Disco Inmortal: “Hunky Dory”- David Bowie (1971)

Un disco absolutamente imprescindible en la discografía del Duque Blanco, quien en ese momento se aproximaba directamente a convertirse en ese personaje de culto llamado Ziggy Stardust que creó. Su look andrógino salta a la vista de inmediato al ver los videos de este disco y su atuendo en la época.

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Happy Mondays

Disco fundamental para entender el sonido brit venidero en el primer lustro de los 90’s. Cuando a finales de los 80’s ya se instauraban estas batallas de bandas en el más que mítico club Hacienda en Manchester surge este colectivo llamado  Happy Mondays, que vendría a liderar esta nueva ola plagada de rave, ritmos pop indie bailables y empapada de una especie de  reversión de la primavera del amor.

Si bien en su antecesor Bummed (1988), lo que imperaba eran las guitarras ácidas , su gran obra fue este Pills ‘n’ Thrills and Bellyaches , donde toda esa sicodelia se fusionaba con sonidos discotequeros e incursiones estilísticas que lo engrandecieron cada vez más con el paso de los años gracias a su variedad.

Kinky Afro by Happy Mondays on Grooveshark

Partiendo desde la mágica ‘Kinky Afro’ , con un genial coro, un estribillo que hace guiños a ‘Lady Marmalade’ y un sonido totalmente envolvente auspiciado por las guitarras de Mark “Cow” Day y que no hacían más que invitar a la fiesta. Con ‘God’s Cop’ sucede lo mismo, incluso más seductora, una guitarra de slide infecciosa te somete totalmente a esta especie de mundo surrealista que propuso  Happy Mondays. Justamente estas guitarras más adelante son las que bandas como Blur harían tan novedosas, sobre todo en este tema la influencia de los Mondays para con la banda de Essex es completamente detectable. Si Oasis nunca renegó de su gran influencia de The Stone Roses ( banda que surgió a la par en Manchester, por cierto), en Blur es clara la influencia de los autores de esta gran placa.

God’s Cop by Happy Mondays on Grooveshark

La voz inestable muchas veces De Shaun Ryder otorgando ese factor lisérgico que envuelve toda la onda de los Happy Mondays aparece con más frecuencia en ‘Grand Bag’s Funeral’ , una de las más rockeras del disco. Los panderos , las bases bailables y la sicodelia que está por todas partes hacen de ‘Loose Fit’ un gran momento complementado muy bien con esos coros soul donde arremete Rowetta, la cantante femenina de la banda que cumple un buen rol en toda esta aventura.

En ‘Dennis and Lois’ los elementos de cosas que estaba haciendo el U2 germinal por esos entonces es notable, pero llevado a algo más fiestero incluso. A medida que va pasando el disco va sorprendiendo cada vez más y esto debido a elementos incluidos que lo van alimentando de una creatividad única. Es el ejemplo de ‘Bob’s Yer Uncle’ donde los sonidos de flautas son las invitadas de honor , un ritmo casi afro en las percusiones y una oscura interpretación vocal de Ryder que se complementa con un gospel orgásmico en varias pasadas de parte de Rowetta.

Este disco además incluiría su “hit” ‘Step On’ , su versión para un tema grabado por John Kongos en 1972 llamado ‘He’s Gonna Step On You Again’ originalmente. Un tema que tiene prácticamente de todo lo que pudieran meterle los Happy Mondays, los teclados , muy alegres, las bases y las ácidas guitarras sumadas a las interpretaciones exquisitas, silbidos y gospel nuevamente hacen de ella una gran canción, con la cual merecidamente se les recuerda, aunque ojo que Happy Mondays está muy lejos de ser una banda “one hit wonder”.

Step On by Happy Mondays on Grooveshark

La bella ‘Harmony’ cierra todo , donde la influencia de The Velvet Underground salta a la vista, el trabajo de mezcla comandado por el trabajólico DJ Paul Oakenfold es digno de destacar. Los  armónicos coros sobre unas guitarras que suben y bajan su distorsión y que se van intensificando con el pasar del tiempo de la canción son la media de este cierre que termina abruptamente, dejándote la única sensación de volver a escucharlo simplemente.

