Disco Inmortal: “No Control”- Bad Religion (1989)

Estados Unidos venía de un largo mandato de Ronald Reagan, el cual fue Presidente desde 1981 hasta 1989. Periodo más que extenso donde el liberalismo económico, los recortes fiscales, más la lucha contra los carteles de drogas que se ejecutaba en territorio de Colombia liderados por Pablo Escobar era lo más recurrente que se tenía en el día a día. Se esperaban nuevos cambios a finales de los ochenta, pero las encuestas y las votaciones presagiaban que la mano derecha de Reagan sería el gobernante número 41 del país de Norteamérica y el control seguiría siendo de los mismos de siempre.

Entre estos dos periodos presidenciales Bad Religion escribió la mayoría de las canciones que serían parte de “No Control”, cuarta placa de los californianos y que sería el sucesor de “Suffer”, uno de sus mejores discos hasta esa época. La historia cuenta que los oriundos de Los Ángeles comenzaron a trazar lo que sería el larga duración durante sus tiempos libres y las giras que realizaron promocionando sus anteriores trabajos.

15 canciones fueron las seleccionadas y en un poco más de 26 minutos lograron consagrarse como una de las mejores bandas punk de los Estados Unidos junto a NOFX y los legendarios Social Distortion. El resultado de un trabajo arduo y donde se mantuvo la misma alineación desde 1987 fue muy bien recibido por la crítica y por sus más apasionados seguidores. “Change Of Ideas” abre los fuegos con ese sonido que sería la punta de lanza de este LP: rapidez, furia y letras directas cargadas de figuras retóricas. Una especialidad de la casa que los ha llevado a posicionar este track como una de las mejores canciones de la historia que duran menos de un minuto.

“It sanctifies the future, yet renders us with fear / So many theories, so many prophecies / What we do need is a change of ideas” (“Se santifica el futuro, sin embargo nos hace temer / Muchas teorías, tantas profecías / Lo que sí necesitamos es un cambio de ideas”), declara Greg Graffin para hacer pensar en qué es lo que nos recuerdan e incitan los credos sin dar certezas. 55 segundos bastan para decirnos: acá lo diremos todo y no ocultaremos nada, le duela a quien le duela.

En la canción de mismo nombre del disco Gregory Graffin nos demuestra parte de su sabiduría y nos entrega su pasión por las ciencias y los temas sociales: “When we all disintegrate it will all happen again, yeah / Time is so rock solid in the minds of the hordes but they can’t / Explain why it should slip away / explain why it should slip away / History and future are the comforts of our curiosity but here we are / Rooted in the present day, rooted in the present day / Questions that besiege us in life are testament of our helplessness”(“Cuando todos nos desintegramos, todo volverá a suceder, sí / El tiempo es tan sólido como una roca en la mente de las hordas, pero no pueden / Explica por qué debería escaparse / explicar por qué debería escabullirse / La historia y el futuro son las comodidades de nuestra curiosidad, pero aquí estamos / Arraigado en la actualidad, arraigado en el día de hoy / Las preguntas que nos sitúan en la vida son un testimonio de nuestra impotencia”).

Graffin, que tiene una extensa carrera en la universidad traspasa en cada canción sus conocimientos tanto de antropología como de filosofía, pues los títulos que lo avalan, máster y otros diplomas, lo tienen ubicado como profesor de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles), la misma que tuvo entre sus filas a James Douglas Morrison y Francis Ford Coppola, entre otros. “Big Bang” y “I Want To Conquer The World” exhiben aquellos riffs particulares del guitarrista Brett Gurewitz lo que es parte de la esencia de estos devotos californianos, que sin lugar a dudas, fueron los sonidos que los caracterizarían en el mundo del punk angelino.

“He’s the latest superhero with powers so profound / He can leap a dotted line in just a single bound / I know you must have seen him in books and magazines / He’s the quintessential mindless modern epicine / His life is meaningful because he gets things done / Bang bang he’s dead, chalk up another triumph for our hero / The Automatic Man”(“Él es el último superhéroe con poderes tan profundos / Él puede saltar una línea de puntos en apenas un solo salto / Sé que tú lo debes haber visto en libros y revistas / Él es la quintaesencia de epicine moderno sin sentido/Su vida tiene sentido porque a él le dan las cosas hechas/Bang Bang, está muerto, apuntarse otro triunfo para nuestro héroe / El hombre automático”). Esta canción, en resumidas cuentas, detalla lo que los lleva a un siguiente nivel, debido a que el ritmo pegadizo más una melodía brillante en cuanto a lo vocal los hacen acercarse a un público más amplio entregándole las armas y la opinión del control que ejerce Estados Unidos en sus habitantes y el mundo con sus políticas a través de personificaciones sencillas, pero francas.

Nuevamente se dieron el tiempo de grabar todo y de paso, tener el control de su edición. Un triunfo en todas las líneas para estos fieles sin control. Puede ser que esta placa sea el cimiento de lo que sería el punk de los 90, ya que The Offspring o los mismos multiplatinos Green Day tengan entre su colección más privada y significativa este disco y lo añoren celosamente por el ritmo y potestad que les concedió. “You” puede ser considerada por todas esas bandas californianas nacidas hace más de 25 años como ese himno de amistad idílica, de amor encubierto, pero con una elocuencia explosiva. La letra es la mejor evidencia y nos relata las referencias a todo lo anteriormente escrito: “Because there’s no time for fussing and fighting my friend / But baby I’m amazed at the hate that you can send and / You… painted my entire world / But I… don’t have the turpentine to clean what you have soiled / And I won’t forget it” (“Amiga, es que no hay tiempo para quejarse ni pelearse / Pero nena, me asombro de todo el odio que puedes tener / Tú… pintaste todo mi mundo / Pero yo… ahora no tengo el aguarrás para limpiarlo / Y no lo olvidaré”). Sin embargo, a pesar de toda esta pasión que nos detalla Graffin durante 2 minutos, la letra puede ser adoptada de otra manera, ya que es algo que les encanta a los BR en sus letras, no por nada fue elegida para un videojuego de skate para su banda sonora. ¿Quién no la escuchó en el Tony Hawk Pro Skater 2 y le dio más vertiginosidad a las piruetas?

El disco, de principio a fin, es redondo, poderoso y con energía. Las letras son precisas pero también pegadizas. Sin embargo, les dio un nuevo aire, que los alejó un poco del disco Suffer, haciendo que la agrupación californiana no fuese catalogada como un copia y pega de su antecesor trabajo. Para muchos de sus más acérrimos seguidores Suffer seguirá siendo la mejor placa de Bad Religion, pero No Control, a través del tiempo, se ha convertido en una joya valiosísima de lo que es el punk californiano y sobre todo porque contiene toda lo que es la esencia de aquella escena melódica y variada de la Costa Oeste: letras con vigor, rabia y verdad, más una buena dosis de rapidez y composición. No Control es un disco adelantado para su época pero es el cimiento exacto de una oda redentora y celestial, con aquellos tintes acelerados que te dan el empuje necesario para tomar una patineta y dirigirse por el borde costero de una ciudad de Los Ángeles en llamas.


Por Bastián Cifuentes

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