Disco Inmortal: Nine Inch Nails “The Fragile” (1999)

Disco Inmortal: Nine Inch Nails “The Fragile” (1999)

Fue toda una aventura cuando hubo que escuchar este disco por primera vez. Tras la masacre ácida que exudó “Broken”, rematada con lucidez magnánima en “The Downward Spiral”, Trent Reznor parecía haber alcanzado la paz, parecía. Siempre se ha dicho que los grandes cerebros del rock encontraron la fama del mainstream sin buscarla y que cuando ésta les llegó de golpe, tuvieron muchos problemas para sopesarla. Tras el éxito expansivo que tuvo Nine Inch Nails en Woodstock, muchos quisieron convertir a Reznor en el nuevo estandarte del espíritu juvenil atormentado pero, afortunadamente, logró distanciarse de eso dejando pasar cinco interminables años entre “The Downward Spiral” y su siguiente obra, la cual vería la luz casi saludando al nuevo milenio: “The Fragile”. Este es un álbum doble y en el cual los sentimientos están a flor de piel.

El concepto base era jugar constantemente con la fuerza y la calma, a través del equilibrio de las muchas capas en las cuales se sostiene “The Fragile”. Esta estructura lo acercó a un sonido progresivo. Otro detalle, y que obliga a estar muy atento en su escucha, es que varias canciones contienen líneas de instrumentalización de otros temas del propio álbum: la línea de bajo de “La Mer” vuelve a sentirse en “Into The Void” y el solo de guitarra de “The Fragile”, ofrece la misma melodía que el piano de “The Frail”; este recurso es muy propio de los discos de la corriente progresiva, logrando una variedad de extraordinarios trazos sonoro los que fueron armados por el grupo brillante de colaboradores que Reznor logró reunir: Mike Garson, Bob Ezrin, Page Hamilton, Bill Rieflin, Adrian Belew, el productor Dr. Dre, Robin Finck en guitarras, Danny Lohner al bajo, Charlie Clouser, Jerome Dillon en la batería y muchos más.

“The Fragile” está compuesto por “Left” y “Right”, las que comparten una inquietante atmósfera. Este logro remarcó la fuerza creativa de Reznor, pues el reto era mayúsculo a la hora de mantener la cohesión entre ambas partes; las piezas bien ubicadas ayudaron al auditor a comprenderlas como un solo universo y no como obras separadas.

“Left” tiene muchos tonos industriales, como en “Somewhat Damaged”, donde además Reznor repasó su tono rabioso ya experimentado en las producciones anteriores, misma actitud que tienen “The Wretched” y “Pilgrimage”. Pero también existe medio tempo, como en “The Day the World Went Away” y “The Frail”, con piano y acordes que crearon una atmósfera que se instalaría a través de todo el disco. “We´re in this Together” se sentía mucho más comercial y es un respiro para quien pudiera estar cansado. La calma aparente volvía con “The Fragile”, en la que se destacó el buen uso de los sintetizadores. Otra instrumental es “Just Like you Imagined” y su conjunción sonora impresionante. En “Even Deeper” se alternaron la batería y la voz, al tiempo que el estribillo es acompañado por riffs feroces, mientras que “No, you don´t” da paso al baile. Fuerza y calma buscando el equilibrio constantemente. “La Mer” y de “The Great Below” son dos temas íntimos, donde el sentimiento se desbordaba.

“Right”, por su parte, soltaba un tono más luminoso. Con “The Way Out Is Through” sentimos mucha más dinámica gracias a la estructura semi instrumental que posee; algo de aquello se repite en “Underneath It All”. Hay variedad de cuerdas y sonidos electrónicos en “Into the Void” y más optimismo se respiraba en “Where is Everybody?” y “Complication”, la cual mantiene una onda a Prodigy que invitaba a moverse. La calma se percibía en “The Mark has been Made”, otra instrumental pulcra y llena de matices, similar a la que se escuchaba en “I´m Looking Forward to Joining You, Finally”. “Please” y “Starfuckers.Inc” resultaron algo lineales, mientras que “The Big Come Down” sostenía un buen ritmo y un bajo protagonista. Y el cierre, con “Ripe (With Decay)”, selló el sentido progresivo y cargado a las cuerdas crudas y frías, las que van y vienen como un compás sin fin.

“The Fragile” supuso un esfuerzo para quien lo escuchara y tratara de encontrar sinónimos de “Spiral”. En este lienzo, repleto de paisajes sonoros, Reznor intercaló muchas composiciones instrumentales de marcado matiz progresivo, con presencia de violines, chelos, ukelele, orquestación, por nombrar algunos. Toda esta mezcla podría haber alejado la obra de la perfección, más aún si el director de orquesta es un ser que busca, justamente, sonar imperfecto (y allí, el título del disco toma más fuerza). Esa imperfección, nacida de la complejidad y extremada producción, dieron como resultado un disco fresco e inalterable al paso del tiempo. A veces, te atraparán más las melodías ambientales y, en otros momentos, puede que te enganchen más sus registros de rock. Según sea tu estado de ánimo puedes descubrir a miles de Nine Inch Nails en cada acorde de este gran trabajo, el que posicionaría a Reznor como una de las cabezas destinadas a redefinir el rock de los ’00 en adelante.

Macarena Polanco G.

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