Disco Inmortal: Foals – Antidotes (2008)

Disco Inmortal: Foals – Antidotes (2008)

Transgressive Records, 2008

Intentar abarcar una idea, una preconcepción, pero también construir un mapa musical en que se puedan encontrar todas y cada una de las direcciones emotivas y armónicas es una tarea difícil, aunque no imposible. Y de esto es que se nutre el disco debut de Foals, una de las bandas británicas más importantes del último tiempo, una banda que su sonido se caracteriza por guitarras rítmicas limpias, armonías que oscilan en un soft-rock, pero que con su evolución sonora, hoy los podemos disfrutar con un sonido mucho más maduro pero emocionalmente inestable.

El contexto en el que se da a conocer a Foals se remonta a los locos 2008, donde un grupo de amigos universitarios arriesgaron su futuro profesional por el sueño de dedicarse a la música. Sin importarles mucho, congelaron sus estudios para viajar a Estados Unidos y trabajar de la mano con Dave Sitek, un histórico en la banda TV on The Radio. Cabe destacar que pese a rechazar la post-producción de Sitek, es evidente que la influencia del músico hizo lo suyo, haciendo de este disco uno de los más importantes de la carrera de los británicos.

Antidotes es una experiencia al corazón de las raíces del indie rock más clásico, 11 canciones en las que a nivel armónico se entrelazan con una visión proyectiva del indie/math rock, con las bases más tradicionales del post-rock y dance-punk. Una apuesta que articula -a la fecha- uno de los discos más vanguardistas de su carrera.

La experiencia Antidotes de Foals comienza con The French Open Air, track que desde el quiebre de la atmósfera inicial, pasa a una batería sólida y precisa, que en concomitancia con las guitarras, se abre una especie de murga que el protagonismo vocal no es más que el resultado de varias voces al unísono. The French Open Air, al ser la carta de presentación de la banda al mundo -no sólo del disco propiamente tal- fue producida sin escatimar en la utilización de recursos idiomáticos a la hora de crear este track, puesto que, entre el inglés más británico de vocales secas, y rasposas consonantes, es que la segunda y última parte de esta canción está escrita en Francés. Porque sí, French Open Air simboliza de algún modo una especie de sincretismo cultural de la Unión Europea, algo que puede interpretarse como el recuerdo de sus raíces, en medio de las grabaciones del disco en uno de los países más sanguinarios a nivel económico.

Seguimos con Cassius, básicamente la ópera prima de Antidotes, un track que pese a estar muy enraizado en el contexto cultural y narrativo del Punk Rock, es decir, líricas muy relacionadas desilusiones amorosas; es que las guitarras son las que toman el verdadero protagonismo de este segundo track, la batería sólida que caracteriza a este disco, se hace más presente que nunca, algo así como un tipo de guía para la efusividad e intensidad de la banda en su período más incipiente. Es por esto que Cassius hace de esta desilusión amorosa un baile de liberación y depuración, puesto que entre solos de guitarras, potentes riffs es que esta pieza es una oposición al establishment de los clásicos llantos sobre amores no correspondidos.

Red Sock Pugie es probablemente uno de los tracks más coreados a lo largo de la carrera de los británicos, puesto que armónicamente está construido de tal manera, en que la suavidad de la atmósfera que representa el sentir de corazones ad-portas de explotar se articula con la exaltación de la adolescencia tardía que viven estos amigos, es que hacen de este track una bifurcación en el modo en el que se experimenta y disfruta el pop-rock.

Seguimos con Olympic Airwaves, donde las guitarras son las evidentes protagonistas es que la voz del greco Yannis Philippakis, pasa a ser un instrumento más dentro de la orgánica de Foals. A este punto resulta clave mirar en perspectiva el modo en que Yannis ha madurado su participación a nivel vocal dentro de la banda, ya que pese a debutar vocalmente como un acompañamiento armónico, es que con el paso de los años su voz va tomando mayor protagonismo, que sin duda es efecto de un trabajo incesante por definir su sello vocal y color melismático.

Electric Bloom es probablemente una de las jugadas más osadas del cuarteto británico, puesto que la base influencial está en la electrónica, donde el uso del reverb está saturado -considerando las variables sonoras que predominaban en el 2007 y 2008-. Al margen de si este track es uno de los mejores -o un verdadero fracaso del debut de la banda- evidencia el amplio capital cultural con el que cuenta la banda, puesto que no teme utilizar elementos poco usuales en el establishment del punk-rock de esos años, sino que gracias a esta base influencial es que Foals es una banda que destaca por su visión proyectiva, por pensar y vivir desde la amplitud de los capitales culturales que definen su música, su propuesta artística, llevándolos no sólo a proponer nuevos sonidos, elementos y técnicas, sino que también reconfiguran el ala estética de música en una apuesta constante al futuro del mainstream en concomitancia con lo clásico de la literatura universal.

