Discomanía: “Revenge”, la rabia metálica de Kiss

Tras la época dorada de los 70’s, a Kiss todo se le puso cuesta arriba en la siguiente década. Cambios de alineación, sacarse el maquillaje, discos irregulares que apenas convencían. Gene Simmons estaba más entretenido como actor de cine Clase B; mientras que los mayores aciertos provinieron de Paul Stanley, que se echó la banda al hombro. Intentaron emular, sin mucho éxito, fórmulas de grupos que vinieron después que ellos; como Bon Jovi. La guinda de la torta fue, poco después de haber empezado los 90’s, que su baterista de los últimos diez años —Eric Carr, murió de un derrame cerebral.

Kiss estaba enrabiado, y con justa razón. Y por ello golpearon con fuerza la mesa al presentar Revenge, el 19 de mayo de 1992 —el 20° álbum de estudio del catálogo; con un heavy metal en estado puro, como no se les veía desde Creatures of the Night (1982). Con el experimentadísimo Bob Ezrin tras las perillas, se jugó casi a la ruleta rusa: puesto que se trató de la misma persona tras la placa más exitosa —Destroyer (1976), pero también de un incomprendido fracaso comercial —Music from The Elder (1981).

Pero independiente de cualquier recelo que pudiese haber, se nota su mano experta; que apretó a unos tipos que muy poco salían de su zona de confort; además de que ya llevaban buen tiempo siendo ellos sus propios productores —con la excepción del correcto Crazy Nights (1987).

Para asegurarse, decidieron llamar suficientes colaboradores para co-escribir las canciones. Desde el mismo Bob Ezrin, Kane Roberts —ex guitarrista de Alice Cooper; inclusive hasta volvió Vinnie Vincent —un antiguo encargado de las seis cuerdas, elemento vital en el ya mencionado Creatures of the Night y Lick It Up (1983); si algo suena pesado, es porque él estuvo presente.

Y qué mejor ejemplo que la apertura con Unholy. Oscura, poderosa, profana —haciéndole honor a su nombre; hecha a la medida para que Gene, tras el micrófono, vuelva a verse temible después de tanto tiempo —sin necesidad del personaje del demonio o tener que vomitar sangre. Take It Off rescata la faceta lasciva que también es famosa en Kiss, sobre la cual Paul Stanley se transforma en un perfecto maestro de ceremonias —sin contar que para el tour mundial, aquí era donde aparecían un par de strippers sobre el escenario.

Tough Love y Spit continúa con la misma vibra cargada, mérito aparte para la guitarra del escudero Bruce Kulick, y el doble bombo del nuevo integrante: Eric Singer —con un amplio currículo, con pasos previos por Lita Ford, Black Sabbath, Gary Moore, Alice Cooper y Badlands.

God Gave Rock ‘N’ Roll to You II, cover de los británicos Argent, es el elemento que conmueve. Fue grabada, en un comienzo, para la banda sonora de la película Bill & Ted’s Bogus Journey (1991) —en uno de los primeros papeles protagónicos de Keanu Reeves. Y a pesar de que a esa altura Singer ya estaba sentado en el banquillo de la batería, Carr dijo presente para el videoclip —que para ese momento estaba comido vivo, en pleno tratamiento de cáncer. Por ello no resulta novedad que el álbum terminase dedicado a su memoria.

Domino es otro punto alto, donde Gene se desmarca de manera individual; hablándonos sobre una femme fatale que “no es la virgen María”. Según ha dicho el bajista, comenzó como una especie de plan siguiendo la línea de Deuce, pero que desde allí tomó prestadas cosas de Nasty Nasty —canción de Black ‘N Blue, que él mismo co-escribió y produjo; agrupación que por aquel entonces militaba Tommy Thayer, actual miembro de Kiss. Heart of Chrome y Thou Shalt Not, en tanto, no hacen más que seguir acelerando las pulsaciones; con guitarras afiladas y coros pegajosos.

La única lenta de la entrega, Every Time I Look at You, muy en la veta de Stanley; contó con un invitado especial para el solo: Dick Wagner, otrora integrante de Alice Cooper —que ya había colaborado en el ya mencionado Destroyer. A pesar de tener todos los elementos para brillar, no rindió como se esperaba; recién alzándose de magistral manera para la versión hecha en el MTV Unplugged (1995).

Una última pasada por lo pesado con Paralyzed, algo de jugueteo con I Just Wanna, y el cierre queda en manos de Carr Jam 1981 —una maqueta, de las primeras grabadas por el hombre con maquillaje de zorro, y que de hecho Ace Frehley utilizó como base rítmica para el tema Breakout; dando inicio a su carrera solista en 1987.

Bordeando los cincuenta minutos de duración, Revenge es un trabajo al que no le entran balas; trayendo de nuevo a la banda a un lugar visible. Y que se dio el lujo de descartar material hecho con Jani Lane (Warrant), Dave “The Snake” Sabo (Skid Row) e incluso Bob Dylan.

Pero pese a la calidad, tanto compositiva como de producción, no deslumbró debido a la explosión grunge que tenía copados los medios. Ni siquiera la cifra de cinco singles promocionales sirvió de mucho; o la abultada gira promocional —de la cual salió el Alive III (1993). Pero que de todas formas es, sin dudas, el último gran disco facturado por Paul Stanley y Gene Simmons. De paso los revitalizó con aquella formación, pero que se vio mermada unos pocos años después; con la reunión de los miembros originales. Pero esa es ya otra historia.

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