Disco Inmortal: Porcupine Tree – Deadwing (2005)

Porcupine Tree ya tenía algunos años haciéndose un lugar en el rock progresivo moderno, liderados por Steven Wilson y fue el 28 de marzo de 2005 cuando salía su octavo disco “Deadwing”, que hasta ahora se ha convertido en el más vendido de esta banda y que ya pasó a ser de culto.

Algunos ingredientes del éxito no solo comercial sino en cuanto a composición es que nos indica que este es un trabajo con una dirección clara. El concepto está basado en una historia de fantasmas de un guión escrito para cine por el mismo Wilson y Mike Bennion, además la banda ya tenía algunos años con una formación estable, con Steven Wilson en voces, guitarra y piano, Richard Barbieri en Teclados, Colin Edwin en Bajo y Gavin Harrison en Batería. También cuenta con participaciones especiales -y estelares, por cierto-de Adrian Belew y Mikael Åkerfeldt de Opeth.

Sin duda Deadwing fue un punto alto en la carrera de Porcupine Tree, tanto que actualmente los miembros siguen interpretando sus temas.

La apertura “Deadwing” es sublime, con una combinación de delicadas capas de teclado, con guitarras muy rockeras en un groove con tintes setenteros y los coros etéreos de Wilson que sin tener una voz prodigiosa logra emocionar mucho por la sinceridad que transmite. En esta misma onda le sigue “Shallow”, con poderosos Riffs y un sonido contundente que contrasta con “Lazarus”, que viene a ser el primer bajón del disco, sin embargo al oírlo no se deja de sentir emoción y es inevitable pensar en Radiohead adornado por la melodía de piano.

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El viaje despega inmediatamente con “Halo”, un corte con mucho groove y una voz fantasmal de Wilson que de nuevo, sin ser virtuoso logra producir diferentes sensaciones. Le sigue un tema clásico para los fanáticos, tanto que hasta ahora junto con “Lazarus” sigue siendo interpretado por Steven en solitario, se trata de “Arriving Somewhere But Not Here” que comienza muy sutilmente para luego ir subiendo en intensidad para llegar a uno de los mejores clímax para un tema progresivo. Aquí se puede oír a Mikael de Opeth en los coros y la banda logra rozar por momentos el metal progresivo con un sonido más pesado para luego volver a lo sutil y conectar con “Mellotron Scratch”, que se acerca a un brit pop con tintes rock de muy buen gusto y así siguen con “Open Car”, donde la banda nuevamente demuestra la habilidad para mezclar riffs cañeros con melodías más pegadizas.

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En “The Start of Something Beautiful” nos regalan momentos que hacen honor al nombre, donde destaca la belleza melódica pero también los ritmos de batería irregulares de Gavin Harrison, que hasta hoy son su sello personal, y con la balada “Glass Arm Shattering” cierra el disco sin necesidad de excesos.

Sin duda Deadwing fue un punto alto en la carrera de Porcupine Tree, tanto que actualmente los miembros siguen interpretando sus temas por separado, aunque lamentablemente el giro creativo de Steven Wilson y los compromisos del resto de los miembros hace poco probable una reunión de esta gran banda que junto a otras como Dream Theater, Spock’s Beard o Marillion trajo de vuelta el rock progresivo a comienzos de este milenio.

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