Disco Inmortal: Phil Collins – Face Value (1981)

Disco Inmortal: Phil Collins – Face Value (1981)

 Atlantic Records, 1981

Número uno en toda Europa!

Tony (Banks) (desdeñoso): Sí. Pero sigue teniendo solo tres acordes”.

Phil Collins, Aun no estoy Muerto

Simple y graciosa, la anécdota (una broma entre compañeros narrada por Collins en su autobiografía) es absolutamente representativa de lo que significó Face Value  para el mundo Genesis, e inclusive, si se quiere ser un poco extremista, también para el rock sinfónico, progresivo, o como quiera llamárselo de cara a los 80’s.

Por esos días, Genesis daba sus toques finales a Duke, que aparece en marzo de 1980. El álbum contenía una dosis de rock sinfónico en la suite homónima, pero presentaba otros sonidos, como el rocker ‘Turn It On Again’ o ‘Misunderstanding’, dos canciones que se alejaban bastante del sonido primigenio de la banda. Aun así, la mezcla tenía un regusto hibrido que, como suele ocurrir, ni satisface a antiguos seguidores ni se pega a los oídos de la nueva generación crecida al amparo del punk“(En Genesis) A nadie le está permitido creerse más que nadie.

Yo (asombrado): ¡Joder! ¡‘In The Air’ es y la new wave.

También ocurre que los integrantes de muchos grupos de larga data terminan grabando cosas en solitario para liberar la presión que significa estar encorsetados en una agrupación con un estilo y forma de trabajar propios. De ese modo consiguen rescatar su propia personalidad musical y a la vez eliminar tensiones que de otro modo pueden terminar en la explosión final de la banda, siendo quizás los Beatles, una vez más, el caso paradigmático.

Reducidos a trío desde 1977 con la retirada de Steve Hackett y decididos a mantener el grupo, los integrantes de Genesis ensayaron el camino solitario. Tony Banks fue el primero, editando A Curious Feeling en 1979, que no fue bien recibido por crítica y público, entre otras cosas, porque no dejaba de ser un remedo de la música de Genesis. Tan solo un mes y medio antes que Duke vio la luz el trabajo solitario de Mike Rutherford, titulado Smallcreep’s Day. Entre la recepción negativa de la crítica y la inmediata edición del disco de Genesis, el LP de Rutherford también pasó desapercibido

Mientras tanto, Phil Collins se encontraba tratando de sobrevivir al naufragio de su primer matrimonio. Musicalmente había colaborado con Brand X, una agrupación de jazz rock. También había recuperado la conexión con Peter Gabriel, tocando en su tercer álbum solista (el de ‘Biko’ y ‘Games Without Frontiers’). Y a partir de este vínculo tiene origen su amistad con Hugh Padgham, quien produciría sus cuatro primeros discos solistas y dos LPs claves del Genesis modelo 80’s (Genesis aKa Mama y Invisible Touch).

Siendo más que nada un baterista, resulta irónico que el origen de Face Value esté en una caja de ritmos Roland (“recién salida de fábrica”). La empresa se las ofreció como regalo a los tres Genesis, un ejemplar a cada uno. Collins rechaza el suyo; siente una instantánea repulsa por un aparato que lo puede jubilar. Pero poco más tarde comprende que es un ayudante compatible con su idea de componer. En 1979 instala en su alcoba matrimonial, ya sin habitantes, un pequeño estudio para demos. Un día se le ocurre una secuencia de acordes. “Esta agradable secuencia de acordes,-recuerda Phil – es el espacio (personal) que estoy buscando”. Enseguida le pone título: ‘In the air tonight’. La letra es un mensaje para  Andy, su ex-esposa, mezcla de rencor y desilusión:

Si me dijeras que te estás ahogando,

no te echaría una mano

Para noviembre de ese año, Genesis está grabando Duke. Collins tiene terminadas un puñado de canciones; presenta algunas, no muy convencido. Son demasiado personales. Solo ‘Misunderstanding’ aparecerá en el LP. Genesis sale de gira. Pero antes de eso, una noche cualquiera, Phil se halla en el mismo vehículo con el dueño de Atlantic, Ahmet Ertegun. Pone su cinta demo en el estéreo, y el gran ejecutivo, descubridor de tantos talentos, oye algo bueno. Ertegun, tras oír las maquetas de Collins, lo anima a grabarlas y editarlas. Es el empujón que necesita para decidirse.