Lamentablemente después de esto las drogas harían su trabajo para desmantelar el colectivo, que si bien volvió discográficamente ya nada fue lo mismo y nunca lograron superar esta valla tan alta que dejó esta placa.

Por estos tiempos en que las reuniones han estado a la orden del día es muy probable que los Happy Mondays se reúnan a deleitarnos con este sonido en vivo. Pero lo vivido en esas exhaustivas jornadas en el club  Hacienda a  principios de los 90’s donde se maquinó toda esta esencia dificilmente se podrá volver a repetir. Lo mejor es este registro de aquello que queda como inolvidable, muy influyente e inmortal.

 

Disco Inmortal: King Crimson- “In the Court of the Crimson King” (1969)

En 1969 es lanzado al mercado el disco “In the Court of the Crimson King”. El cual se compone de simplemente cinco canciones, las cuales, a pesar de su escasa cantidad, le valió al disco la inmortal chapa de “el primer disco progresivo de la historia del rock”. Titulo discutible, pero será para otra ocasión. Lo que si nos interesa acá es develar la importancia e influencia de este disco a lo largo de los años y cuales son sus principales virtudes.

Situémonos en el contexto, año 1969, la sicodelia estaba casi en su zénit encarnada principalmente con The Rolling Stones  por el lado de UK y por los EE.UU Jimi Hendrix hacía arder su guitarra, junto con los inspiradísimos Jefferson Airplane. Led Zeppelín flirteaba con el blues al igual que Cream a pesar de compartir ese romance con la sicodelia. ITCOTCK  abre los fuegos con ’21st Century Schizoid Man’. Una mezcla de hard rock tremendamente bien logrado y entremezclado con toques muy jazzísticos dentro de su parte instrumental. Casi como si la banda estuviera  pidiendo paciencia para lo que vendría después.

El disco continúa con un notable descenso de los decibeles encarnada en la canción “I Talk to the Wind” la armonía lograda con las frases de flauta y el órgano se confunden con la charla entre dos hombres que  se consultan entre ambos y se revelan entre sí mismos.  Entrega realmente notable y diametralmente opuesta con el primer track, pero no por eso es negativa, al contrario, el cambio de ritmo entre una canción y otra no produce el choque que podría pensarse por quienes gustan de un corte un poco más pesado y pretenden que un álbum siga recorriendo el mismo camino hasta llegar a su final. Al contrario, ’21st…’, es la excepción en un álbum el cual está cargado a la melancolía y mezclas sonoras entre rock, jazz, sicodelia, etc.

‘I Talk to the Wind’ es la más pulcra antesala para –quizás- el punto más alto del disco: ‘Epitaph’. Si el track anterior llena los oídos con hermosas armonías, Epitaph saca a relucir lo mejor de la sencillez traducido a una inmensa tristeza provocada por su letra, la cual es bastante trágica, al igual que los acompañamientos de violines que crean una atmósfera cargada a lo melancólico y triste. Esta canción es la más pura demostración de que para hacer música de la mejor factura no es necesario recurrir al vértigo y a los grandes y virtuosos solos eternos, es un recurso valido, pero hoy no es el caso. Tremendo sentido nostálgico evoca el sentido duro de la canción, llamando metafóricamente al fin de los conflictos bélicos sucedidos en aquella época, siendo los jóvenes victimas indirectas de tal generación inglesa que recibe toda la carga post- guerra.

El disco sigue su rumbo con “Moonchild”, una muy metafórica y hermosa entrega de tres minutos y  fracción la cual deviene en una tremenda improvisación de los integrantes de la banda. La improvisación dura alrededor de siete minutos.

El disco se cierra con la canción que le da nombre al disco ‘In the Court of the Crimson King’. Otra excelente entrega de nueve minutos, muy apoteósica y tremendamente orquestada,  una gran demostración de cómo cerrar una genial producción. Los conceptos musicales se hacen cortos para tal entrega,  su letra, el sentido metafórico del rey carmesí, la búsqueda de la música clásica mezclada con el rock finalizan y terminan por darnos un broche más que de oro:  la sensación de que realmente con este disco se abre una nueva faceta para futuros venideros los cuales fueron abrazados por bandas como Yes y los mismísimos Pink Floyd –elevando el progesivo hasta niveles inpensados- .

