Doyle: del horror punk al golpe duro del metal

Doyle: del horror punk al golpe duro del metal

Doyle Wolfgang von Frankenstein ha dejado atrás su pasado punk y está cargando más pesado y más brutal de lo que jamás lo hemos escuchado, eso es lo que pudimos ver y apreciar la tarde de ayer en Club RBX. El legado punk de Misfits ya es parte de un pasado glorioso, y hoy el guitarrista cadavérico golpea aún más duro su guitarra para mostrarnos su nuevo sonido más metal, dando esa gran sensación de fatalidad distorsionada, que se transmite a lo largo del show.

Una tarde ruidosa y de buen metal se vivió ayer en el conocido Bar Ñuñoíno, ya a eso de las 18:00 horas entraba el público con sus poleras, parches y gorras mostrando el emblemático rostro esquelético que hizo famosos a los creadores del horror punk Misfits. La banda nacional de heavy metal Dominio tenía la misión de abrir los fuegos para avivar la necesidad de rock a los fans que de a poco llenaban los rincones del recinto, su puesta en escena marcada del buen metal, riffs pesados, un bajo de 6 cuerdas que daba ese peso necesario para una solidez al estilo NWOBHM, la voz de Boris Díaz, potente y la vez ruidosa lograba encender el espíritu metalero con sus temas destacados como Bestia Nocturna, Esto No Ha Terminado y la instrumental Trascendencia, que lograron cautivar y llevarse el respeto de los asistentes y que con su sonido lúdico y fluido logran mantener presente ese espíritu clásico del metal de los 80, que hacen que sea un trabajo directo y bien logrado.

19:30 horas era turno del otrora guitarrista de Misfits, Doyle, que con 16 temas de sus 2 álbumes personales, Abominator del 2013 y Doyle II: As We Die del 2017, se presentó sin restricciones saciando al público con ansias de punk y metal.  “Abominator” sale de los parlantes, golpeándonos con un riff de apertura sorprendentemente NWOBHM. Las cosas se resuelven poco después con un sonido tan musculoso como el hombre detrás de las melodías. Las cosas se ponen decididamente más oscuras en “Dreamingdeadgirls”, donde el personaje de Doyle expresa su preferencia por las mujeres post mortem sobre un ritmo fangoso casi al estilo de Pantera. Las siguientes canciones ocupan el mismo espacio mental, explorando temas de muerte y sexo, incluso sexo con muerte, como se evidencia en el casi bailable “Cemeterysexxx”. Temas como «Headhunter» y «Mark of the Beast», se sienten con una gran sensibilidad punk pero con una entrega más metálica, su habilidad con la guitarra realmente brillan en el show. Doyle no es necesariamente alguien que se confunda con tantos trituradores, pero crea riffs inteligentes y tiene un ataque y una ferocidad propios.

«Kiss Me As We Die», nos muestra esa clara ambición creativa que es desarrollar una bestia más fuerte y feroz con sonidos pesados ​​y cargados de ritmo y una composición agresiva la que el público disfruta y corea a más no poder. «Witchcraft», influenciada por el blues, muestra esa versatilidad vocal de Alex Story, que parece naturalmente más cómodo cuando canta en un tono más limpio y menos brusco. «Darkside» contiene el conjunto de riffs más hambrientos de lo que va de show, aquí el guitarrista fusiona punk, grunge y proto metal, que son bien recibidos y ovacionados por la mayoría de los fans, ya hacia el final «Show No Mercy» da esa energizante inyección de brutalidad y diseñada tanto para golpear en el mosh, como para realizar una serie de golpes de martillo de 20 repeticiones.

La verdad fue una fiesta de riff demoníaca ruidosa y, a menudo, divertida de una de las leyendas imperecederas del underground, que logra combinar distintos estilos, logrando un sello propio que lo aleja a veces del punk para llevarlo a la oscuridad del metal. Doyle hace de su estilo una belleza sucia y macabra del canto y agrega letras fúnebres al golpe duro del metal.

Fotos: @manson.fotografias

Carlos Ramirez

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