Disco Inmortal: Sonic Youth – Experimental Jet Set, Trash and No Star (1994)

Disco Inmortal: Sonic Youth – Experimental Jet Set, Trash and No Star (1994)

DGC Records, 1994

Experimental Jet Set, Trash And No Star, fue la octava placa de estudio de los neoyorquinos Sonic Youth, un disco controversial y que simplemente fue contra la corriente, saltándose la lógica de las grandes discográficas multinacionales. Fastidiados de la falsedad del mundo corporativo, capaz de comprarlo todo, dieron un paso al costado para, de cierta forma, rebelarse ante la industria musical, con la que no se sentían identificados. Su guitarrista Thurston Moore describiría aquella situación y el descontento de la banda frente a gigantes como DGC Records e incluso MTV: “habían ganado tanto dinero con Nirvana, que empezaron a contratar a todos los grupos que aparecían. Pensaron que con Sonic Youth sería lo mismo, pero no… éramos diferentes. No entendieron que los contemporáneos de Nirvana no sonaban como Nirvana. Sonaban como Butthole Surfers, Meat Puppets, Black Flag, Minutemen. Sonaban como nosotros, no como Nirvana”. Yendo de gira con bandas indie tales como Pavement, Sebadoh y Royal Trux, Sonic Youth tomó de allí su inspiración para realizar un álbum más calmado, cálido y sutil. La misma Kim Gordon lo definió como “art-core” y David Browne, autor de Goodbye 20th Century: A Biography of Sonic Youth, comentó que “una sensación de ambivalencia e impermanencia se apoderó del disco, incluso hasta en la portada (…) por primera vez desde 1982, presentaban sus caras en lugar de una obra de arte”. Grabado en Sear Sound Studio (el mismo donde grabaron su álbum Sister de 1987) y producido por el aclamado productor y músico Butch Vig, el álbum fue finalmente lanzado al mercado el 10 de mayo de 1994.

A diferencia de otros álbumes, Lee Ranaldo no contribuyó en la creación musical, ni en la voz de ninguna canción, ya que quedó bastante disconforme con la manera en que se ensamblaron sus composiciones en los álbumes anteriores Dirty y Goo. Sí concordó con la idea de grabar en vivo lo más posible y no trabajar tanto en pulir o sobreponer tantas pistas de audio como es lo habitual en las grabaciones. Ranaldo señaló tiempo después, que la banda por ese entonces deseaba lograr un enfoque más lo-fi y registrar el disco de la forma más sencilla y básica posible: “Ninguna de las composiciones de Experimental Jet Set fue tan trabajada, parte de ellas se hicieron incluso en los propios dormitorios”. Moore agregaba: “Muchas de las canciones fueron de algún modo escritas antes de acudir al estudio de grabación. No las improvisamos en el estudio, aunque muchas de ellas las finalizamos allí”. Pero, para lograr su sonido definitivo y característico, la banda debió solicitarle a Butch Vig que se abstuviera de su deseo impulsivo de aplicar reductor de ruido en varias de las canciones, una práctica que venía haciendo en trabajos con otras bandas de la época. Claros y decididos, los neoyorquinos se sumergieron en una nueva producción musical, con canciones más tranquilizadas y de aires somníferos pero que desplegaban la mezcla perfecta de noise y melodía. Sus líricas, de contenidos más íntimos, se transformaron en sus propios diálogos emocionales.

‘Winner’s Blues’, la pista de apertura, descrita por algunos como una canción de cuna acústica y triste, alude a la presión que acarrea la fama. Originalmente iba a ser descartada e incluida en un volumen de rarezas, pero la banda decidió incorporarla en el álbum en los últimos momentos de mezcla. Fue ‘Compilations Blues’, otro de los descartes de Experimental Jet Set, la que terminó en el DGC Rarities Volumen 1. Lanzado también en 1994, compiló a otras bandas y solistas noventeros como Nirvana, Hole, Beck, Weezer, Counting Crows, That Dog y más.

Bull in the Heather’, fue el único sencillo promocional del disco. Kim Gordon señalaría que la lírica trata de la pasividad como un acto de rebeldía, una forma de mantenerse al margen y no participar de la cultura dominada por los hombres. La letra pareciera aludir a las relaciones de pareja donde es la mujer la más sumisa y a la que más se le ha inculcado la idealización de las relaciones para toda la vida: “10, 20, 30, 40, tell me that you wanna scold me, tell me that you adore me, tell me that you’re famous for me, tell me that you’re gonna score me, tell me that you gotta show me, tell me that you need to sorely, time to tell your love story, time turning over and over, time turning 4 leaf clover. Betting on the bull in the heather” (10, 20, 30, 40, dime que me quieres regañar, dime que me adoras, dime que eres famoso por mí, dime que vas a ganar puntos, dime que me tienes algo que mostrar, dime que necesitas urgentemente, tiempo para contar tu historia de amor, el tiempo que da vueltas y vueltas, el tiempo que gira como un trébol de 4 hojas. Apostando por el toro en el brezo”). La canción contó, además, con su respectiva pieza audiovisual bajo la dirección de Tamra Davis. Video recordado por muchos por la participación de Kathleen Hanna de Bikini Kill. Bull in the heather era el nombre de un caballo de carreras que en 1993 tenía todas las chances de ganar el Floriday Derby (y ganó), por ello en el video se muestran las carreras de caballo y la analogía con las apuestas: una cuestión de suerte, como el trébol de 4 hojas… como el amor.

