Hermanita ven conmigo: 15 canciones de rock anglo mezcladas con frases y coros en español

El español es una lengua romance que procede del latín hablado. El inglés es una lengua germánica occidental que surgió en los reinos anglosajones. Hace un par de años la Real Academia Española (RAE) causó noticia al incluir el vocablo espanglish -forma de hablar muy común de los latinos que viven en Estados Unidos- en sus ediciones debido a la presión de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

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Dejando las formalidades, pero tomando en cuenta la mezcla de los idiomas, nos podemos centrar en que durante gran parte de la historia de la música, grandes baluartes del rock han hecho canciones que mezclaron el inglés con partes en español, algunas bien complicadas de descifrar y de describir como fue lo realizado por The Clash en “Should I Stay or Should I Go” o “Spanish Bombs”. Sin embargo, tenemos otros ejemplos de bandas que han sabido combinar muy bien ambas lenguas como Pixies en “Isla de encanta” o  The Mars Volta con “L’Via L’Viaquez”.

En la siguiente lista, les dejamos varios ejemplos de bandas que incorporaron el español en canciones con gran parte de su lírica en inglés o de agrupaciones que se arriesgaron a realizar sencillos en español siendo su idioma madre la lengua inglesa.

The Ramones – Havanna Affair:  “Baby baby make me loco / Baby baby make me mambo”

Kyuss – Rodeo: “Rodeo/Rodeo/Rodeooooo!!!”

Suicidal Tendencies  – Su Casa es mi casa: “Su casa es mi casa, porque estoy muy loco”

U2 – Vertigo: “Uno, dos, tres, catorce!…Hello, hello (hola) / I’m at a place called Vertigo (¿dónde está?)”

A.F.I. – The Leaving Song Pt. 2: “Yo he estado aquí muchas veces antes y regreso”

The Clash- Spanish Bombs: “Spanish bombs, yo te quierro y finito / Yo te querda, oh mi corazón”

The Clash – Should I Stay or Should I Go: “Should I stay or should I go now? (yo me enfrió o lo soplo) / If I go there will be trouble (si me voy va a haber peligro)”

Coal Chamber – Loco: “Pull – steamroller rollin’ through my head said attached to loco”

Janes Adiction – Stop: “Señores y señoras / Nosotros tenemos más influencia con sus hijos que tú tiene / Pero los queremos / Creado y regado de Los Ángeles, ¡Juana’s adicción!”

Pixies – Isla de encanta: “Hermanita ven conmigo / Hermanita ven conmigo / Hay aviones cada hora”

Beck – Loser:  “Soy un perdedor I’m a loser baby so why don’t you kill me?”

Jack White – Lazaretto: “Yo trabajo duro / Como en madera y eso / Como en madera y eso”

Tomahawk – Desastre natural: “Hoy es un día cuando un simple beso / resolvería todo, hacernos olvidar”

The Mars Volta – L’Via L’Viaquez: “L’Via / Hija de Miranda / Tu Apellido se cambió / L’Via Sin ojos me quieres dar/Una historia sin mi madre”

The OffSpting:  Pretty Fly (For A White Guy): “Un, dos, tres, cuatro cinco cinco seis”

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Conciertos que hicieron historia: la despedida de Soda Stereo

Estas líneas surgen de lo que he percibido estos días en la calle, en los fans que se me acercan, en la gente que me rodea y en mi propia experiencia personal. Comparto la tristeza que genera en muchos la noticia de nuestra separación. Yo mismo estoy sumergido en ese estado porque pocas cosas han sido tan importantes en mi vida como Soda Stereo. Cualquiera sabe que es imposible llevar una banda sin cierto nivel de conflicto. Es un frágil equilibrio en la pugna de ideas que muy pocos consiguen mantener por quince años, como nosotros orgullosamente hicimos”. Lo anterior, es un extracto de la carta abierta que escribió Gustavo Cerati y publicada el 1 de mayo de 1997, y que significó la separación –ya sabemos, no definitiva- de una de las grandes bandas de rock latinoamericanas de todos los tiempos.

