Disco Inmortal: Skid Row – Slave to the Grind (1991)

Disco Inmortal: Skid Row – Slave to the Grind (1991)

Atlantic Records, 1991

Los oriundos de Toms River, Nueva Jersey, tuvieron un comienzo inmejorable; debido al álbum homónimo de 1989, que contenía clásicos inoxidables de la talla de I Remember You y Youth Gone Wild. Regresarían, luego de un tiempo, con un trabajo tanto o más perfilado; el aclamado Slave to the Grind, puesto en estanterías el 11 de junio de 1991. La grabación pasando por estudios de Florida y California, tras las perillas otra vez se contó con el alemán Michael Wagener; nombre fuerte dentro de la industria, con largo currículo desde comienzo de los 80’s —colocando su firma en facturas multi ventas de Accept, Great White, Dokken, Alice Cooper, White Lion o Extreme.

Fuerza incontenible de un quinteto, capitaneado tras el micrófono por el incombustible Sebastian Bach, que de buenas a primeras entran descarrilados con Monkey Business; cuyo inicio calmado, llegando casi al susurro, podría engañar. “Juego sucio” que es seguido de cerca por la demoledora y cuasi speed metal Slave to the Grind, dando muestras de haber avanzado al siguiente nivel; uno mucho más pesado, como también lo atestigua The Threat, dejando atrás la vibra callejera que mostraron con anterioridad.

Recién mostrando un relajo con Quicksand Jesus, guitarra acústica incluida, encaminándose hacia lo épico; pudiendo haber sido escrita por Ronnie James Dio. Psycho Love, encomendada a la línea de bajo de Rachel Bolan, vuelve a subir las pulsaciones, secundada por Get the Fuck Out y Livin’ on a Chain Gang. Creepshow, de textura monolítica, le abre lugar a un punto altísimo: In a Darkened Room. Robándose la atención el riff helador de sangre, cortesía de Scotti Hill, suena como una power ballad hecha y derecha, pero con un mensaje que se mueve por diferentes aguas; oscuras haciéndole honor a su título.

Riot Act como una licencia al desorden, enlazada al mazazo de Mudkicker; para bajar el telón con Wasted Time. Una delicadeza que hace contraste con el resto del material, pese a su agitado cambio de ritmo. Escrita por Bach para su amigo Steven Adler, el baterista original de Guns N’ Roses; por la época muy sumido en las drogas, lo que le valió la expulsión de la banda. Situación que quedó patente en el verso “Dijiste que nunca me decepcionarías, pero el caballo embiste y se enfurece”, el caballo siendo una jerga que referencia a la heroína; ya en adelante explicitándose con “Pensé que nunca dejarías que llegara tan lejos” —a la par con el videoclip que muestra un actor que pasa de la marihuana a la cocaína, para llegar a la ya citada heroína. Y aunque se trate de una de las favoritas del repertorio, creó fricción con el encargado de las cuatro cuerdas, que la sindicó como “la pieza más grande de mierda que jamás hayamos grabado”; siendo usual en él vérsele sentado y disgustado, junto a la batería, cuando era tocada en concierto.

El disco encumbró en lo más alto a Skid Row, colocándolos en la posición #1 del ranking US Billboard 200. Mucho teniendo que ver con la alta expectativa que tuvieron las muestras que comenzaron pronto; sumando la nada despreciable cantidad de cinco videoclips, uno de ellos incluso siendo 3D —mientras que para el tour primero fueron teloneros de los ya mencionados Guns N’ Roses, para después ser la atracción principal secundados por Pantera y Soundgarden. Pero no fueron capaces de sobrevivir al éxito arrollador que les trajo de golpe Slave to the Grind, yéndose a pique con Subhuman Race (1995); eso sin siquiera nombrar los dos olvidables trabajos posteriores a la partida de Bach al año siguiente.

Como curiosidad, la portada le correspondió ser hecha al padre del vocalista, el artista David Bierk; tratándose en realidad de un tríptico si se abre en su totalidad el booklet. Reversionó a El entierro de Santa Lucía (1608), una de las últimas obras de Caravaggio; manteniendo el eje central, pero añadiéndole posmodernismo con personajes contemporáneos entre la multitud: contabilizándose desde un graduado universitario, una stripper, un hombre hablando por celular, otro sujetando un televisor, un policía e incluso John F. Kennedy; dentro de los destacados.