Decir Adiós es Crecer: Hasta siempre Gustavo

Decir Adiós es Crecer: Hasta siempre Gustavo

Cuando recibimos la noticia de la muerte de Cerati, la sensación que nos dio a primera impresión era que simplemente no podía ser. Él fue mucho más que su genialidad como compositor, quizá ni él ni nosotros dimensionábamos lo fuerte que se sentiría el golpe. Y tampoco seguramente él imaginó nunca de lo que iba a ser capaz de transmitir a tanta gente, pese a que ya eran cuatro años de una situación que parecía irremediable.

Claro queda que las canciones de Soda Stereo fueron inconscientemente parte de nuestras vidas, de llenar de hits las radios locales, de los viajes en micro, de los momentos con amigos alrededor de una fogata o en carretes varios. Él –querámoslo, nos guste o no- estuvo presente en nosotros en cada paso que dimos, en los ’80’s ‘90’s, ‘2000’s y más fue inevitable no escuchar sus canciones y era prácticamente imposible resistirse a sus versos, que coreamos una y otra vez a través de los años, casi sin darnos cuenta y a los que tratábamos de darle la vuelta haciéndole sentido a sus metáforas. Un ejercicio que seguirá existiendo con sus misteriosas y poéticas letras eternamente, por cierto.

Y claro, sus letras fueron especiales, les daba una vuelta de tuerca bien interesante a todo lo que escribía, y a diferencia de grandes compositores con los que hemos crecido que preferían guardarse el misterio, él no tuvo reparos en hablar abiertamente de muchas de sus canciones cuando se le preguntaba, ser muy condescendiente con su fanaticada, siempre se mostró humilde y agradecido, como si sus grandes letras no fueran salidas de su cabeza, sino de emociones que recibía transmitidas de otros como cuando decía que “De Música Ligera” era un tonto término de su viejo, refiriéndose a las bandas de música ‘poco doctas’, o cuando recogió la letra de “Persiana Americana” gracias a un fan que participó en un concurso en el programa “Submarino Amarillo” argentino, de que “Cuando Pase el Temblor” llegó a la fibra del público mexicano luego del terremoto enorme de 1985 que sacudió ferozmente al país azteca (de ahí en más que el artista se ha hecho bien querido en ese país) o que “Signos” iba a ser tan trascendente y con una llegada enorme.

Cerati desde niño estaba ilusionado con recorrer camino en el mundo de la publicidad (y sin duda fue algo que lució al momento de armar los shows de Soda Stereo, que al principio contaban con una parafernalia escénica poco antes vista en Argentina), de hecho, eso fue lo que estudiaba cuando conoció a Zeta Bossio y las cosas de ahí en adelante iban a cambiar para siempre. Al principio no se lo tomaba tan en serio, le gustaba disfrazarse de sus ídolos como Jesus and Mary Chain o My Bloody Valentine, pero no tardó en dar cuenta que realmente era talentoso con la guitarra y la pluma al momento de escribir. “Yo nací para ser músico” diría con una determinación enorme por esos años.

La carrera de Cerati estuvo llena de hitos para Latinoamérica, su relación con Chile fue absolutamente estrecha, tan así que producto de ella llegó a conocer a Cecilia Amenábar, con quien se casó y tuvo dos bellos chicos; Benito, su primogénito, que sigue ahora sus pasos con una carrera de músico que cultivó muy prodigio de niño gracias a su papá. Nos duele pensar la pena de su familia, quienes además han tenido que compartir el cariño y el difícil proceso de su estado con todos nosotros y con un extenso público.

Como profesional Cerati marcó el paso a paso con una evolución tremenda, de los inicios del post punk a la The Police, supo ir calzándose muchos estilos con Soda, el New Wave después o el rock más visceral en “Canción Animal”. No estuvieron exentas las incursiones electrónicas por lo demás, por ahí hay un trabajo muy interesante para rescatar como el “Colores Santos” compuesto junto a otro genio como Daniel Melero. También con Charly García y Pedro Aznar estuvieron a punto de concretar algo, que finalmente no se dió, pero hubo siempre una muy cercana relación con ellos de todas maneras, pese a diferencias de estilos.

Gustavo siempre fue bien diplomático para abarcar su salida de Soda, pero la mayoría sabemos que se estaba llevando todo el peso de la banda al final, y que fue algo que decantó en una carrera en solitario notable. Con discos que marcaron tanto o más que los imprescindibles de Soda: “Ahí Vamos”, “Amor Amarillo”, “Siempre es Hoy” o el “Bocanada”, ya casi todo un clásico.

Cuando tuvo su accidente se encontraba en plena actividad, recién bajado del escenario en un exitoso concierto en Venezuela, estaba lleno de proyectos, otro factor que nos pega duro, de haber seguido quedaba totalmente claro que continuaría adelante con mucha música, discos de calidad y en constante evolución. Gustavo y su ángel han dejado mucho, algo para recordar para siempre. Simplemente como él mismo dijo en “Adiós”, uno de sus más bellos temas “no es soberbia, es amor, poder decir Adiós… es crecer”.

Por Patricio Avendaño R.

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