Disco Inmortal: Linkin Park -“Hybrid Theory” (2000)

Disco Inmortal: Linkin Park -“Hybrid Theory” (2000)

 

El inicio de todo, el gran debut. Fue sin duda uno de los discos más exitosos de los 2000’s y las cifras así lo demuestran. LP en sus inicios no pensaba en el aggro o en el emergente nu metal de esos años para declarar su propuesta musical, el tiempo demostró cuanto quisieron separarse de eso y vaya que sí lo hicieron a lo largo de su carrera, aunque sin dudarlo quedaron encasillados en el nicho debido a su propuesta ruidosa, de voces e ímpetu agresivos y de guitarras extremadamente pesadas, pero con una mirada pop, electrónica, y una parada de MC’s magistrales.

Las ideas venían desde Xero, la primitiva banda de Mike Shinoda, que de Xero se convirtió en Hybrid Theory y de ahí a un EP del mismo nombre que pasó a ser el de este debut. Por esos años no tenían idea Chester Bennington y Mike Shinoda que iban a conquistar el mundo, pues el “Hybrid Theory” de LP ya puede consagrarse como uno de los mejores debuts de una banda y sendas listas de medios especializados ya lo han dejado claro haciendo la retrospectiva; lamentablemente, en favor de la generación del nu metal y en desmedro de su historia más rockera, pues esta banda evolucionó en niveles que superan el rock, el pop, y todos sus genes ramificados. Por eso son amados y criticados, y esa es la valentía de la banda en su historia, hacer lo que les gustó siempre, evolucionar a su manera, cosa que nadie o nada ya se los sacará.

Las estructuras de las canciones están tan bien manejadas que superan cualquier crítica adversa. “Papercut” es extraordinaria por sus rapeos a mil por hora. La verdad es que Shinoda siempre ha sido bueno en eso, pero necesitaba a alguien que marcara la diferencia, que mostrara el lado agresivo, que hiciera que esas guitarras explotaran en conjunto con una voz que tuviera ganas de sacar mucha mierda desde lo más dentro posible y en este tema vaya que sí les salió bien. Bennington tenía mucho que decir al respecto, no muchos años antes por fin había dicho lo de sus abusos sexuales de que fue víctima de niño, y en este momento, con ese disco encontraba la mejor forma. Una banda. Rock, la forma más notable de que todos te escuchen. Shinoda y la banda se encargaron de que todo tomara forma para que esto sí fuera escuchado, y no hablamos de radios college. El impacto de estas canciones tuvo repercusión mundial inmediata.

El debut de Linkin Park fue impactante por su rabia y lírica, que no era esa rabia contestataria de Rage Against The Machine ni esa brutalidad “enferma de todo” de Slipknot, pero era una rabia que nos decía que el nu metal de ellos era frontal e introspectivo, que decía cosas que nos pasaban en el interior, con furia electrónica, un contundente rap, ingenio en las tornamesas y el factor “grunge” de Bennington (no por nada fue reclutado luego de haber participado en la banda post grunge Grey Daze), pues eran canciones que representaron a una generación como “One Step Closer”, la decidora “Crawling” (cómo hace sentido ahora su desgarradora letra) que desde sus pianos simples de la entrada contrastando con el coro inmediato te atrapa totalmente, la recuperada “Forgotten” (es irrisorio y casi necesario escuchar el viejo demo cuando eran la banda Xero bajo el nombre de ‘Rhinestone’. Genial que la hayan rescatado) o la fortaleza de “With You” que empezaba a demostrarnos cuan bien sonaba la dupla vocal Shinoda/Bennington, o el poder de “Runaway” demostraba la fórmula tan seductora de la banda: un tema pop, de melodías, pero enriquecida con una guitarra y baterías absolutamente poderosas. El balanceo y la actitud de “A Place for My Head” es otro gran tesoro del álbum, por cierto, que contó con el estupendo trabajo de Don Gilmore, hombre al mando de la producción de discos de Korn, Rob Zombie o Lacuna Coil, pero que con este trabajo en conjunto con la banda se llevó uno de los mejores de su carrera para el currículo de vida.

Es un disco que te incita al baile dentro de esos desgarradores alaridos y esa guitarra (increíble). Lo que hace Brad Delson es verdaderamente imposible. El diseño del sonido heavy de Linkin Park, más allá de todo ese buen manejo de Shinoda. Para muchos, el sonido del nu metal es esa guitarra y riffs. “In The End” y esa entrada (sin quitar crédito a lo que se hace en esos teclados) pero hay que fijarse en la guitarra y Chester, un vocalista tan propio para la banda y lo que quería mostrar: enojo y sensibilidad. Chester no tenía peros en decir que se sentía mal, inseguro, frágil quizá, pero al mismo tiempo se sentía que estaba donde debía estar y gritaba literalmente lo que necesitaba decir al mundo de forma honesta y brutal.

Historias de vidas rotas, de desamor y pérdida de inocencia, en conjunto con una ambición de sonar como nunca nadie lo había hecho. Temas como “Points Of Authority” no pasan desapercibidos, son genialidades. Pese a que “Crawling” o “One Step Closer” son casi los más exitosos singles lanzados en los 2000’s, cualquier tema de este disco daba para eso. Eso fue “Hybrid Theory”. Ni siquiera ellos, iniciados en el mundo de la música, sabían lo que estaban haciendo con este debut para contribuir a un gran pedazo de la historia del metal alternativo y rock.

Por Patricio Avendaño R.

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