King crimson ha pasado por múltiples formaciones, distanciamientos, tiempos fuera, miembros distintos, etc. Pero a pesar de todo, su único elemento constante tiene nombre y apellido: Robert Fripp. Hombre responsable de imprimir un sello propio- y tremendamente virtuoso- a la hora de enfrentarse a las seis cuerdas y crear música.

La banda, en sus propias palabras, no es una banda como tal, sino que es su propia forma de ver la música según su estado anímico, y por sobre todo, su momento a lo largo de su vida. King Crimson no es una banda como tal, sino que una experiencia y acumulación de vida, en manos de su hombre más importante.

Hoy en día vuelve a entregarnos más de su talento, reunidos bajo otro nombre, pero con varios miembros de los más importantes  que se alinearon con KC, pero siempre dentro de la corte del rey carmesí.

Gonzalo Duque

Disco Inmortal: Black Sabbath-Master of Reality (1971)

Es el disco de la consolidación absoluta de la banda de Birmingham y donde sentó definitivamente las bases de lo que todos conocemos como heavy metal. Si bien con Paranoid y el debut habían deslumbrado al mundo entero por su sonido oscuro y composición por riffs de alto calibre, en esta placa pulen notablemente lo autoimpuesto  y se despachan uno de los mejores y más influyentes discos de la historia del rock y el metal.

La apertura con ‘Sweet Leaf’, muy singular, con esta tosida como de anciano enfisémico y entrando con un riff endemoniadamente ganchero debe ser uno de los mejores arranques de un disco del género. Además lo de la tosida no es coincidencia, el tema está inspirado en una cajetilla de cigarros dulces que sólo vendían en Dublín y que fueron adquiridos por el bajista Geezer Butler en una de sus pasadas por Irlanda.

Una de las líricas que más llamó la atención fue la de ‘After Forever’, una canción que hablaba del cristianismo en toda su esencia, de la falta de fe e incredulidad. Al ser Sabbath la banda se trataron de interpretar segundas lecturas y mensajes escondidos, cosa que nunca llegó a buen puerto. El tema en sí tiene un aura semi majestuoso y muy animado en toda su duración.

No así la instrumental ‘Embryo’, 28 segundos de una oscuridad y depresión que preceden a uno de los temas más potentes e influyentes en el heavy metal: ‘Children of the Grave’, nuevamente un riff hipnotizante, tanto en el bajo como en la guitarra de Tony Iommy, las percusiones de Bill Ward que complementan un avivado sonido de tambores, y con un final espeluznante tanto por la agudeza de la guitarra en el riff del epílogo como por esa parte de lo más siniestra quizá del disco, donde se escuchan susurros con un acople de guitarra totalmente fantasmagórico.

Otro instrumental que está muy bien pulido es ‘Orchid’, donde las cuerdas acústicas  lo son todo. Sabbath supo muy bien donde poner estos instrumentales dando énfasis para mostrar que no todo iba a ser riffs agresivos y distorsión en el disco.

Con ‘Lord of this World’ vuelven los riffs, aunque a un ritmo mas cansino y la ejecución resaltante en el bajo de Butler es notable. Y si en ‘After Forever’ la letra se acercaba a lo cristiano acá hay una especie de contraparte con la lírica que habla del  martirio de un hombre que le entregó el alma al diablo.

La certera ‘Solitude’ baja un poco las revoluciones, un tema cantado por Bill Ward y que nos evoca tristeza y nostalgia en los cinco minutos de su  recorrido. Este tema perfectamente podría encajar más con el estilo de Deep Purple que también estaba haciendo de las suyas en ese tiempo. Quizá fue una especie de respuesta de Sabbath hacia sus contendores de la época.

Pero el cierre no podía fallar para una obra de esta magnitud. Los riffs absolutamente exquisitos vuelven con ‘Into the Void’ , con una larga introducción antes de que aparezca un asesino riff, que podría ser el padre de los riffs ( al menos de la canción) y con un solo de Iommy de esos que sólo él sabía donde meter y con un final seco, cerrado, pero contundente.

