Discomanía: “Stiff Upper Lip”, el disco con que AC/DC celebró el nuevo milenio

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Si bien es cierto que AC/DC tuvo una época gloriosa en los setenta y ochenta, los noventa no fueron del todo fructíferos, aunque sí lograron hitos importantes como un tremendo show en Donington el 91′ que quedó en la retina de muchos, pero la banda discográficamente se fue quedando un poco y no facturó discos de forma tan regular como en la década anterior. En estricto rigor “Razor’s Edge” y “Ballbreaker” fueron sus dos únicos discos en la década, el primero que trajo la inmensa “Thunderstruck” (algo para nada menor) y el segundo un disco producido por Rick Rubin y que vio de regreso a Phil Rudd a la batería, dos discos que no pasaron desapercibidos por cierto y que dejaron nuevos himnos, pero no fue hasta los 2000’s donde regresaron y afrontaban la década con un disco que llegaba a ofrecer más de su marca: “Stiff Upper Lip”.

El nombre del título refiere a un dicho británico que habla de la actitud y mantenerse firme. Quizá eso quiso dar a entender la banda, que pese a haber sobrellevado una década donde el rock alternativo imperó prácticamente en todo, llegaban con pie firme dejando un cúmulo más de nuevas canciones “para mover la patita”. El disco llegaba cargado de temas rythim & blues con nitro y con algunos delicados poemas de tono político, pero es todo lo que esperábamos de la banda y absolutamente nada más. Un conjunto maravillosamente juvenil de criaturas de su estirpe, sonando a todo cañón. El álbum tiene dos factores a su favor: es incluso más power de lo normal que nos acostumbraba la banda, y fue producido por George Young (el hermano mayor de los guitarristas Angus y Malcolm Young), manteniendo así esta “tradición de familia”.

El riff del tema que abre fue exquisito y se convirtió en un hit inmediato. Quizá AC/DC con esta no hacía esas entradas tan explosivas acostumbradas, pero vaya que buena pauta te daban para empezar a degustar un disco desbordante de rocanrol. Brian con más estilo que nunca en su voz y la sangre fluyendo a mil por ahora en un tema de la más jodida cepa AC/DC. El disco sorprende con los midtempos bluseros, ‘House of Jazz’ es sin duda una canción maestra en ello. ‘Safe in New York City’ va agarrando tu gusto de a poco, en tanto ‘Can’t Stop Rock’n roll’ se suma a un tema declaratorio de principios de la banda. ‘Give It Up’, al cierre, en tanto sigue proclamando a diestra a siniestra que la banda es un solo eje, una bola de actitud y guitarras sin signos de expiración.

Toma bastante distancia de obras clásicas como “Highway to Hell” o “Back in Black”, pero como todo lo que hizo AC/DC lleva un rock impregnado en el ADN, cosa que siempre se agradece. Su único editado con EMI cobró significado mayor, pues pasaron 13 años para que los australianos lanzaran una nueva obra, que llegó con “Black ICe”, por eso hubo mucho tiempo para degustar otra de las respetables placas de la que es para muchos la banda de rock más grande del planeta.



Por Patricio Avendaño R.

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