Disco Inmortal: “The Battle of Los Angeles”- Rage Against The Machine (1999)

Después de literalmente incendiar musicalmente los años noventa con dos placas para atesorar, como el increíble debut de 1992-su presentación al mundo de una visión totalmente enraizada en el clamor social, con violencia y actitud-, y de reconfirmar paso con los sendos dardos antimperialistas de “Evil Empire” (1996) a Rage Against The Machine no le quedaba más que consolidar su postura con más de lo mismo, esta vez con un álbum no menos contraatacante y en gran parte basado en los postulados Orwellianos de esa gran obra llamada “1984”, llena de revolución en un mundo lleno de dictadura, control y represión.

Pero es lo interesante, no todo en el mundo de RATM es una sola mirada. Y no todo clama por el mismo fin, si bien la línea media está construida en base a escupitajos de fuego revolucionario visto de distinto ámbito, Rage nos enseña cosas con cada uno de sus discos, reivindica a héroes rebeldes y acusa como ningún otro las injusticias. Ahí van de nuevo las consignas de ajusticiar al preso político o el llamado a las armas a los campesinos rebeldes mexicanos, ‘las armas de sonido sobre la tierra’ (“the weapon of sound above ground”) un término que los define muy bien como banda, como rezaba la letra de ese certero primer single “Guerrilla Radio”, lleno de groove, de poder, muy oreja, pero a la vez muy rabioso, cosa que marcó este disco que se jactó de tener muchos singles buenos y con bastante rotación en las radios.

La sapiencia y estilo de Tom Morello bordeó grandes cosas, por ahí hay un video donde enseña esa famosa “técnica del helicóptero” que tan buenos dividendos le trajo a este disco y más adelante con Audioslave. “Mic Chec” es grato ejemplo de aquello, este disco se incrustaba más en lo musical, la instrumentación, más que en el riff pesado como fue patente en los dos primeros discos. Mientras De la Rocha nos da la bienvenida con un aguardentoso grito en “Testify”, los guiños al proto punk y retro funk nuevamente nos revienta la cabeza con una apertura de ensueño para un disco de un metal alternativo, las proclamas políticas de “Voice of The Voiceless” reclaman sobre “Mi pantera, mi hermano/ Estamos en guerra hasta que estés libre”), trayendo directamente algo parecido como lo habían hecho con el injusto encarcelamiento de Leonard Peltier en “Freedom”, esta vez con una canción sobre Mumia Abu-Jamal, un ex Pantera negra que fue acusado en Filadelfia por un asesinato de un policía que no cometió.

La garra y personalidad de sus dos grandes baluartes Zack De La Rocha y Morello es el espíritu de todo, la sangre y ganas de gritarles a los adolescentes americanos en su cara algo de cultura y verdad sobre su propio país. ‘Calm Like A Bomb’ y la densidad de los altibajos de ese bajo distorsionado y el rapeo punzante de De la Rocha nos demuestra cuán Public Enemy puede llegar a sonar a este disco, con toda esa mirada casi terrorista. ‘Born of a Broken Man’ goza de riffazos en una canción metáfora que goza de cierta herejía para con la religión cristiana también, pero el disco nos sigue hablando de Orwell, la utopía, el “gran Hermano” y ese ser omnipotente que lo mira todo, que observa todos nuestros pasos. “Sleep Now In The Fire” fue el gran caballo de batalla, un clásico inmediato para demostrar odio con una marcha gigantesca de ritmo y potencia, convirtiendo las cuerdas en scratchs y donde los asesinos de las guerras y conquistadores salen nombrados (El agente naranja de Vietnam, los sacerdotes de Hiroshima y la Niña, La Pinta y la Santa María, los barcos de Cristóbal Colón) que se suman a muchas frases que nos han quedado en la retina (“Who controls the past now controls the future/ Who controls the present now controls the past”) en “Testify”, por ejemplo.

La verdad es que es un libro de citas y de cosas por descubrir. La banda insiste en su concepto que por cierto nos ha hecho darle una vuelta a todo lo que nos enseñan de los holocaustos, Guerras, y sobre todo, la cultura de gobierno americano, la CIA o el FBI que tanto han hecho daño a los pueblos indígenas y latinos. La infestada de rap denso y envolvente de ‘Born As Ghosts’ nos siguen diciendo que hay mucha sangre negra acá y ‘War Within A Breath’ cierra lleno de vibra y poder un disco de proporciones casi épicas en cuanto a contenido y música.

Es el último de canciones originales, una obra que no aburre, pese a los años ya (casi 20) y a que sus integrantes han hecho muchas otras cosas por ahí, es un disco que nos dejó sumamente viudos de una banda única en su especie y que hace rato tiene ganado un sitial de triunfo en la historia del rock de todos los tiempos.

Por Patricio Avendaño R.

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