

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