Disco Inmortal: Joy Division “Closer” (1980)

Disco Inmortal: Joy Division “Closer” (1980)

El mundo de la música y el rock está repleto de personajes cruciales e interesantes, pero sin duda que uno de los personajes que más nos han podido atraer casi magnéticamente es Ian Curtis y toda esa depresiva esencia plasmada junto a Joy División. ‘Closer’, sin duda es un disco musicalmente visionario e influyente para las nuevas generaciones del rock (sea alternativo, indie, new wave o el estilo desde donde se hayan colgado, que ya son varios a estas alturas), pero también lo que marcó este disco claramente fue el suicidio de este muchacho de tan sólo 23 años que llenó a la escena de tristeza y melancolía. ‘Closer’ fue un disco de concienzudas referencias literarias y con cartas de suicidio ocultas en toda su lírica. Como anticipando el devastador acto que cometió en 1980.

El discoy todo el procesollegó en un difícil período para Ian y de aquí en adelante las cosas irían decantando aún más oscuras para elya oscuro cantante.  El diagnóstico de epilepsia para el músico ya había sido anunciado y su enfermedad se iría acentuando aún más. Ya son contadas las veces en que Peter Hook y Bernard Summer hablaban acerca de sus ataques y de cómo tuvieron que socorrerlo más de una vez. Las fuertes medicinas empezaron cada vez más a provocar en él esa sensación de alienación de la sociedad y de sus propios compañeros, su personalidad cada vez se tornó más íntima y su relación sentimental debido a lo mismo empezó a resquebrajarse de a poco.

Si ‘Unknown Pleasures’, su buen debut de hace un año quiso reflejar esa conducta punk y visceral de la banda a terrenos más artísticos, con ‘Closer’ claramente el artista de la banda se revela, presentando un disco de una madurez musical mayor, con un grado de ensombrecimiento abismante pero genial a la vez. La lírica de Ian Curtis fue un punto clave además, dondey casi de una infame manera las letras depresivas reflejaban todo lo que estaba pasando, eso sí, revestida de toda esa poesía y citas literarias de las cuales Curtis era muy asiduo, casi al nivel de la obsesión, pero que evidenciaban un fatal desenlace que nadie supo leer antes en esta especie de crónica de una muerte anunciada completamente declarada a través de las canciones del disco.

La literatura se va desmantelando de inmediato con ‘Atrocity Exhibition’, que tiene como referente claro la novela de ciencia ficción de J.G. Ballard, muy similar en estilo a la poesía de William Boroughs, de quien Curtis fue declarado fan (incluso tuvo un desafortunado encuentro con el escritor en algún momento, donde terminó siendo insultado por el poeta, para regocijo y bromas de sus compañeros de banda que lo observaban), ‘Colony’ inspirada por el gélido cuento de Kafka además de muchas citas en canciones de este disco. Curtis siempre fue un lector y se empecinaba en ir descubriendo otros mundos, los cuales llevó a cabo en sus letras y en la música de Joy Division, tratando de dar énfasis en que su banda fuera un conducto para otras dimensiones artísticas.

La intensidad y densidad profundamente depresiva quizá es lo que separa a este disco de obras del estilo en la época, sin duda que el barítono estilo vocal de Curtis ayudaba en eso, pero también hay un ambiente musical oscuro completamente, la letra se nutre de desalentadores escritos sobre el avergonzamiento de un individuo, o el rompimiento de todo lo que puede ser alentador para un ser humano. La debacle personal de Curtis nunca se reflejó tan bien como en claros pasajes del disco.

La mencionada ‘Atrocity Exhibition’ desenfunda el sentimiento del morbo del cual cita Curtis, a través de una persona exhibida en un manicomio condenada a la soledad y al eterno sufrimiento, todo bajo un repetitivo ritmo de los tambores, efectos y disonantes intromisiones de la guitarra. En ‘Isolation’ se podría decir que los sintetizadores “levantan” la animosidad del album, pero no, la letra es devastadora: “Mother i tried please believe me, i’m doing the best that i can.I’m ashamed of the things i’ve been put through,i’m ashamed of the person i am.” (“Madre lo intenté, por favor créeme, estoy haciendo lo mejor que puedo. Me avergüenzo de lo que he sido, me avergüenzo de la persona que soy.”). ‘Passover’ habla del vacío en el que se encontraba con respecto a la relación con su esposa Deborah Curtis. La fúnebre voz del cantante contrasta con las percusiones que de hecho llevan un ritmo contagioso, pero que se desengañan con esas frías guitarras que arremeten para dar rienda suelta a una profunda desesperanza y a una canción que sonoriza una situación sin salida.

En ‘Colony’, podría decirse que tenemos el tema más cercano a lo que podría llamarse un “hit” o un single, aunque su frialdad sigue siendo la misma de sus anteriores, el auto cuestionamiento del porqué estamos en este mundo o qué vinimos a hacer es simplemente abrumador. Arranca quizá con algunos guiños a ‘Interstellar Overdrive’ de Pink Floyd, la canción mantiene un ritmo cabalgante, simple pero desconcertante al mismo tiempo, Joy Division sin ser experimental a un nivel extremo, sorprendía con cosas oscuramente enganchadoras, algo difícil de explicar, pero ahí está.

La idea del suicidio y del brutal epílogo que tendría todo este cúmulo de sensaciones para la existencia de Curtis queda reflejado en canciones como ‘Twenty-Four Hours’, ‘A Means to the End’ y “Heart And Soul”, en esta última potenciando la idea de que no hay salvación alguna, ya que lo que se quemará será el alma o el corazón deliberadamente. En ‘The Eternal ‘ y ‘Decades’ está la idea de los soldados capados de la guerra, la devastación, el holocausto, el sufrimiento humano nuevamente puesto en el ojo y mente de Curtis. ‘The Eternal’ está musicalmente por sobre el contundente y cualitativo contenido del disco, una canción transportadora y esencial en cuanto a lo que esta increíble banda nos quiere reflejar.

Es toda una experiencia la verdad, la lírica realmente logra transmitir una depresiva sensación, mucho más significativo se torna cuando en pleno proceso acaba con la vida de su principal protagonista ahorcado en su cocina. ¿Un disco para recordarlo? sí, muy tristemente, pero que también sirve para entender su desolada mente y en parte qué fue lo que lo llevó a tomar esta trágica decisión, hecho que queda claro en el álbum, lo de que bajo conceptos literarios había algo muy revelador y profético. Incluso es un disco que puede llegar a afectar a algún alma sensible por ahí, es tan fuerte que hay que tomárselo con precaución, de verdad, sin exagerar.

Musicalmente sus intervenciones y experimentaciones iban a detonar en algo realmente prometedor para las nuevas generaciones: The Cure, Depeche Mode, U2, Radiohead son sólo algunas bandas que beberían de su legado, la ramificación de su sonido se ha ampliado enormemente y a estas alturas no cabe duda que su influencia musical  y compositiva está latente en el presente y que lo seguirá estando con un montón de bandas que no dejan de representar de diversas formas su sonido. Un disco que tomó carácter de culto, muy merecidamente y que queda completamente como inmortal en nuestras memorias, al igual que la angustiante imagen y el talento del gran Curtis.

Patricio Avendaño R.

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