Divididos y “Gol de Mujer”: remate a la argentina al ángulo del corazón rockero

Divididos y “Gol de Mujer”: remate a la argentina al ángulo del corazón rockero

Finales de los noventa: El power trio por excelencia del rock argentino, formado por Ricardo Mollo en guitarras, efectos, acoples y delays, Diego Arnedo en bajo, guitarra criolla, bombo leguero y coros, mas el baterista Jorge Araujo, se juntaron para darle vida a lo que seria su quinto álbum de estudio.

Tras la extravagante y un tanto transgresora experiencia de su antecesor, “Otroletravaladna”, ( Si eso, léanlo al revés y verán) la banda, junto a la producción de Afo Verde, entre los años 1997 y 1998, grabaron en “La Calandria”, “Cielito lindo” y  “TNT” estudios, unas cuantas canciones  que bien se podrían dividir en dos grupos bien definidos. Las de sonido más rockero y clásico, como “Nene de antes”, “Cosas de Baboon”, “Cabeza de maceta”, y otras de sonido más emparentado con el lado tradicional y folclórico de la banda como “Clavador de querubín”, “Letra Gótica”, “Niño hereje”, estas  ultimas en un tono de parodia. También hay que destacar la inclusión de  “Vientito de Tucumán”, versionado solo con batería y un exquisito arreglo de bajo propuesto por Arnedo, con el aporte de la poesía, para hacer la letra, de “Atahualpa Yupanqui”, llegando a ser uno de los puntos altos del disco.

“Gol de Mujer”, nombre que se le dio al disco, cuenta también con la participación de muchos músicos invitados, que nutren al trio en distintas ocasiones tales como en la canción que abre el álbum, “Alma de Budín” donde se escuchan unas gaitas de guerra aportadas por Eric Rigler, y también en “Amor japonés”, un medio tiempo con aires de funk, arreglado con la colaboración de Tommy Mars. Un tal Jaime Torres presta su charango para apaciguar el rock guitarrero de “Nene de Antes”.

Un trio al que sin dudas le sobra historia, es bien conocido su origen como miembros de la mítica banda “Sumo”, que junto a un inmigrante franco italiano, revolucionaron la escena local allá por comienzos de los años noventa. También hay lugar para el homenaje y lo hacen de manera excelsa y sentida con la tercera canción en la lista, “Luca,  como una canción que zumba en el viento del corazón”, canta Mollo empapado de una metáfora porteña, entre los riffs “hendrixianos” de su guitarra y la desgarradora impronta de su grave vozarrón.

Otro homenaje que se da en el disco, además del cover de la banda argentina Billy Bond, “Salgan al sol”, y antes del cierre con la melancólica “El gordo leguero”, se da una curiosa versión de un clásico de la música popular cordobesa. “Sobrio a las piñas” toma prestado el estribillo de la canción que hiciera conocida el cantante de cuarteto, Carlos “La Mona” Jiménez, para fundirla en uno de los temas mas rockeros y dueños de un riff de guitarra incendiario y donde Mollo se pregunta “¿Quién se ha tomado todo el vino?”

El despliegue instrumental del trio es contundente y extraordinario en todas las canciones y todo lo que hacen en ellas, cuando tocan rock, funk, o reggae, está muy bien logrado. Qué bien merecido su apodo de la “Aplanadora del rock and roll,” la banda  se hizo conocida por llevar el volumen de sus amplificadores al extremo, y hacer de esto parte de su arte en vivo. El trabajo de Jorge Araujo detrás de los parches no se queda atrás, cabe destacar  el solo de batería en “Zombie” y el swing con el que se maneja en el tema que le da nombre al disco, el histriónico “Gol de Mujer”, la que destaca por el exquisito riff de bajo de un Diego Arnedo que no duda en solear y moverse por todo el diapasón sin importarle que la guitarra este haciendo las delicias de los amantes del género por su lado.

El trabajo fue bien recibido tanto por los fans como por  la prensa especializada y sirvió para salir de ese pozo de criticas y poco éxito comercial en el que habían caído con su disco anterior, que no había podido mantener la vara alta de sus placas anteriores, como su gran disco del año 94, “La era de la Boludez”.

Un disco que sin dudas los devolvió a sus raíces, tanto rockeras como folclóricas, y los encamino a lo que seria su gran despegue años después con la llegada de su próximo trabajo, pero eso ya es otra historia. Mientras tanto se regocijaban para dejarnos sin aliento con 16 tracks a pura esencia natural (y un tanto extrovertida), de este remate certero al ángulo justo del corazón del rock.