Creedence Clearwater Revival

La verdad  costó diferir  cual es el disco mas clásico o el mas inmortal de esta tremenda banda oriunda de la localidad de El Cerrito, California.

1969 fue un año extremadamente productivo para los CCR, la cantidad de canciones compuestas en esa temporada fue impresionante , predecedidos por dos álbumes de excelente factura como Green River y Bayou Country. Perfectamente pudieron haber hecho algo mas ambicioso como unir el sinfín de composiciones en un gran disco doble, pero la calidad y, bueno, la discográfica Fantasy Records tambíen comercialmente así lo prefirió,para no pecar de bobos.
La elección tiene que ver mas que nada por el sencillo hecho que de estas tres joyas esta fue de gran manera una de  las mejores trabajadas, los americanos estaban en la cúspide de su lucidez compositiva y revisando los tracks queda mas que demostrado.

Vamos al disco en cuestión, y que mejor canción para abrir que ‘Down On The Corner’, dando cuenta desde el inicio del espíritu de conciencia sociopolítica de la cual se nutriría este disco, una apacible melodía infestada de rock sureño. Hitazo y pieza fundamental a través de décadas para la banda y el rock clásico en general.
Si la banda termina su nombre con la palabra ‘revival’ no es por nada, la concepción del grupo siempre estuvo centrada en rememorar lo mejor del rock n’ roll de los cincuentas y en ‘It Come Out Of The Sky’ se hace mas latente que nunca. En ‘Cotton Fields’, original del mítico blusero Leadbelly hacen una suerte de canción playera que ya se la querrían los Beach Boys. El solo de harmónicade John Fogerty  junto a la rítmica  guitarra de su hermano Tom nos sirve de buen preludio para esa bateria que entra anunciando algo espeluznante, se trata de la oscura ‘Feelin Blue’, que se toma todo el tiempo del mundo para ir avanzando a un sigiloso paso hasta encontrarse con su fadeout final correspondiente.

La fusión de folk, country , blues y rock & roll que nos regala este disco se hace mágica en la ejecución de estos genios, ‘Fortunate Son’, una de las canciones de protesta mas comentadas de la historia.En sus cortos dos minutos y fracción cala hondo los huesos y de pasada abofetea al Tio Sam en el rostro, a la burguesía y el abuso de poder ejercido por el gobierno y la milicia norteamericana de aquel entonces.
La sureña ‘Don’t Look Now’ suena de  entrada con Fogerty con un falsete donde nos recuerda fácilmente a Elvis Presley. A continuación otro de los aclamados grandes clásicos de la banda: ‘The Midnight Special’, sin ser una canción que apele alos dotes virtuosos de los californianos, cumple su cometido gracias a sus pegajosos coros y estribillos. No así el caso del instrumental ‘Side Of The Road’, donde la mano de John Fogerty se reencuentra con el blues y de paso enciende una de las luces mas altas del disco, con unos solos de antología como solo el supo hacerlos durante toda su carrera.

Para el final cerramos esta obra magna con ‘Effigly’, un tema de otra dimensión, para los que no nos conformamos con los hits de la banda, caemos en cuenta que aquí es donde están las verdaderas gemas, una intro de melodía sombría y una guitarra blusera que persiste jugando con los estribillos y que encuentra en el final su total clímax con un alucinante solo que es apagado nuevamente por un fade out que quizá nunca quisieramos que apareciera. Este es un broche de oro con todas sus letras.

Como dijimos, es muy probable que no estemos de acuerdo con cual es el mejor disco de la banda, pero en esta obra encontramos a unos Creedence mas que inspirados. Quizá sea el año , el otoño o el fiato inmenso que lamentablemente después se diluiría, pero este conjunto de canciones brillantes , sin duda, lo hace un clásico inmortal.

Disco Inmortal: The Black Crowes -“Shake Your Money Maker” (1990)

Fue el sorprendente debut de estos desconocidos cuervos negros. El disco se editó en 1990, un año en que la explosión del grunge lo sacudía todo y las miradas de los medios y fans iban en esa dirección.

Los ochenta nos habían dejado huellas que se iban desvaneciendo cada vez mas del sonido mas puro y clásico del hardrock blusero, sucio y fiel a las raíces como se dió en los setenta con grandes como The Rolling Stones o Led Zeppelin.

Casi como salvavidas de aquel espíritu llega The Black Crowes y este mucho mas que enorme debut. Desde la apertura damos cuenta de inmediato del énfasis en recapturar ese sonido con dos joyas como ‘Twice As A Hard’ y ‘Jeaulous Again’, donde la guitarra heavy blues y los slide guitars están ala orden del día, sumado a la sucia pero efectiva voz de Chris Robinson y unos impecables pianos boogie nos remontan de inmediato a la volátil era setentera, en ‘Could I’ve Been So Blind’ pasa exactamente lo mismo.

Y es que el estilo revival era total , los hermanos Robinson con sendos atuendos hippies incluidos  pantalones pata de elefante, irrumpieron en esta época noventera zona cero ya casi del estilo. Las baladas del disco son tremendas: ‘Sister Luck’, preciosa en sus arreglos y composición; y punto aparte con ‘She Talk To Angels’, estremecedora lírica y musicalmente contando  una conmovedora historia de una chica adicta que se refugia en las drogas para mitigar el dolor de la pérdida de su hijo. Probablemente lo mejor del disco y clímax emocional de la placa.

También para este glorioso debut se despachan un cover del clásico de Othis Redding ‘Hard To Handle’, con una dosis energética y frescura en este caso para sacudir  en su tumba hasta al mismo Redding. Esta canción fue el punto de entrada a las radios y a las miradas de los medios y fans, y de forma muy merecida, por lo demás.
Hay mas gemas por revisar, el gospel y los coros femeninos fue otro concepto que trajeron nuevamente a colación los hermanos Robinson, y que con el paso de los años iba a marcar un sello característico en la banda; ‘Seeing Things’ claro ejemplo de aquello. El rock ‘n’ roll en su mas puro extracto vuelve a la vida también con ‘Struttin Blues’ o ‘Stare It Cold’, con un cierre vertiginosamente intenso, por cierto.

Para no quedarnos cortos de elogios, cabe destacar el tan bien logrado sonido de la placa, y es que el “‘dream team” con que contó el equipo de producción estuvo dotado con genios de las perillas de la talla como Rick Rubin, Brendan O’Brien y Kevin Shirley , que iban a ser tan relevantes en sus trabajos independientes desde aquí en adelante.
The Black Crowes cumplió a total cabalidad su cometido de revivir los sonidos vintage del rock ‘n’ roll y mas que eso, llenó de vigor el estilo. Quizá la calidad de este álbum le penó mucho en su carrera ya que para muchos nunca pudieron superar la tremenda vara que dejó. Por todo eso y lo que significó para la historia guardamos este disco en la sección de discos inmortales.