Discomanía: “Van Halen II”, continuando el limpio ascenso

Discomanía: “Van Halen II”, continuando el limpio ascenso

Van Halen se consagró como un multi ventas desde el primer momento; tras el aplastante debut de 1978, por detrás del de Led Zeppelin. Y siguiendo la buena racha, el 23 de marzo de 1979 asomó en las estanterías la placa sucesora —llamada simplemente Van Halen II. Así de fácil e impecable sacaron otro as de la manga, grabado en apenas una semana; como si no les hubiese tomado esfuerzo.

La respuesta es sencilla: casi todos esos temas estaban hechos de antemano. Tras dos años, desde que se formó la banda, le sacaron llamas al circuito de clubes de Los Ángeles; para en 1976 ser “descubiertos” por Gene Simmons —en su faceta de buscatalentos. Él mismo les produjo su primer demo, que entre los ingenieros de sonido se encontraba nuestro compatriota Hernán Rojas. Aquel, que en la actualidad se conoce como el inédito Van Halen Zero, cuenta con casi la totalidad de las maquetas de sus dos primeros trabajos; e incluso pistas que aparecieron más adelante. Fue la carta de presentación, que les consiguió el contrato discográfico con Warner Bros.

Como dictaba la tradición antes de que llegasen a la cima, se acuartelaron en Sunset Sound Recorders de Hollywood; como siempre con Ted Templeman en las perillas, mientras el cantante Sammy Hagar no estuviese en la ecuación —aunque con aquella encarnación volvería una vez más, para producir For Unlawful Carnal Knowledge (1991). Como dato trivia, pese a que no fue utilizada en la grabación, la guitarra que luce Eddie en el interior de la portada y contraportada, una negra de franjas amarillas —la Bumblebee, fue sepultada con Dimebag Darrell.

Y tras el inicio primigenio de You’re No Good, original de la cantante soul Dee Dee Warwick, se entra a tierra derecha con la jovial Dance the Night Away; el primer single promocional —como para enlazarla a algo dicho por David Lee Roth, años después: “El Van Halen clásico te hacía tener ganas de beber, bailar y tener sexo”. En tanto, la parte central es el elemento duro de esta entrega; comenzando con una a prueba de balas, Somebody Get Me a Doctor. Bottoms Up! que le pone el pie al acelerador, para llegar a la estridencia de Outta Love Again y Light Up the Sky.

Canciones rápidas, pesadas y que apenas bordean los tres minutos cada una; pero la guitarra punzante de Eddie, que parece tener vida propia, es el perfecto hilo conductor —secundado por la maquinaría tras la batería de Alex, los agudos inconfundibles en los coros de Michael Anthony, y el huracán del blondo vocalista tras el micrófono; que en palabras del ya nombrado Gene Simmons: “Desde el comienzo percibí que era una estrella, eso estaba en su cara”.

Spanish Fly, una desentendida de guitarra acústica de poco más de un minuto, que le abre cancha a otro punto potente: D.O.A.Dead or Alive, si se prefiere. Women in Love… es un caso aparte: tras una cálida apertura, valiéndose sólo de las seis cuerdas, entra en un campo inexplorado en la época de Lee Roth; una prolija lenta con tintes de ahogo —única en esta parte del catálogo, junto con la monumental I’ll Wait (1984). Y para cerrar, la ganchera Beautiful Girls —el otro single que dijo presente.

Treinta minutos sólidos que no dan respiro. Una verdadera secuela que también disfrutó de buen éxito, pero siempre a la sombra del disco homónimo; nublando en parte el excelente calibre que posee Van Halen II. Pero ellos, sin mirar mucho para atrás, ya tenían puesta la mira en los 80’s; década que se tomaron por asalto con violencia, con cada lanzamiento más exitoso que el anterior. Una verdadera carrera forjada en platino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *