Dream Theater en Chile: Técnica y precisión con una pasión renovada
Fotos por Cristian Calderón
No es una novedad que distintas bandas hayan grabado recitales en Chile. La pasión de nuestro país es conocida a nivel mundial, y en el mundo del metal se sabe a cabalidad. Por lo mismo, la elección de Dream Theater al escogernos como locación para el registro de su próximo blue-ray que repasa el último álbum «Parasomnia», un set de clásicos y «A Change of Seasons», tampoco era una sorpresa. Chile fue su primer concierto realmente masivo cuando debutaron aquí para la gira de «Octavarium» en 2005, y desde entonces, sus visitas han sido recurrentes y siempre bien recibidas por una fanaticada que, a esta altura, es todo un cruce generacional.
Luego de una concisa presentación por parte del guitarrista chileno Baxty, que se ha destacado por ser uno de los talentos jóvenes más prometedores de la escena, todo el escenario se disponía para recibir a los virtuosos del metal progresivo, con una escenografía temática correspondiente a su último trabajo, donde prima la oscuridad y el mundo de los sueños. El Movistar Arena se encontraba a casi toda capacidad, por lo que se sentía la emoción en el aire para el comienzo del show.
Con total puntualidad, la banda salió al escenario a las 21:00 en punto, cuando se empezaron a sentir los primeros arreglos de cuerda y sintetizadores de «In the Arms of Morpheus», un corte instrumental que da una apertura cinemática y siniestra que respaldabla temática de «Parasomnia». El público estaba consciente de la grabación de este concierto y su voz se hizo sentir con fuerza desde el primer segundo, coreando incluso secciones instrumentales. A lo largo del show fue evidente toda la felicidad que genera al ver a la formación clásica de Dream Theater arriba del escenario, con Mike Portnoy feliz detrás de la batería, acompañando a los tres miembros que más han durado en el grupo: John Petrucci la guitarra, John Myung en el bajo y Jordan Rudess en los teclados. James LaBrie golpeó el escenario con la llegada de «Night Terror», el tema más conocido del disco probablemente, pero uno de los más enérgicos también, desatando la euforia de todo el Movistar Arena que creó la canción por completo, como si fuese un clásico de décadas de la banda. El sonido era legible y pulcro, lo que hizo que las canciones brillaran aún más, resaltando con más vida.
A veces, cuando se escuchan discos completos sin saltarse canciones, el concepto y la música tienen más coherencia, y probablemente esto sea lo que sucedió anoche. Varias canciones de «Parasomnia» que quizás pasaron un poco por debajo en la crítica musical y en comentarios de fans, pudieron brillar y tener más protagonismo, como «Dead Asleep» o «Are We Dreaming?», pero sobre todo, canciones como «Midnight Messiah», que tiene esas claras influencias thrash y heavy con riffs a lo Judas Priest, destacó por la energía que genera en la audiencia y por esa impronta más vieja escuela que nutre el factor progresivo sin ocultar las raíces de la banda. Por el lado más pausado, llegó la balada que la banda tiende a entregar en sus discos. «Bend the Clock» brilló por sus distintos matices y por su profundidad, todo siempre muy bien acompañado visualmente con gráficas alusivas al concepto del álbum y a la escenografía antes mencionada. Para finalizar este set, llegó «The Shadow Man Incident», que fue una de las canciones mejor recibidas por los fans y, también, la más extensa con casi 20 minutos de duración, donde la banda puede hacer lujo de sus habilidades técnicas u de su habilidad para posicionar a la audiencia en distintos estados.
Luego de un receso de 20 minutos, la banda se dispuso a comenzar el set que conmemoraba sus 40 años de trayectoria. Y este comienzo llegó con un repaso directo a la época más contemporánea (pero clásica) del grupo, interpretando «The Enemy Inside» de su disco homónimo publicado en el 2013, además de repasar extractos de «Black Clouds and Silver Linings» con «A Rite of Passage» -que fuera uno de los singles más exitosos de esa última placa antes de la salida de Mike Portnoy-, y también, de «Systematic Chaos» con el single «The Dark Eternal Night», que figura como una de las composiciones más agresivas, pero a la vez progresivas y exigentes de dicha placa.
La banda sabe del amor que el público siente por sus discos clásicos, y hubo espacio para recordar y revivir himnos como «Act I: Scene Three: I. Through My Words» y «Act I: Scene Three: II. Fatal Tragedy», donde se sintió la efervescencia y la euforia de todo un Movistar Arena cantando al unísono con James LaBrie. También, una breve visita a «Images and Words» no podía estar ausente y «Take The Time» fue la canción escogida para sacar a relucir esa época, con un Mike Portnoy sólido en las voces -como con su desempeño en la batería- y con un Jordan Rudess respetando, como siempre, lo hecho previo a su ingreso a la banda. Quizás, el momento más psicodélico y espacial de la noche se vivió en «Under Peruvian Skies», donde la banda interpretó la canción completa y de paso rindió tributo a las inspiraciones de sus primeros años, con extractos de «Wish You Were Here» de Pink Floyd, y finalizando el track con un guiño a «Wherever I May Roam» de Metallica.
El momento más esperado de la extensa noche llegó sin un receso, pero sí con una intro que mostraba una escena de la clásica película «La Sociedad de los Poetas Muertos» que la banda ya había usado en años anteriores. Luego del final del clip, sonaron los primeros acordes en la guitarra de John Petrucci que daban el inicio a «A Change of Seasons». La banda se disponía a presentar el tema de manera íntegra con una suite dividida en siete partes en más de 20 minutos de música, lo que generó una emoción instantánea en los fans que, probablemente, nunca pensaron escuchar la canción en vivo completa. Con visuales que iban acompañando cada cambio de estación y cada extracto de la suite, se llegó a un momento efusivo, donde todos los integrantes respetaron a cabalidad la intención y los arreglos originales de la canción, dando el cierre a casi tres horas de música que quedarán registradas en video, y que aparte será recordada como una de las presentaciones más emblemáticas del quinteto en nuestro país.