Una obra maestra, donde Black Sabbath le sacó un poco el acelerador a los ritmos convirtiéndolos en algo sumamente degustativo, innovador y sin quitarle una pizca de oscuridad a su esencia. ¿Qué más decir? la portada: muy simple, con el nombre de la banda y título del álbum, pero al mismo tiempo con mucho estilo con esas letras ondeadas en color púrpura y gris, a estas alturas todo un emblema.

Siempre es difícil elegir un disco como el más importante de una banda de estas características, hubieron muchos más excelentes, pero por lo menos a mí, como está estructurado y por la definición que tuvo como estilo de banda creo que es el más importante. Otro disco imprescindible para nuestra colección.


Patricio Avendaño R.

Disco Inmortal: Pearl Jam “Ten” (1991)

Fue el gran debut. un disco que nos dejó marcando ocupado a todos, con la banda recién empezándose a armar, de lo que quedó de Mother Love Bone, la banda del fallecido Andrew Wood, con Jeff Ament (bajo), Stone Gossard (guitarra), quienes se encargaron de reclutar a Dave Krussen (bateria), Mike McCready (guitarra) y a este surfista de las playas californianas conocido en ese tiempo como “el loco Eddie”. Nada más ni nada menos que el gran Eddie Vedder, un tipo que a la postre se convertiría en la voz de toda una generación y ejemplo a seguir, y quien con el tiempo ha tenido muchos clones, pero que difícilmente han podido superar al original.

El disco empezó como una jam session de rock: improvisaciones, experimentos entre ellos, para lo cual quedaron estos pedazos de canciones que fueron unidos magistralmente en un trabajo muy bien logrado en equipo ya con la banda mejor compuesta.

Es asi como da vida Ten, abriendo con una intro dividida en 2 partes: ‘Master/Slave’ al principio y siguiendo el mismo sonido al final, que en cierta forma le da la forma de círculo al disco, invitando a escucharlo una y otra vez.

Es justo ésta la que precede en la apertura a ‘Once’, cancion que junto con ‘Alive’ y ‘Footsteps’ (que quedó como cara B) relatan un mini concepto de Vedder que describe una historia casi autobiográfica que habla de la pérdida de un padre y la locura como de tragedia griega de una madre que al carecer de su esposo tiene relaciones sexuales con su hijo al parecérsele físicamente.

Toda la fuerza de ‘Even Flow’ se deja caer en el segundo track, una entrada de guitarra con una energía poca antes vista y una pieza maestra del disco, revelando a un Mike McCready como no tan sólo un guitarrista ‘grunge’, sino más bien como un músico con notables influencias Zeppelianas y del rock clásico. Infaltable en sus conciertos y que siempre la extienden produciendo un clímax notable en sus presentaciones en vivo.

De la notable ‘Alive’ qué decir, himno de la vida, emocionante cantarla una y otra vez, y de la fuerza de ‘Why Go?’nos saltamos a otro gran momento en este discazo: ‘Black’, canción llena de emoción y dolor y que habla de una fuerte ruptura que sufrió Vedder por una mujer de la cual  estaba enamorado fulminantemente.

Acto seguido nos encontramos con ‘Jeremy’, otro himno que se acompañó con un notable video de un niño que es atormentado en su curso en la escuela, al punto que lo lleva a explotar emocionalmente, y ante el estupor de sus compañeros, se mete un arma en la boca y se dispara (no mata a sus compañeros como muchos pensaron). Este video trajo mucha controversia, lo cual derivó a la negación de la banda a realizar más videoclips, sino hasta 1998 cuando lanzaron el video animado para la canción ‘Do The Evolution’.

‘Oceans’ le sigue que es un tributo a las olas californianas y al surf, pasión de Vedder desde niño. Una neurótica pero notable ‘Porch’ marca la siguiente pista, ‘Garden’ entra con una guitarra llena de melancolía, este tema habla de los jardines de piedra, lo que se deduciría como un concepto que tiene que ver con los cementerios, el factor fúnebre, la muerte.

