Ciclo Heroínas del Rock: Siouxsie Sioux, la cara dark del rock

Ciclo Heroínas del Rock: Siouxsie Sioux, la cara dark del rock

Todo el que haya asistido a un concierto de rock gótico, sabe que se trata de una experiencia distinta al concierto convencional. El componente religioso del  gótico funciona, por un lado, para los espectadores, que actúan como acólitos de una ceremonia sagrada replicando tatuajes y vistiendo de acuerdo a  un patrón, y para los músicos, porque se mueven  con idéntica teatralidad. Y fue dentro de esta vorágine de imaginería, que una adolescente aprovechó su  mirada a lo bruja, la ropa negra, su rostro  pálido y con mucho maquillaje , para encarnar al icono femenino de una corriente que hechizó a jóvenes que fueron a beber de un rock sombrío y deprimido. Pero esta mirada a Siouxsie Soux sería muy simplista, una mera crónica de moda. Siouxsie, a pesar de haber contribuido a “aclarar” el punk oscuro para el gran público, especialmente para el femenino, conquistó por derecho propio un lugar en la historia del rock como fenómeno social, pero además de eso, se ganó un espacio por sentar las bases musicales de aquel movimiento que se situó en medio del punk (el antes) y el dark (el después).

Sioux, gracias al movimiento “Bromley Contingetnt” (groupies de los Sex Pistols), se juntó con los primeros Banshees para comenzar su carrera musical en 1976 en el en el “100 Club Punk Festival”, organizado por Malcom McLaren. Desde ese día, la banda empezó a dinamitar los preceptos del punk a base de experimentación sonora, pero también introduciendo ideas que eran incomprensibles dentro de la escena. Un sonido  discordante, tenso, angustiante, interpretado por autodidactas que se enfrentaban a la tradición. Y mientras las guitarras sonaban como la escena de la ducha de “Psicosis”, la voz gélida de esta diosa en negro emergía como un estertor muy parecido al sufrimiento;  apenas el 2% de las mujeres logra un rango de tono tan grave como el contralto, por eso el dramatismo fue lo que  le abrió a Siouxsie un espacio en esa primitiva escena dark. Ya en el ‘77, en Inglaterra no se hablaba de otra cosa, Siouxsie ya calaba hondo en el imaginario colectivo londinense con “Hong Kong Garden”, la que alcanzaba el no. 7 en las listas  y la Melody Maker lo consideraba un “un debut glorioso”.

Si Screamin’ Jay Hawkins,  Cramps, o las misas negras de Black Sabbath fueron el inicio, el primer disco etiquetado como “dark-punk”  se titula “The Scream” y está firmado Siouxsie and The Banshees. En sus letras, ella se aparta  de la política que alimentaba al punk de cepa y se  adentró en los rincones oscuros de la psique: la locura, la alucinación, el delirio, extraños rituales, y la puesta en escena fue por ese lado también. Siouxsie Sioux ya no era frágil, vestía como hombre, con el pelo rapado y maquillaje recargado. Se estaba convirtiendo en otra cosa, en algo para lo que, todavía, no había categoría.

Y así llegó junio de 1981. Cuando sale al mercado “Juju”, algo se quebró. Es uno de esos momentos fundamentales, cuando pasa un huracán que modifica todo, porque de la oscuridad del post punk y de la violencia de Wire o The Fall, y de la depresión de Joy Division, en 1982 ya habrá emergido la oscuridad del “gótico”, un mundo de ritual  donde la debacle de la nación o la reina Isabel dejaban de importar; esto, porque la escena gótica rechazará toda la modernidad y el rock gótico se definirá como antimoderno. Ya en 1980, Siouxsie acapara portadas  y era entrevistada como referente, mientras que “Kaleidoscope”, con Steve Jones de Sex Pistols, como colaborador, se alejaba del estridente punk inicial y “Happy House” se escuchaba en todo el orbe. De ahí en más, los sucesivos cambios de alineación perjudicaron la relevancia de la banda frente al estallido del metal y el glam, pero esto no le quitó las ganas a Siouxsie de seguir siempre por la ruta de la experimentación. Grabó con Morrissey,  hizo el tema de “Batman” para Tim Burton, reversionó a los Beatles con “Dear Prudence”, dio vuelta “Passenger” de Iggy Pop, y con The Creatures haría los rarísimos “Anima Animus” (1999) y “Hái!” (2003). En 2007 publicó su primer álbum solista, “Mantaray”, el que resume completamente su relevante carrera.

De forma previsible, la historia del rock ocultó, en alguna medida, la época más oscura de Siouxsie Sioux. En su lugar ha pontificado a músicos hombres, cuando ella fue la voz de una corriente, de una estética cargada al desamor, al misticismo, a la poesía y la espiritualidad. La mujer de los ojos más profundos del rock tuvo a mano las herramientas para renovar una manera de escuchar la música y colorearla, para siempre, de negro.

 

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