Ballons es claramente el tema que rompe con la expectativas de una banda indie-rock, ya que lleva todo el blues de la trompeta a un punto en que el “rock” busca desmarcarse artísticamente del principio fundamental de la música, los sonidos del ayer, a estructura sonora del pasado. Sin embargo, la experiencia Antidotes se caracteriza principalmente por no tener una base clara, sino que juega con el quiebre a la estaticidad, puesto que desde la base blues más jazzera, pasamos al breakdown del clásico pop-rock de sonidos que impactan en lo anímico y que cambia nuestra interpretación contextual, en términos más sencillos “Heavy Water” es la clase de track que se transforma en el soundtrack del dolor, la inestabilidad, angustia y desasosiego.

A este punto ya es posible tener una idea concreta de lo que significa el debut de Foals, una banda que en estas ocho canciones nos lleva de los sonidos más estridentes, a los sonidos más atmosféricamente abstractos. Líricas que pese a tener una clara influencia de los incipientes 2000’s, utiliza recursos literarios, figuras retóricas como elementos claves en la producción gramática de la banda, demostrando que el bagaje cultural es el elemento clave que posiciona a esta banda en un clásico en el radar británico. No obstante, también es preciso reflexionar en el modo en que estos factores culturales impactan en los procesos creativos, puesto que el libre acceso a las artes y la cultura es algo sumamente censitario en sociedades como la nuestra. Es por esto que pese a ser un elemento clave en la comprensión e interpretación de Antidotes, resulta enriquecedor reflexionar sobre el impacto del acceso a la cultura en las sociedades, la importancia de colectivizar el arte y valorarlo desde la infancia; transformar el arte en la parte vital de las comunidades y no limitar estas experiencias extra-sensoriales que emergen del arte a quienes sí tienen el capital económico para hacerlo.

Seguimos con Two Steps, Twice, donde las guitarras son quienes toman el control de este track en casi un tercio de la canción, donde la narrativa pasa a un segundo plano puesto que el real centro de interés del tema es la posibilidad de disfrutar este tema en la inmensidad del colectivo, gritar desde las entrañas, bailando y vociferando el estribillo, dejando la vida en el coro como si fuese nuestro último día en la tierra.

Big Big Love (Fig.2) es ese tema que demuestra que a los británicos no les importan las líneas argumentales, no les interesa crear una historia, sino que utilizan elementos conceptuales para transformarlos en verdaderos microcuentos en cada tema. Big Big Love es ese track que nos hace enamorarnos… ¿de quién?… ¡NO TENGO IDEA!, pero francamente la claridad y limpieza de las guitarras, en concomitancia con las estrofas nos hacen idealizar la pureza de entregar amor desde construcciones sólidas. No obstante, al no tener bases claras sobre esa “construcción” de amor “ideal”, juega un poco a lo abstracto de la interpretación personal sobre el amor ideal, no apela a la toxicidad de un amor romántico, no apela abiertamente a dependencia emocional, ni mucho menos a lo violento que pueden llegar a ser las relaciones de pareja en contextos de sociedad machista, sino que esta construcción de amor ideal rompe con lo estático del romanticismo clásico.

Entramos a Like Swimming, el interludio previo al final de Antidotes. Tron es el nombre de la última historia que construye Foals, es por esto que la banda no escatima en dar fin a este disco de la forma más armónicamente compleja en el espectro de acción de la banda británica. Con un comienzo muy típico de sintetizadores y juegos de guitarras distorsionadas, es que se abre paso a una atmosfera completamente opuesta a esa introducción sensorial, ya que narrativamente este track es un arma de resistencia frente a un sistema jerárquicamente excluyente, apuntando en cada frase a las verdaderas falencias de los sistemas sociales, pero también siendo críticos a las construcciones culturales que posicionan al dolor y la pena, en aspectos irrelevantes de la vida en sociedad, cuestionando el contexto sanguinario de las generaciones futuras.

Es evidente que Antidotes es el disco de cabecera para todas, todes y todos quienes quieren comenzar a inmiscuirse dentro del mundo del indie británico, porque es un álbum completo en lo que respecta a la diversificación de sonidos, rítmicas, narrativas e instrumentalizaciones. Un disco que posiciona a esta banda como una de las más talentosas dentro del mainstream, agudizando en cada track, un aspecto clave en contextos situados, pero también definiendo a esta banda como visionaria donde el capital cultural como bagaje artístico, es transformado en un elemento influyente, pero también en inspiración para todas, todes y todos quienes seguimos a la banda.

 

This love is foreign,

Why don’t we quieten down?

Trone – Foals