Fue el 20 de septiembre de 1997 la despedida que sería la oficial de los escenarios de Soda Stereo, a pesar que varios de sus integrantes aseveraban que algún día podrían volver a tocar. “Yo me la paso despidiendo en los aeropuertos pero esta cosa es más magnánima. Se me ocurre que por mucho tiempo eso no va a pasar, pero no puedo asegurar que alguna vez nos encontremos y que queramos tocar juntos. Pero la idea, en todo caso, es que cada uno siga por su camino”, dijo en su momento Gustavo Cerati. Por su parte, Charly Alberti expresó que  “quizás algún día, en algunos años, nos cruzamos y nos den ganas de tocar y lo hacemos, pero hoy lo que estamos pensando es todo lo contrario”. 

El estadio de River Plate estaba colmado. No cabía más gente y las entradas en la reventa estaban por las nubes. Salen los tres al escenario y Zeta agradece a la gente y dice “cómo se agrandó la familia”. Gus, no se quedó atrás y como buen frontman y orador sus palabras nunca fueron al azar: “hola. Llegó la hora. Llegó el minuto. Segundo. Instante. Supongo que tienen sed. Soda Stereo. Buenos Aires, Argentina”. Con ese discurso dieron comienzo con la “Ciudad de La Furia”, sencillo del “Doble Vida”, para hacer explotar a todo el “Monumental”.

“El rito”, “Hombre al agua”, “(En) el séptimo día” y “Canción animal”, desataron la euforia de los más de 60 mil asistentes, que parecían, por momentos, millones. Solo algunos ripios en la sonoridad de ciertos pasajes en la guitarra y bajo en el inicio, pero nada que fuese a opacar la que sería la gran noche de los argentinos. Además, en el recital contaron con la colaboración de los músicos Axel Krygier en saxo y flauta; ‘Twetty’ González en teclados y Alejandro Terán en percusión y guitarra. Sin embargo, los tres hicieron variadas tareas en cuanto al sonido, pues realizaron las tareas multiintrumentistas en todas las canciones.

La noche fue la que siempre soñó la agrupación y la coronaron con varios éxitos, pero también con maneras diferentes como fue “Signos”. La canción del disco de 1986 fue tocada en una especie de versión “unplugged”, relajando el ambiente y bajando las revoluciones del reducto del barrio porteño de Belgrano.  “Zoom”, “Ella usó mi cabeza” (con violines incluidos), “Luna roja”, con un juego de luces impecable y “Té para tres”, siguieron. En “Sobredosis de Tv” invitaron a Richard Coleman, el fundador de las bandas Fricción y Los 7 delfines, además de ser un colaborador permanente en los proyectos de Cerati para contribuir en la guitarra de uno de los primeros éxitos de Soda.

En “Persiana americana” invitaron al escenario a Fabián Quintiero, quien fue parte de los primeros años de la agrupación tocando los teclados. “Yo te prefiero irreversible…” y el público enloqueció. Sin duda una de las mejores, por lejos, canciones del trío. “Un millón de años luz”, cerró lo que sería la primera tanda de canciones. La segunda parte, contempló “Remolinos” y “Primavera Cero”, para que en la tercera parte y final dejaran a “Cae el sol” y la magistral “De música ligera”, que hizo temblar el estadio Antonio Vespucio Liberti. “No solo no hubiéramos sido nada sin ustedes, sino con toda la gente que estuvo a nuestro alrededor desde el comienzo; algunos siguen hasta hoy. ¡Gracias totales!”, con esas palabras, que ya se volvieron inmortales con el paso de los años, selló lo que sería -supuestamente- el último concierto de Soda Stereo.

