Disco Inmortal: Kyuss “Welcome to Sky Valley” (1994)

Disco Inmortal: Kyuss “Welcome to Sky Valley” (1994)

cover5“Instructions: listen without distraction”. Ese es el mensaje que Kyuss entrega al inicio de los créditos de “Welcome To Sky Valley”, su obra maestra que en 2014 cumple 20 años.

El disco fue grabado en los estudios Sound City (los de la célebre consola Neve) y contó con la co-producción del llamado “padrino del stoner”, Chris Goss. Estos dos factores no son sacados a colación porque sí. Quien haya visto el documental de Dave Grohl sobre los estudios Sound City y su consola tienen claro que el sello del estudio era el sonido más orgánico, capaz de captar la vibra “en vivo” y el sonido más puro de las bandas de rock. Por otra parte, Goss en su calidad de líder de los subvalorados Masters of Reality para ese entonces ya cultivaba un sonido donde la admiración por el sonido más sabbathico se mezcla con una sensibilidad pop beatlesca indudable. Esos dos elementos permiten caracterizar muy bien a Welcome to Sky Valley: un disco demoledor, pero mucho más pulido que su predecesor, hasta con matices pop. La consolidación del camino ya empezado en el fundacional Blues for the Red Sun.

Escuchar sin distracciones, de corrido, eso es lo que querían Josh Homme y compañía para este disco. Para asegurarse de ello, Welcome to Sky Valley está estructurado en tres “actos”, cada uno con tres a cuatro canciones, con su apertura, desarrollo y cierre. En la edición original del disco cada acto fue grabado en una sola pista, y si bien en ediciones estadounidenses todavía puede encontrarse así, muchas de las ediciones actuales tienen una pista por canción.

Primer acto. Probablemente “Gardenia” sea de esos temas que está destinado a abrir conciertos. La biblia del stoner rock hecha canción. Esto, a diferencia de muchos otros grupos de estilo similar que simplemente dejan que las drogas hagan su trabajo, es la mezcla perfecta entre lisérgicos viajes y el formato pop de canción que permitió a Kyuss situarse como los referentes del género. Todo lo ya hecho y descubierto en Blues For The Red Sun dos años antes, en Gardenia es llevado a la perfección. El trance viene después, en “Asteroid”, un viaje instrumental de casi 5 minutos que contribuye a la diversidad que posee el álbum: stoner rock pesado, oscuro, lisérgico, pero con una refrescante estructura de disco de rock de masas. “Supa Scoopa and Mighty Scoop” viene a reafirmar justamente eso al cierre del primer bloque, sin duda, el mejor.

Kyuss

“100°” es el comienzo perfecto para el segundo bloque. Dos minutos y medio de rock and roll acelerado y sin pausas. “Space Cadet” cumple acá el mismo rol que “Asteroid” cumplía en el primero: el puente que baja las revoluciones, guitarras acústicas, la voz cansada de John García, como si después de tanto viaje por el desierto, sin agua y a todo sol, llegara la hora del descanso al alero de una fogata nocturna. “Demon Cleaner” es la canción más pop del disco y una de las más radiales del catálogo de Kyuss. Las desérticas guitarras de Josh Homme acá suenan más despacio, tomando más protagonismo la historia contada por John García.

El último bloque del disco es sin duda el más débil. Carece de la intensidad y la coherencia de los dos anteriores, sin embargo, aún siguen apareciendo buenos momentos como “Odyssey”. Si bien “Conan Troutman” y “N.O.” no están a la altura del resto del disco, no alcanzan a ser malas canciones, por lo que lo único que uno podría reprocharle a Welcome To Sky Valley, es la carencia de un cierre al nivel de los dos primeros tercios del disco. Justamente debido a la gran factura de los dos primeros bloques, queda la sensación de que el álbum decae hacia el final.

Si Blues For The Red Sun fue una sorpresa para todos en 1992, por representar un disco que prácticamente daba a conocer al mundo un estilo, Welcome to Sky Valley canaliza todo el talento de la banda en un disco bien producido, capaz de contar una historia, tener coherencia interna, y por sobre todo, consolidar el sonido de una banda. Después de esto, Kyuss ya no tenía mucho por entregar creativamente hablando, y eso Josh Homme lo tenía más claro que nadie en la banda.

Por Felipe Godoy

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