Disco Inmortal: Aerosmith – Rocks (1976)

Disco Inmortal: Aerosmith – Rocks (1976)

Para 1976 Aerosmith se había consolidado en América como una banda que realmente había aprendido a volar alto. Con producciones como Toys in the Attic (1975) se habían convertido en el grupo que había logrado lo imposible, lo que miles de bandas de garaje se atrevían a apenas a soñar: el éxito y la fama mundial como resultado de la expresión de canciones que reflejaban ideas simples escritas con mala poesía y acompañadas por guitarras ruidosas. Aerosmith, además, era una banda accesible, que visitaba incluso los pueblos más remotos en la geografía norteamericana, a precios cómodos para los fans. No eran las majestades de Rock, como The Rolling Stones, y tampoco se habían configurado aún como máquinas endiosadas por las multitudes y capaces de producir éxito tras éxito de una campaña de asenso que parecía irrefrenable, como era el caso de Led Zeppelin. En 1975 lo que más causaba atracción en una banda como Aerosmith era precisamente ese sentido de humanidad casi mundana, de descomposición en los excesos, de una mordaz honestidad en la música y, a pesar de todo, de un increíble talento. Como todas las bandas que sudaban hasta la deshidratación en los garajes, Steven Tyler y Joe Perry expresaban ese mismo sentido de liberación a través del rock, llevado a plataformas más extensas y escenarios mucho más grandes; y un mensaje de desenfreno con extrapolaciones intensas que desbordaba los límites de la cordura en medio de un irascible desenfreno de fiesta, música, sexo y rock and roll.

La grabación de “Rocks”, el cuarto álbum de estudio de la banda, comenzó en ese año de 1976. Mientras en Londres se comenzaba a crear el surgimiento de bandas como Sex Pistols y The Clash, que buscaban una nueva idea de hacer  música centrada en la destrucción de los ídolos que la gente había aprendido a adorar, en América los Ramones hacían lo propio publicando su álbum debut. El punk era una tímida promesa hasta ahora, pero comenzaba a extender una urgente necesidad y amenaza de cambio y trasformación en las bandas de hard rock que habían comenzado a operar desde comienzos de los 70. Había una temeraria sensación de caos en el aire. Había, también, una eclosión de sonidos, de formas de hacer música pero también de escucharla, y así se creaban nuevas posibilidades para conformar una identidad propia a través de lo que tenían que decir las bandas de rock.

En este contexto peligroso, “Rocks” es uno de los álbumes más diversos y excitantes en todo el catálogo de Aerosmith. Un rugido estruendoso de ruido –el ruido no entendido como una superposición exagerada de volumen sino como el resultado de un proceso planificado de agregación de cientos de capas de sonido que conformaban una pared impenetrable por el silencio-. Es también una de las etapas más creativas de la banda, con Joe Perry tomando como influencia la música de John Coltrane para crear los solos de guitarra, y las letras de Steven Tyler tratando de descifrar desesperadamente un rayo de luz en el único resquicio apenas visible en lo que parecía ser una eternidad oscura de drogas y excesos. El álbum, lanzado el 03 de mayo de 1976, resulta ser la producción más feroz y tenaz en toda la historia de la banda. Desde “Back in the Saddle”, la primera canción en la lista, construida a partir de un riff de guitarra transportado a un bajo de seis cuerdas para agregar mayor tensión, se declara inmediatamente que la intención de la banda con este álbum sería la de sacudir algunos cimientos.

Cuando le preguntan a los miembros de Aerosmith sobre la grabación de “Rocks”, afirman que no recuerdan mucho ese periodo de la banda. Las drogas fluían diariamente en cantidades excesivas. Eso es lo único de lo que habla Tyler cuando piensa en la segunda mitad de los 70: “Nos asegurábamos de que hubiera suficiente cocaína y nos encerrábamos durante tres o cuatro días en el estudio A de la planta de grabación”. El productor del álbum, Jack Douglas, afirmaba que se metían entre 30 y 40 líneas para poder seguir grabando durante la noche. “Combination”, por ejemplo, es una depresiva historia sobre el consumo de drogas,, que a pesar de los escalofriantes que puedan llegar a ser, obligan a la persona a seguir un camino solitario de aniquilación ante la promesa de una redención imposible.  En una reciente entrevista el guitarrista Joe Perry dijo: “Hoy cuando escucho esos álbumes, algunos de los mejores nuestros, todo lo que escucho son drogas”.

En general, las sesiones de grabación fueron orientadas por un sentido de experimentación. En canciones como “Cowboy”, Tyler se puso en sus botas unas campanas y unas panderetas, cuyo sonido quedó registrado en la grabación cada vez que él pateaba el piso mientras cantaba. Tal vez por de las montañas de cocaína que se apilaban sobre los amplificadores y los equipos de mezclas, “Rocks” se ha catalogado como el álbum más pesado de Aerosmith, y se convertiría con el tiempo en una de las principales influencias de producciones con un estilo similar, fuerte y demasiado directo, como el “Appetite for Destruction” de Guns N’ Roses y el “Kill ‘Em All” de Metallica. En “Rocks” no se escuchan ninguna de las clásicas baladas de Aerosmith que los llevarían a nuevos niveles de fama en los 90 (las adolescentes no se escapan de sus escuelas por una ventana tan angosta que, mientras salen, la falda se les sube un poco), pero hay una faceta mucho más cruda y honesta a la cual siempre es bueno volver.

Por Alberto Aldana 

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