Ciclo Heroínas del Rock: Meg White, brillando tras las sombras

Ciclo Heroínas del Rock: Meg White, brillando tras las sombras

Meg White debe ser la más improbable estrella de rock, pero igualmente tiene un espacio más que ganado en este ciclo dedicado a las Heroínas. De naturaleza tímida, tranquila y sin formación musical, se dio el lujo de ganar cuatro Grammys y formar la mitad de una de las mejores bandas de rock alternativo de la que tengamos memoria: The White Stripes.

Todas las miradas siempre se concentraron en la versatilidad y calidad de Jack, pero tras ese éxito y reconocimiento a un virtuoso, se escondía el sonido de una batería pura, simple, no retorcida y que era resultado de un olfato nacido para hacer de lo simple algo eterno. Ya no estaba para la técnica ni para la elaboración, y se valió del tremendo soporte de su marido, en las letras y voz, y de su puro instinto para capturar la imaginación de una generación completa. Reconocida como una persona extremadamente tímida, curiosamente allí estaba su fuerza, de ahí nacía su sonido no elaborado, de la percusión constante de las notas, de golpearlas y golpearlas una y otra vez hasta sacar una resonancia llamativa y divertida, la que era el complemento perfecto, el otro 50% que necesitaba Jack para sacar afuera el poderío de White Stripes.

Así, sin saber nada de técnica, comenzó a hacerse un nombre en la escena rock underground de Detroit; en 1999 The White Stripes lanzó un auto- álbum debut con el sencillo “The Big Three Killed My Baby”, dejando atónita a la crítica.

Luego vino “De Stijl”, totalmente auto-grabado en cinta analógica de ocho pistas; el disco recibió  elogios universales, hasta convertirse en un clásico de culto, y elevando el perfil del guitarrista y la baterista, algo que a Meg no le gustó en lo absoluto. Para ella, el permanecer tras las sombras le permitía jugar con la batería sin ser analizada, haciendo volar su instinto sólo teniendo como parangón la línea de guitarra de Jack. Algo muy parecido se escuchó en “White Blood Cells”. Luego vino “Elephant” con el omnipresente  “Seven Nation Army”, con su batería simple y pegadiza, demostrándole a toda una generación que era posible aprender a tocar en casa, sin pretender llegar a la expertiz, e igualmente poder crear un tema icónico.

Con “Get Behind Me Satan” el sonido fue claramente diferente, más complejo, agregando piano de forma importante, mientras que “Icky Thump” fue la última muestra de su equilibrio y razonamiento melódico con platillos……platillos- bombo-platillos-bombo. Hasta Dave Grohl dijo en una entrevista a la Rolling Stone que “todos los grupos de punk-country-blues-metal deberían sonar así de bien”.

Meg+White

Una característica de Meg y que no hemos vuelto a ver en un baterista, es la capacidad de desarrollar ese nivel de comunicación no verbal y de sinergia mágica con el público, y obviamente con Jack White; aunque él acaparaba la atención, ella brillaba por allá atrás con su sonido totalmente displicente. Aunque muchas veces tuvo que enfrentarse al menosprecio de fans y críticos (en una demostración clara de desconocimiento del concepto de la banda), Meg demostró que su estrategia de silencio frente a los ataques acabaría acallando el ruido de las críticas; si no lo crees, escucha la letra de “Truth Doesn’t Make A Noise”.

Hoy, Meg White está totalmente desaparecida del mainstream (para felicidad de ella) y es una lástima tener que decir que ella decidió dejar de aportar en su relación con la batería, un instrumento que requiere fuerza, equilibrio, poder y total complemento con el resto de los instrumentos pues les sigue el ritmo y, en ocasiones, les da la entrada. Varias voces de la crítica han señalado que la batería ha perdido su personalidad y que Meg, al no ser técnicamente perfecta, se hacía fácilmente escuchable y disfrutable… ¿Un ejemplo? dale play a “Screwdriver” (puede ser en aquel concierto en Glastonbury) y podrás comprobar cómo esa batería te llevaba completamente arriba.

The White Stripes fueron una guitarra y una batería. Meg White fue la niña escondida tras el brillo de Jack, pero que supo mantenerse fiel a su estilo y ser reconocida como un valioso aporte a un estilo sin técnicas pero lleno de fuerza, siendo protagonista de toda una generación que aún la recuerda como una heroína del rock.