Discomanía: “Powerage”, la última rabia descontrolada de AC/DC

Desde el comienzo supieron dar pasos correctos. Lo abalan sus pulcras primeras entregas de 1976: High Voltage y Dirty Deeds Done Dirt Cheap. Ya con su tercer trabajo, Let There Be Rock (1977), dieron de qué hablar; saltando de manera más visible a la palestra, engrosando de forma paulatina la batería de éxitos a su haber. Los hermanos Young, secundados por el carismático vocalista Bon Scott, tenían un limpio ascenso —que por aquel entonces golpeaba duro en Europa. Mientras que la base rítmica se terminó de configurar para el próximo LP, con un tal Cliff Williams en el bajo; haciéndole compañía al incombustible Phil Rudd en las baquetas.

Publicado el 5 de mayo de 1978, a través del sello Atlantic, Powerage figuró como el cuarto lanzamiento internacional de los australianos. Fue el último grabado en los Estudios Albert, en Sídney; y como profesaba la costumbre de antaño, tras la tutela de Harry Vanda y George Young —el hermano mayor de Angus y Malcolm; aunque esta dupla volvería a estar una vez más a cargo de las perillas, en Blow Up Your Video (1988).

Y de buenas a primeras, el encargado de abrir es el que fue también el único single promocional: Rock ‘N’ Roll Damnation. Un verdadero hit, con todas sus letras; pero que pasó desapercibido tras la avalancha de clásicos en las siguientes dos placas. Pesado, como dicta la fórmula de AC/DC; aunque sonando fresco, cortesía de maracas y palmas que acompañan de cerca. Down Payment Blues baja un poco las revoluciones, para llegar a Gimme a Bullet; una que, pese a su vibra, se debate entre amor y pérdida.

El gran grueso viene de la mano de un tridente, lo que mejor prosperó con el paso de los años: Riff Raff y su inconfundible apertura —con una buena rotación en la pasada gira debido a Axl Rose; él mismo sacándola antes del baúl, con Guns N’ Roses, desde comienzos de esta década. La oscura y lujuriosa Sin City —consiguiendo un nuevo aire, en la época posterior de Brian Johnson tras el micrófono. Y la primigenia What’s Next to the Moon, que es perfilada como la joya oculta.

Gone Shootin’ viene a marcar un medio tiempo, para de nuevo poner el pie en el acelerador con Up to My Neck in You; y llegando a la recta final, de esos cuarenta minutos, se asoma Kicked in the Teeth —con cierta reminiscencia al tema Let There Be Rock.

Powerage fue la consumación del alucinante AC/DC visceral, poco pulido y por sobre todo intratable; rescatando la tradición de su primera etapa previa a la explosión global. Una banda que crecía a nivel compositivo, en especial Bon Scott como letrista, pero que todavía no abandonaba por completo la zona de confort. Pero pronto serían tomados por el inmortal Robert “Mutt” Lange, quien les terminó de sacar el potencial en cortísimo periodo —con la tripleta de trabajos apabullantes; Highway to Hell, Back in Black y For Those About to Rock. El resto de la historia ya se conoce.

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