“Creatures of the Night”: el heavy metal en estado puro de Kiss

“Creatures of the Night”: el heavy metal en estado puro de Kiss

Comenzando los 80’s, Kiss iba a la baja devaluándose. Atrás quedó la formación original, con el flamante zorro Eric Carr tras la batería —en lugar del gato Peter Criss. Esa nueva encarnación generó poco ruido con el ligero Unmasked (1980), lo que se repitió con proyecto conceptual Music from The Elder (1981). Ante el temor de seguir yéndose a pique, le dieron especial forma al que fue el 10° disco de estudio —sacando los cuatro solistas de 1978: Creatures of the Night, publicado el 10 de octubre de 1982.

Porque ante una vorágine de material pesado, otorgado por la estallante Nueva ola de heavy metal británico, Kiss también decidió intentarlo —sin escatimar recursos de colaboradores externos. Y queda claro con el inicio de la aplastante canción homónima; y la pegada bestial del nuevo integrante, que allí brilló como nunca a lo largo de toda la placa —valiéndole honores de bandas como Iron Maiden y Judas Priest, que también publicaron seminales trabajos ese mismo año; pero que envidiaron la dimensión del sonido de los tambores de los oriundos de Nueva York. Como dato trivia, el músico invitado para este tema fue Mike Porcaro; otrora bajista de Toto —fallecido en 2015.

De allí en más todo es un machaque de alto octanaje que no decae, siguiendo con Saint and Sinner —Gene Simmons asomando tras el micrófono, como se esperaría por el calibre de la entrega; sacándole partido a su registro intimidante de por aquel entonces. Le continúan las monolíticas Keep Me Comin’ y Rock ‘N’ Roll Hell —esta última co-escrita por Bryan Adams. Cabe señalar que el núcleo de la banda, para ese punto era básicamente un power trio; con Ace Frehley casi inexistente en las sesiones, apuntando de manera principal a un alcoholismo desatado. Fue en las grabaciones que llegó un tal Vinnie Vincent, para encargarse de componer y situarse tras la guitarra líder —a quien se le puede acusar como el responsable de la subida de decibeles, tal como lo haría como colaborador en Revenge (1992). El mismo que para el tour promocional tomó la vacante de miembro fijo, bajo el personaje del guerrero egipcio, y sería parte fundamental para gestar Lick It Up (1983) —pero como tan fugaz llegó, tan fugaz se esfumó.

Danger, pese al título cliché, ataca punzante y despejando la cancha para I Love It Loud; sencillo punta de lanza. Verdadero himno de grandes arenas y estadios, y que el videoclip mostró parte de la maquinaria que llevaban de gira; como la base de la batería / cañón de tanque que disparaba pirotecnia. Punto alto para el bajista, quien muchas veces en vivo la antecede por su propio solo que incluye el vómito de sangre. En contraparte, I Still Love You figura como la única balada de la colección; y que pese a su aura densa y oscura —a la par con el resto, es el área de confort en que Paul Stanley puede desentenderse a sus anchas. Killer, un medio tiempo que decanta en otro punto alto; el cierre a cargo de la potente War Machine —que nada más al asomar su riff entra a ganador, otra vez el demonio demostrándonos lo abrasador que podía ser.

Irónicamente, pese a un producto final refinado y que seguía la línea de la industria, Creatures of the Night no cuajó como se esperaba —siendo recién tomado en cuenta, con la certificación de oro, durante los 90’s. Tras la promoción, que finalizó con tres shows a estadios llenos en Brasil, decidieron probar otra fórmula en miras de volver a posicionarse; sacando el maquillaje de la ecuación, y mostrando por primera vez las caras —dinámica que abarcó poco más de una década, hasta la reunión de la formación original. Es por ello que el álbum de la portada azul, con cuatro miradas amenazantes, marcó un cierre muy ceñido; y lo hizo reventando los amplificadores con una selección de primera. Nunca se le escuchó tan fuerte a Kiss, eso es seguro.

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