“Cygnus X-1”, el épico tema de Rush que se inspiró en un Agujero Negro del espacio

Tal como nuestra vía láctea lleva su nombre derivado del mito del chorro de leche que salta del seno de la Diosa Hera mientras amamanta a Heracles creando las estrellas y galaxias muchas cosas que hay en el cosmos están inspiradas en la mitología griega. Rocinante es el nombre del caballo que Zeus monta, así como el nombre del caballo de Don Quijote y en este tema lleno de fulgor progresivo los canadienses eligieron bautizar así también a la nave que viaja por los confines del espacio en busca de este Agujero Negro, en una expedición alucinante llena de ciencia ficción dándole vida a algo que hasta el día de hoy se nos ha hecho imposible realizar, pese a los avances de la ciencia y de que ya hay una imagen que ha sacudido al mundo comprobando que los Agujeros Negros si existen y son “visibles”.

Navego a través de la Vía Láctea
En mi nave, la ‘rocinante’.
Girando a través de las galaxias,
Dirigido hacia el corazón de Cygnus.
De cabeza en el misterio

Esta es una canción de dos partes, la parte 1 viene en el gran A Farewell To Kings (1977) y la parte 2  está en Hemispheres (1978). Las dos partes individuales se conectan para establecer una ambiciosa historia, de aquellas que tenían días enteros metido de cabeza al gran Neil Peart, porque la verdad, lo que encontrábamos en esos grandes discos, aparte de brillantes canciones, era realmente literatura fascinante salida de la pluma del baterista.

Este Rocinante, el caballo del espacio de Rush, viaja hacia el agujero Negro Cygnus x-1, creyendo que puede haber algo más allá de él. A medida que se acerca, cada vez es más difícil controlar la nave y, finalmente, es atraído por la fuerza de la gravedad. “El sonido y la furia ahogan mi corazón/ Cada nervio se desgarra” canta Lee desesperadamente al final de la primera parte .

En la constelación de cygnus.
Allí se esconde una misteriosa fuerza invisible.
El agujero negro de Cygnus X-1
Seis estrellas de la cruz norte.
En luto por la pérdida de su hermana.
En un último destello de gloria.
Nunca más para honrar la noche
Invisible
Al ojo telescópico
infinito

Todo se vuelve más místico y épico, con síntomas de historias distópicas como Rush tan bien desarrollarían en los ’70 (al estilo de 2112) en la segunda parte en el Libro II ( “Book II: Hemispheres”) donde el tema se subdivide en seis partes.

El explorador vuelve a entrar en la historia, pero esta vez él ha emergido en el Olimpo, donde presencia a los dioses Apolo y Dioniso atrapados en la lucha entre la Mente y el Corazón. Antes de su llegada, los pensadores lógicos son dirigidos por Apolo y las personas emocionales son gobernadas por Dionisio creando todo un conflicto. Apolo les había enseñado a la gente cómo construir ciudades y explorar las profundidades de la ciencia y el conocimiento, pero Dioniso había atraído a muchos de ellos a los bosques salvajes y les había proporcionado amor. Sin embargo, sus seguidores no almacenan ningún alimento para el invierno y son atrapados desprevenidos. Se desata un enorme caos cuando las dos formas diferentes de vida chocan.

Tengo memoria y conciencia
Pero no tengo cuerpo ni forma.
Como un espíritu sin cuerpo.
Estoy muerto y sin nacer

He pasado al olimpo
Como se contaba en cuentos de antaño.
A la ciudad de los inmortales
Mármol blanco y oro puro.

Cuando el protagonista reflexiona sobre lo que ve, se atormenta en la falta de equilibrio de las personas que insisten en uno u otro extremo. Su clamor despierta conciencias y su grito es escuchado por los guerreros y hace que reconsideren su lucha y se unan. Los dioses reconocen al explorador como un nuevo dios naciente y lo llaman Cygnus, el Dios del equilibrio.

Las voces únicas de Geddy Lee en esta canción resultaron, en parte, de la experimentación con diferentes micrófonos tal cual como en los teclados , para que así se captase el factor galáctico en toda ella.

En la realidad, Cygnus X-1 fue descubierto en 1964 y constituye el primer caso en el que se pudo probar la presencia de un agujero negro, algo que había predicho Einstein en la teoría de la relatividad, aunque en el año que murió (1955) no se le dio mucho crédito para este tipo de fenómenos, sino para otro tipo de estudios. El tiempo le ha dado toda la razón a sus descubrimientos y al enorme aporte al gran genio alemán, inclusive Rush y por supuesto, la ciencia actual.

Por Patricio Avendaño R.

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