Conciertos que hicieron historia: AC/DC en River Plate

Es raro que un crítico escriba sobre AC/DC sin recurrir a las palabras “majestuoso” y “lo más grande”, y es inevitable más aún cuando revisamos un show en vivo frente a 200,000 argentinos

“No hablamos muy bien español”, dijo Brian a la multitud argentina, “¡pero hablamos rock and roll bastante bien!!” y esa noche del 4 de diciembre de 2009 en Buenos Aires se escuchó fuerte y claro, tanto como para dejar registrado, después de 20 años sin sacar un disco en vivo, un espectacular momento para la posteridad y con un renovado material para disfrutar del show a gran escala que llevaron los monstruos del hard rock australiano a Sudamérica ese año.

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Angus Young y Brian Johnson en el Estadio Monumental de Buenos Aires.

AC / DC Live en River Plate eleva el voltaje al cosmos y entrega todo lo que un fanático esperaría de AC/DC: distorsión intensa, voces agudas, cachos de diablo y sí, un Angus Young en gran forma y fondo, el escolar más viejo de la historia siendo sin duda uno de los protagonistas de la noche.

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El set comienza con un montaje en video del avatar de la banda que llega con “Rock N’ Roll Train” y que nos atrapa a través de su gratificante estridencia característica para varias canciones emblemáticas de la banda, incluida la favorita del público: “Back in Black”.

Mientras temas como “Big Jack” ofrecen un descanso refrescante de la sección de ritmo de monstruos del alto voltaje proporcionada por Angus y Malcolm Young, Cliff Williams y Phil Rudd. El espíritu de blues apuesta a los ahora clásicos impulsos hormonales de Johnson y al strip tease de Angus, quienes no dejan de tener una seductora marca en conjunto pese a pasar el medio siglo de vida en aquel entonces.

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3 noches de puro rock vivieron 200.000 personas en el estadio de River

Clásicos tan populares como “Dirty Deeds” y “Thunderstruck” impresionan tanto que cortaban en dos el mar de cabezas de rockeros en una ola de armonías distorsionadas que recuerda totalmente a un juego de fútbol (pues vaya que en este estadio ha sucedido y se han dado grandes historiasde la pasión de multitudes), algo que sirve para demostrar que estas canciones fueron hechas para ser himnos de rock de estadio. Las nuevas canciones aparecen como creaciones nostálgicas actualizadas de su colección de grandes éxitos, sin embargo, ofrecen el mismo nivel aplastante. Johnson continúa constantemente sacando un arsenal aparentemente interminable de chillidos a sus letras machistas imbuidas de sexo, alcohol y fiesta rocanrolera sin fin.

En el momento en que Johnson canta “Hells Bells” al colgarse sobre el péndulo, la admirable energía de Angus se ve maximizada por el moshpit de una multitud. Diez canciones en el concierto y no hay señales de detener a la congregación de hard rockers y menos a estos Big Bosses del rock. Y no es de extrañar que en la multitud encontremos muchos fans metaleros que sonríen a grandes volúmenes y una gran variedad de Milfs que reviven las fantasías de los ochenta en torno a tamaños himnos. La noche era única, especial y un verdadero viaje en el tiempo y el espacio.

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Angus canaliza su rabia usando su guitarra como una ametralladora (increíble, a sus 56 años) a través de un solo de 20 minutos mientras desfila alegremente por el escenario en su famoso paso de pato heredado del gran Chuck Berry. Su hermano, Malcolm, canaliza lo mismo pero muy en su interior, mientras que un “He has the devil in his fingers and blues in his soul!” (“¡Tiene al diablo en sus dedos y blues en su alma!”), suena en la proclama de Johnson mientras se pavonean juntos en el frente. Los ánimos y escenario literalmente se incendian durante “For a Those About to Rock” y los fuegos artificiales señalan el final de una noche llena de poder.

Es raro que un crítico escriba sobre AC/DC sin recurrir a las palabras “majestuoso” y “lo más grande”, y es inevitable más aún cuando revisamos un show en vivo frente a 200,000 argentinos, el cual fue filmado en diciembre de 2009, cuando la banda estaba de gira por su álbum Black Ice, y que en este registro nos llena de inmensidad y nos alegra el corazón de tanta energía y vida reunida.

Con los valores de una producción de una película de Hollywood el film fue dirigido por David Mallet, el concierto fue filmado completamente en HD por 32 cámaras. La impresionante fiesta de guitarras en distorsión continua de 110 minutos muestra el histórico regreso de la banda australiana a Buenos Aires luego de 13 años de ausencia de Argentina, donde atacaron su catálogo de cuatro décadas frente a casi 200,000 fanáticos.

Por Patricio Avendaño

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