Starfield Road’, de breves 2’15” arranca con todo el sonido experimental que siempre los ha caracterizado, gran parte por los aportes de Lee Ranaldo en guitarras. ‘Skink’, nuevamente sumerge en la calma y en la hipnótica voz de Gordon. ‘Screaming Skull’ trata de la nostalgia de la banda por sus días junto a la casa discográfica independiente SST Records, que se menciona con frecuencia en la canción. Además, hace referencia a bandas como Hüsker Dü, The Lemonheads e incluso al guitarrista Pat Smear. La canción surgió luego de una conversación entre Thurston Moore y el director de cine Dave Markey sobre la tienda SST Superstore, ubicada en Sunset Strip y que suministraba discos de SST y productos de skate. Por otro lado, ‘Self-Obsessed And Sexxee’ aborda la temática de “sentirse fuertemente atraído por alguien que obviamente está fuera de control por su obsesión en el mundo del rock alternativo de alto perfil”, como el mismo Moore salió a explicar, ante las sospechas de algunos, de que el tema aludiera a Courtney Love o a la misma Kathleen Hanna.

‘Bone’, mezcla el desenfreno, con una especie de autocontrol repentino. Algunos sugieren que la canción hace referencia a la novela debut de Dorothy Allison: ‘Bastard Out of Carolina’, cuyo personaje principal Ruth Anne “Bone” Boatwright, enfrenta conflictos de clase, raza y sexualidad. ‘Androgynous Mind’ también aborda temas sensibles y apunta hacia los insanos fundamentos de la iglesia católica. Cualquiera que sea tu orientación sexual ¡está bien!, es al menos lo que grita Moore repetidamente. ‘Quest For The Cup’, la libertad de poder hacer lo que quieras, cumplir tus sueños y estar listo para ir por más. ‘Waist’, trae aires más revueltos y una temática que ironiza con el glamour. ‘Doctor’s Orders’, lidia con el abuso de algún tipo de medicación: “Take one, to come. Doctor’s Orders, no more borders. Take one, make some, feeling bolder, no more disorder”. (Toma una, para venir. Órdenes del doctor, no más límites. Toma una, hazlo, siéntete audaz, no más desorden). ‘Tokyo Eye’, es el turno de Moore para susurrar, con un acompañamiento instrumental que juega a aparecer lentamente, estallar y desvanecerse. En ‘In The Mind Of The Bourgeois Reader’, Steve Shelley da los últimos beats enajenados, para acompañar la ambigüedad de las líricas de Moore.

Las canciones del disco destacan por su brevedad, ninguna supera los 4’30”, salvo la última (que en realidad posee una especie de track escondido de ruidos y el loop de una frase en japonés). ‘Sweet Shine’, una pieza suave, armoniosa y somnífera donde Kim Gordon se libera, contagia y externaliza esa explosión interna al cantar: “Whooooow I’m coming home to Swall Drive”. La vuelta a casa, California, y los recuerdos de infancia. Su voz dulce se va calmando cada vez más, hasta convertirse en susurros y finalizar. Kim, leyenda del art-rock, la chica de la banda, deja en evidencia en este disco (y en todos tras la carrera de la banda), su tremendo rol compositivo en Sonic Youth. Ha inspirado a tantas otras mujeres (independiente de la generación a la que pertenezcan) y seguirá infundiendo su legado. Su nombre ya está registrado, merecidamente, como una de las mujeres más influyentes en la historia del rock.

Experimental Jet Set Trash and No Star obtuvo críticas relativamente favorables, aunque en su época fue un disco considerado “raro”, anticomercial y difícil de apreciar, al menos por parte de su audiencia y público en general, que esperaba de ellos un sonido más grunge y acorde a los tiempos. La revista Rolling Stone señaló que no poseía un sonido tan pesado como sus anteriores y que estaba más orientado hacia el pop-rock. Aun así, el disco alcanzó el puesto 34 en la lista Billboard Top 200 en Estados Unidos y el número 10 en los charts del Reino Unido. Vendió más que ninguno de sus discos anteriores y fue la posición más alta de la banda en las listas norteamericanas, hasta el lanzamiento de The Eternal (su décimo quinto álbum de estudio) en 2009, que alcanzó el puesto 18. Thurston Moore reflexionaría en 2012, la evolución de la banda y las reiterativas comparaciones que se les hizo respecto al sonido de sus discos anteriores: “Goo era lo que era, Dirty fue más rock, más pesado, pero creo que el que de verdad fue radical es Experimental Jet Set, porque de pronto… nos echamos atrás”.

 

La banda no realizó gira tras el lanzamiento del disco, debido al avanzado embarazo de Kim Gordon.