Las letras a veces se presentaron un poco abstractas, lo cual el mismo Vedder se encargó de confirmarlo y solamente recomendar dar a entender lo que tu mente quiera interpretar de ellas, indicando que era lo bonito del disco y sus letras, dar las opciones abiertas a estas segundas lecturas. Llega el momento final del disco con ‘Deep’ y el gran cierre con la maravilla encantadora de ‘Release’, el fade in da el paso para unas casi apocalípticas y dolorosas rimas de Vedder de despecho hacia la carencia que sintió por culpa de su padre, para culminar una obra maestra que precede al sonido mencionado al principio que también suena en la apertura.

“Ten” es a los noventa lo que fue para los setenta cualquier disco de Led Zeppelin, un disco que trascenderá de generación en generación, y que se ha transformado en la banda sonora de muchos de nosotros que crecimos con ese sonido, mas allá del fenómeno grunge y la exposición de ese estilo en los noventa, una obra inmortal que ya es todo un clásico.


>Por Patricio Avendaño R. 

Disco Inmortal: Cream-Disraeli Gears (1967)

Cream ya había experimentado en su disco debut fusionando lo mejor del  blues de la escuela americana con el rock sicodélico inglés de aquel entonces. Aunque en ese debut titulado Fresh Cream (1966) la mayoría de las canciones-y como todo debut de banda clásica sesentera- se componía de versiones de otros artistas, en su mayoría bluseros.

En esta segunda entrega los créditos van totalmente dirigidos al trío en especial; más algunos colaboradores y letristas que empezaron a surgir de la necesidad de complementar esta obra. Es así como se incorpora Pete Brown, un personaje del jazz y de la poesía de aquel entonces para aportar en la lírica. Para Disraeli Gears su participación fue imprescindible. También fueron parte los Pappalardi, marido y mujer, Félix y Gail. En una época que mucha gente entraba y salía del estudio, para orgullo de los propios Cream, incluso la gran Aretha Franklin y Otis Redding, todo esto a consecuencia de que en esta oportunidad fueron invitados a grabar en los Atlantic estudios en Norteamérica.

El asunto vocal siempre fue un tema coyuntural en la banda británica. Si bien Jack Bruce era el cantante principal, de alguna forma Clapton se transformó en el consentido de la casa discográfica liderada por el legendario turco-americano Ahmet Ertegun. La discográfica quiso que Clapton fuera definitivamente la cara visible de la banda y lo alentaron a que se comprometiera más en términos vocales.

Es así como a regañadientes cobra principal protagonismo su vocalización para ‘Strange Brew’ , dónde solo pudo ser consolado al ofrecérsele realizar un solo. Clapton después consideró que la canción era muy pop para la banda , como él mismo indicó: “estilo McCartney”. Y es que la defensa del blues del ‘slowhand’ iba por sobre todas las cosas , de todas maneras la canción ha sido una de las más exitosas del conjunto.

La sicodelia se iba a unir con el estilo pop barroco de bandas como The Byrds o Buffalo Springfield, en una de sus más notables composiciones como ‘Dance The Night Away’, las ideas geniales que fluyeron de Jack Bruce no siempre fueron creadas desde un piano o una guitarra, las desarrolló muchas veces a a través de caminatas o sucesos ocurridos. Y así surgió ‘ We’re Going Wrong’ , después de una pelea con su novia en aquel tiempo. La ejecución vocal y la intensidad del tema denota que salió desde el alma y con furia. Este tema además sirvió para que el gran baterista Ginger Baker hiciera de las suyas en sus presentaciones en vivo.

Con el aporte del artista australiano Martin Sharp y la influencia de los paisajes paradisíacos de Ibiza, lugar donde cuenta la mitología griega estuvo el héroe de la literatura de Homero, Ulises, da vida  ‘Tales of Brave Ulyses’ , con un wah-wah como plus que suena amablemente, logran recrear otro punto de lo más alto de la placa. En ‘Take it Back’ bajo un blues que suena muy alegre melódicamente, tenemos una canción con un contenido de protesta, infaltable en la época donde tropas norteamericanas eran enviadas cada vez más seguido a Vietnam. Era la época hippie, y quizá Cream no era ícono de aquel movimiento pero sí quisieron estar presentes de alguna manera con esta pieza de esta gran obra.