Al finalizar la gira de Duke, en el verano septentrional vuelve a su casa, toma las demos que grabó el año anterior y le pone las voces, improvisando las letras hasta darles forma. Es el nacimiento de Face Value.

El LP sorprende, entre otras cosas, porque pese a ser la voz e imagen de Genesis, Phil Collins era el tipo del que menos se esperaba algo interesante, que rompiera con su pasado. Y su primer trabajo lo hace, y en forma contundente.

Como se ha dicho, las canciones eran demasiado personales. Y esto lleva a un aire de intimismo que sobrevuela todo el álbum. Pero más allá de la belleza intrínseca de ‘In the air tonight’, Face Value no hubiera llegado mucho más allá sino hubiera incluido otros tracks de calidad. Y el disco los tiene.

Face Value comienza con el tema de difusión, uno de los grandes clásicos de Collins, el mencionado ‘In the air tonight’. Un suave colchón de teclas y la denostada caja de ritmos acompañan el lamento de Collins por el amor perdido y el futuro incierto. Una gran canción, sin dudas. La segunda canción, ‘This must be love’, sigue exactamente el mismo patrón que la balada precedente en la música, aunque la letra ya se refiera a otra mujer.

En cambio ‘Behind the lines’ implica otra cosa. Una base funky y los caños de Earth, Wind and Fire convierten a la canción en un ejemplo de la otra faceta del baterista devenido solista: la del amante de los sonidos negros. Esta será una constante para los siguientes discos. Una combinación entre baladas intimas y temas “negros”. Lo que puede ser un acierto o también una apuesta arriesgada. En cuanto a la canción, lo irónico es que se trata de un tema compuesto por los tres Genesis al completo. Quien sabe cuál fue la idea original…

Siguen ‘The Roof is Leaking’ y ‘Droned’, que presentan a Collins acompañándose con el piano, la primera casi sin otra instrumentación, en tanto que la segunda va agregando tambores y una guitarra para ganar en un crescendo que mejora el tono general de la canción. ‘Hand in Hand’, que completa el primer lado, es un instrumental que vuelve a poner los bronces como protagonistas, un cierre up con el bueno de Phil descargando su energía en los tambores.

El segundo lado inicia con el segundo single de Face Value y el otro tema clásico de este álbum: ‘I Missed Again’, un tema bien funky, sin dudas de lo mejor del LP. Pero a continuación, ‘You Know What I Mean’ nos devuelve al Collins íntimo acompañándose al piano.

Así va pasando el resto de la placa, entre baladas intimistas y otras canciones mid tempo con el auxilio de los caños. Quizás, y solo como anécdota, quedan la breve intro de saxo de ‘If Leaving Me Is Easy’; o la respetuosa versión de ‘Tomorrow never knows’ de los Beatles, único cover del álbum.

Face Value es de esos discos que importan más por su lugar como bisagra que por su calidad intrínseca (que la tiene). Pero fuera de los dos temas mencionados como singles, el resto del disco navega entre las canciones reflexivas y alguna otra idea más o menos diferente, como para dar variedad a un LP que de otro modo sería demasiado monótono. Y no se trata de que le faltara personal. Por el contrario, tiene muchos colaboradores, entre los que destacan (aparte de los mencionados EWF) Eric Clapton, cuya guitarra se oye con mayor relieve en  ‘Tomorrow…’; Daryl Struemer, sempiterno guitarra de Genesis y Collins en directo; y varios más (todos músicos admirados por Collins) cuyos nombres omitiré por no extenderme. Pero también, entre otras cosas, porque la mezcla final es injusta para con ellos.

Y es que la producción del propio Collins y Padgham se centró mucho no modificar el sentido inicial de las composiciones. Textualmente, “Le he puesto un montón de emoción y me gusta cómo suena. Así que quiero utilizar mis maquetas” dijo Collins a Padgham. La pretensión era expulsar los demonios que atormentaban al cantante, alejado de su familia y buscándose una forma de seguir. Aunque no todo hablaba de su ex esposa. También hay espacio, como comenté antes, para el nuevo amor de Collins (Jill), reflejado en ‘This must be love’ y ‘Thunder and Lightning’.

Aunque no se trate quizás del mejor trabajo solista de Collins, por otro lado Face Value es de esos álbumes esenciales para comprender la trayectoria de un artista, aunque visto a la distancia, quizás sea un disco algo sobrevalorado.

Pablo Irrera