Candlemass: The Door to Doom (2019)

Después de seis años, los creadores del Doom están de vuelta. Candlemass lo ha estado dando todo desde 1984 y en su 35 ° aniversario decidieron recuperar a su vocalista original, Johan Längqvist, quien no estuvo en ningún otro disco salvo el gran debut, por lo que se temía que este retorno, en el trabajo n°12 de la banda, fuera más bien un saludo a la bandera que enarbolan con orgullo sus fanáticos de siempre. Pero como si el regreso del cantante de “Epicus Doomicus Metallicus” no fuera gancho suficiente, invitaron al ícono absoluto Tony Iommi como guinda de la torta, factor que obviamente atrajo la atención del universo metal a este “The Door to Doom”.

Recordemos que Candlemass influyó en gran parte de la escena del metal escandinavo y ya venían precedidos de un EP de excelencia y que recibió fantásticas críticas, por lo que estos soportes podían ser una excelente oportunidad para darse a conocer a un público más amplio.

El disco se disfruta desde varias perspectivas. Primero, se siente atemporal y satisfacen mucho las tres primeras pistas, las cuales se apoderan de la épica en sus seis minutos de duración. “Splendor Demon Majesty” explota con el riff y se fusiona con la atmósfera de inquietud que propone de manera vibrante. Candlemass no ha olvidado lo importante que es el tema de apertura. El ícono del heavy metal, Tony Iommi, nos atrapa y nos dice “así se tocan las cuerdas” en “Astrolus – the Great Octopus” y es el líder del track. Por otro lado, la balada “Bridge of the Blind” se canta con un lirismo directo, renovado y cautivador.

Los legendarios Candlemass presentan baterías vivas y líneas de bajos brillantes, completado con un gran desempeño vocal

 

Las canciones de medio tiempo, como “Death’s Wheel”, son old school, rebosantes de oscuridad característica de la banda y que no se oían con tanta fuerza desde los ’90. Las mejores partes de este trabajo es cuando se desaceleran para los solos y aparecen las melodías deslumbrantes, mientras que los riffs pesados podrían haber sido un poco más desarrollados, pues los hacen desaparecer demasiado rápido; esto se nota en “House of Doom”, donde el coro y el verso están en un ritmo más rápido y las secciones medias son muy cortas. En el último EP, este tema contó con la participación del cantante Mats Levén, pero la versión con Längquist es mucho mejor, porque su voz profunda lleva mejor la atmósfera del tema. “Black Trinity” y “The Omega Circle” son directas y mucho más sucias.

Moderna propuesta para la experimentación de la fatalidad. Los legendarios Candlemass presentan baterías vivas y líneas de bajos brillantes, lo que se completa con un gran desempeño vocal y ese gancho perfecto obsequiado por Iommi. “The Door to Doom” es un sólido puente entre las obras antiguas del grupo y el sonido más nuevo, gestionando de manera eficiente sus terrenos más melódicos con un gran desfile de riffs ampulosos. En raras ocasiones se llega a ver a una banda lanzando su 12a producción, juntando en ella lo mejor de su historia y con tiempo aún para encontrar novedad en sí misma. Se anota como uno de los destacados del género para 2019.

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