La estirpe de británicos recayó con todo su peso en ‘World of Pain’, nuevamente la notable ejecución de Baker en las cajas y tambores y la voz tenue de Bruce que a coro con Clapton hacen de ella una bella canción con claras cuotas de nostalgia.

El rock , y lo que de paso, es lo que marcó la gran diferencia en el sonido de Cream es lo que se escucha en cosas como ‘SWLABR’, un trip sicodélico que habla de “fantásticos colores” y  con esas afiladas guitarras que dan cuenta que la banda estaba logrando algo nunca hecho en la historia, traspasar del blues mas arraigado en las raíces de la música americana hasta algo realmente heavy. Para qué hablar de ‘Outside Woman Blues’, la exquisita crudeza de la guitarra de Clapton imponían algo innovador, pegador y honesto a la vez, conservando todo el espíritu del blues de los más grandes exponentes del Delta.

Para el final nos guardamos lo más grande del disco: ‘Sunshine of your Love’. Solamente de la genial e improvisada cabeza de Jack Bruce podía salir uno de los  riffs más grandes de la historia del rock . Y es porque así fue, en una noche interminable de búsqueda de ideas, ya llegando el amanecer desde un contrabajo el notable compositor logra ese riff  que parece tan sencillo pero que en verdad es descomunal. Clapton solo tuvo que adaptarlo, lo cual lo logró a la perfección. Es decir, tienes un riff genial y si se lo pasas a Clapton para que lo pula, es un éxito asegurado.

Hay bandas que vendrían después, lo de led Zeppelin desde 1969 en adelante fue una bestialidad en el sentido de encontrar el blues con el rock. Pero ojo, que Cream dos años antes ya le estaba dando las pautas. Por eso, por lo fundamental y por lo mágico de la placa, que dejamos este disco como uno de los más importantes en la historia del rock.

Por Patricio Avendaño R.

Disco Inmortal: “Dark Side of the Moon” Pink Floyd (1973)

Pink-Floyd-Dark-Side-Of-The-Moon
El lado oscuro de la luna, disco absolutamente imprescindible en la historia del rock clásico y progresivo y donde Pink Floyd da un paso al frente en materia compositiva, estética e intelectual. El disco basado en un concepto concentrado en gran parte por el  individuo y su filosofía: tópicos como la empatía, la avaricia y la locura son los temas centrales por donde divaga esta magna obra, que sin duda, se ha convertido en una gran experiencia y un primer gran “nuevo” disco de Pink Floyd,  que se supo desmarcar de la ausencia física de Syd Barrett, que era lo que buscaba la banda británica desde el inicio de la década de los 70’s desesperadamente.

La gran apertura con ‘Speak to Me’, ideada por el baterista Nick Mason, que es una especie de collage de todos los sonidos que están dentro del disco (llámese latidos de corazón, sonidos de cajas registradoras, gritos gospel, tic-tacs y ringeos de relojes, etc.) es la antesala para algo grande que se nos avecina.

Llegan las suaves y bellas melodías de ‘Breathe’, el punto de entrada mas musical propiamente tal, unos pianos con bases jazz, escuela primaria de Rick Wright, el gran tecladista- que en esta obra es parte fundamental- y unas guitarras totalmente apacibles que conjugan muy bien con la letra que no es mas que una invitación a respirar  y disfrutar de los encantos de su melodía.

Pero casi sin darnos cuenta empiezan a aparecer los experimentales y futuristas sonidos de los sintetizadores en ‘On The Run’, toda una experiencia llena de sonidos espaciales intensos que dan la sensación de un viaje a millones de años luz de velocidad acompañado de percusiones y donde la experimentación con las pistas es su gran hazaña. Recordemos que en 1973 muchos recursos no habían, así que los créditos son mas que loables en este extraño track. Escuchamos la lejanía de esta especie de nave sicodélica y ya nos sorprende con un gran sobresalto los rings de los relojes que suenan al unísono y muy fuerte, una especie de despertadores ensañados y que quieren alarmarte de algo, es la entrada de ‘Time’, que previo a esto y a unas percusiones y lineas de bajo, dan paso para la increíble entrada de David Gilmour en la voz. Una canción que nos va explicando lo importante que es el tiempo en nuestras vidas y como no debemos dejarlo pasar. Cabe decir que las secciones de guitarra son prácticamente exquisitas, David Gilmour se luce y es gran protagonista de la canción. Como si esto fuera poco,  las voces femeninas otorgan una gran cuota de grandilocuencia al tema.

La siguiente obra es ‘The Great Gig in the Sky’, donde está la notable ejecución vocal de Clarence Torry, una canción que alude a la muerte y al encuentro divino. Es imposible que no te deje electrizado y con los pelos de punta esta canción, la interpretación en piano de Rick Wright bordea lo sublime y empata muy bien con este concepto casi celestial de la canción. Acto seguido y en este caso sin intercalarse con la anterior, las cajas registradoras y un curioso bajo nos sirven en bandeja la bluesera ‘Money’, una canción que se nutre de alucinantes solos, tanto en la guitarra de Gilmour como en el saxo invitado de Dick Parry. Los cambios constantes y un climax totalmente rockero ya para el final la convierten en un hit indiscutido tanto del disco como de la banda, un golazo pinkfloydiano.

La siguiente es otra bella pieza que trae consigo algo de historia, los pianos ya habían sido compuestos para la banda sonora de la película Zabriskie Point en 1970, pero al director no le gustó, así que se desechó. Pues bien, aquí muy bien puestos  y condensado con todo el jazz y patrones poco convencionales en el rock hacen de ‘Us & Them ‘ un momento épico y que, dicho sea de paso, se convierte en la canción mas larga de la placa, bordeando los ocho minutos.

Para el final, y luego de ‘Any Colour You Like’, la instrumental que va pegada a ‘Us & Them’, llegan las dos interpretaciones de Waters: primero: ‘Brain Damage’, canción que se arraiga en una de las temáticas del disco impuestas por el mismo vocalista: los límites de la cordura, aquí el factor Barrett está latente cien por ciento, como réplica y aludiendo al gran título del álbum: el lado oscuro de la luna, lo que todos llevamos dentro, el lunatismo, la locura, esa divagación que centra a un individuo de forma misteriosa y egoísta dentro de uno mismo.

Casi sin darnos cuenta llega ‘Eclipse’ que hace que las dos canciones sean una y un gran final que indica que la luna está eclipsando todo, los latidos que escuchábamos al principio vuelven a sonar para dar la vuelta completa en este magnífico ciclo.

Desde distintas perspectivas hay mucho arte en este disco, musicalmente, ideológicamente, el concepto, es, quizá el mejor momento que vivió Pink Floyd y donde los sentimientos dejaron llevar a los británicos por este hermoso viaje astral donde la luna, el cielo, el sol, las estrellas, todos conectados con el ser humano, son los principales protagonistas.

Por Patricio Avendaño R.

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Disco Inmortal: Queen- “A Night At The Opera” (1975)

Queen_-_A_Night_at_the_OperaEste sí que está dentro de los clásicos mas clásicos de la historia del rock. Primer disco de los británicos firmado con EMI y que dicho sea de paso le salió “un ojo de la cara” a la multinacional. Pero la inversión valió la pena ya que se apostó  por sonidos mas eclécticos con claras influencias reconocidas de discos como RevolverRubber Soul de The Beatles, experimentando como nunca en el estudio.

Del nombre podemos decir que fue tomado de una clásica película de los hermanos Marx, al igual que su siguiente producción: A Day At The Races (1976), cineastas y cómicos de la década de 1930 de los cuales la banda siempre se expresó admiradora.

El disco abre con ‘Death On Two Legs’ una composición de Mercury que sirvió a la vez como carta de despedida para Norman Sheffield, su anterior manager que lo dejó muy disgustado ya que consideró que las ganancias estaban siendo muy injustas para la banda después de sus primeras producciones: “You’ve taken all my money…and you want more…”. Una canción que brilla por si sola gracias a los impecables solos de guitarra de Brian May.

Este disco vio nacer la veta compositora de John Deacon, el tímido bajista que en cierta forma en esos años estuvo sujeto a presiones por parte de los demás integrantes para que realizara sus propias creaciones para la banda; pues bien, no pudo haber sido mejor su primer aporte creativo con ‘You’re My Best Friend’, canción emblemática (como varias de este disco por lo demás), una canción que habla de la amistad y compañerismo en toda su esencia.

Y si se trata de inyección beatlesca en el disco tenemos tres canciones que dan cuenta de aquello: ‘Good Company’, donde el falsete utilizado por May es prácticamente idéntico a Paul McCartney, donde también en este tema May utilizó un banjo-ukelele que fue uno de los primeros instrumentos tocados por el guitarrista en su niñez; ‘Lazing On A Sunday Afternoon’, cantada por Mercury con técnicas de estudio bastante minimalistas, como de traspasar a través de una consola la voz hacia una cubeta de metal encerrando el sonido e imprimirle la sensación de megáfono, técnica clásica usada por los de Liverpool, o también en ‘Seaside Rendesvouz’ que nació en parte en broma en experimentaciones en el estudio entre Freddie Mercury y Roger Taylor imitando sonidos de trompeta con la boca y bailando tap.

Es curioso que Queen tomó de The Beatles la parte mas McCartney que la de Lennon como el común de las bandas que declaran influencias del sonido Beatle. Roger Taylor se anotó con la voz y composición de la gran ‘I’m In Love With My Car’, canción muy “‘classic rock”, ‘que habla simplemente de la pasión de un hombre por los automóviles, un himno con todas sus letras.

Freddie Mercury fue un romántico y apasionado toda su vida y en ‘Love Of My Life’ claramente deja fluir toda esa pasión, una de las mas bellas piezas compuestas por el frontman. Irónicamente dedicada a Mary Austin, digamos que es una canción de amor pero no en el sentido de amor de pareja, dada la condición sexual que todos conocemos del cantante, una canción de amor de amistad profunda que siempre sintió hacia Mary. Otro himno.

No podemos dejar ninguna fuera, este disco es una joya: la country y sci-fi ’39’ que habla de un viaje espacial donde su protagonista pasa por un “hoyo negro” que lo trae de vuelta cien años después creyendo que era solo uno; ‘Sweet Lady’, donde May nuevamente nos deslumbra con ese festival de solos y un Roger Taylor tocando la batería a todo cañón; ‘The Prophet Song’ de ocho minutos y fracción de duración, la canción no-instrumental mas larga del cuarteto, muy progresiva.

Para cerrar LA canción de Queen incluída en este disco: ‘Bohemian Rhapsody’, una obra de arte diseccionada en 6 piezas, una introducción a capela, una balada, un solo de guitarra, un segmento operático, una sección de rock y una coda que retoma el tempo y la tonalidad de la balada introductoria.

Se ha hablado mucho de ella y el solo de guitarra es considerado uno de los mejores de la historia, se ha interpretado de miles de formas su letra, pero a fin de cuentas es un registro muy introspectivo de Freddie Mercury , el cual se llevó a la tumba, dado que ni siquiera sus integrantes pudieron saber de que se trató en realidad o que trataba de expresar:”Is this the real life? Is this just fantasy? Caught in a landslide, no escape from reality” (“¿Es esto la vida real? ¿Es sólo fantasía? Atrapado en un derrumbamiento, no hay escape de la realidad”), a buen entendedor pocas palabras y como muchas canciones rockeras con letras incoherentes queda la apreciación propia de cada uno, que es lo importante.

Un disco grandilocuente, teatral, operático. Queen marcó tendencias hasta el día de hoy con este disco. Experimentó, se demoró, la banda trabajó a la par con los productores, usó el estudio como un quinto instrumento y el resultado fue óptimo. Comercialmente además fue el disco que los catapultó a la fama y al éxito, que los convirtió en esa gran banda de estadio. Fue el disco en que la reina se probó su corona e impuso su monarquía desde aquí a la eternidad.

Por Patricio Avendaño R.