El 20 de septiembre será recordado por ser la despedida de los escenarios de Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio como todos los conocemos, donde tocaron 27 canciones, repasando la gran y nutrida discografía que ostentaron por más de 15 años. No obstante, elegir esa fecha estuvo calculado desde antes, pues al día siguiente (21) comenzaría la “Primavera cero” de una de las más grandes agrupaciones del rock latinoamericano. Incluso, el regreso que tuvieron a los megaconciertos fue un 20 de septiembre, pero del 2007 para la gira “Me verás volver”, dejando prácticamente sin efecto el nombre elegido hace más de dos décadas. “Todo comenzó en la pileta del estadio de River (Plate) y terminó en el estadio de fútbol”, dijo Alberti sobre lo que fue el inicio y el final de la banda en el coliseo del “Millo”.

Desde Chuck Berry a Los Miserables: 15 capitulos de culto del rock en la TV chilena

Si bien, hoy en día, el contenido en la televisión chilena deja mucho que desear, hubo varios pasajes a lo largo de las décadas donde en programas como Martes 13, Siempre Lunes, Buenos Días a Todos o El Informante marcaron hitos por tener en sus estudios a grandes bandas de rock. Si bien, la calidad de los programas de TV se mide tanto por sus contenidos como por la audiencia a la que llegan, estos supieron arreglárselas para romper esquemas y darle tribuna a bandas que en sus momentos llegaron en el peak de su carrera o que ya eran parte de la elite mundial de la música.

En este recorrido y selección que Nación Rock se encargó de realizar, les dejamos shows que fueron una grata sorpresa para los televidentes y otros que se han convertido en verdaderos hitos de culto. Algunas sorprendieron por su calidad como fue la de Soda Stereo en 1986, otras que han sido aplaudidas como la de Faith No More en la Teletón del 2010 o la misma Alanis Morissette en su mejor tiempo presentándose en el programa de José Alfredo Fuentes, Venga Conmigo. Sin embargo, han habido otros shows polémicos como cuando Los Jaivas tocaron para el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en La Moneda, en el primer gobierno de Sebastián Piñera, siendo fuertemente criticados por sus seguidores.

La lista es larga, pero acá hemos dejado un compendio de cada una, que a nuestro juicio, debíamos sí o sí mostrarles o refrescarles la memoria.

Chuck Berry en el programa Vamos a Ver de Raúl Matas de 1980

Faith No More en directo para todo Chile en la Teletón del 2010

Bon Jovi en una de las ediciones de Siempre Lunes de 1993

Virus en Martes 13 en 1986

Candlebox en una presentación que ya es de culto en el Buenos Días a Todos

Fiskales Ad-Hok en el programa Mentiras Verdaderas del 2011

Morrissey dándose una vuelta por el programa periodístico El Informante

Una presentación inusual para la TV de aquellos años 90 cuando Alanis Morissette se presentó en Venga Conmigo

Sepultura en entrevista y tocando algunas canciones en el programa de Eduardo Fuentes, Mentiras Verdaderas

Roxette en… Martes 13

Soda Stereo en la gira Nada Personal de 1986 en Martes 13

Los Jaivas y una criticada presentación en el Palacio de La Moneda para el recibimiento del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en el primer mandato de Sebastián Piñera.

Poison en Martes 13

L.A. Guns en una olvidada presentación en el programa, para variar, de Javier Miranda, Martes 13

Los Miserables- Sábados Gigantes ’93

Bad Reputation: el triunfo de Joan Jett

En el marco de la 15ª versión del Festival In-Edit, la noche del viernes 26 de abril se estrenó en suelo local una de las cartas prometedoras: Bad Reputation (2018). Documental dirigido por Kevin Kerslake; y que por el título, se deduce de manera perfecta a quién se alude: Joan Jett.

Un relato, que bordea los 90 minutos de duración, en primera persona; con la protagonista haciendo de maestra de ceremonias. Con una carrera que va encaminada a los cincuenta años, y que más veces que menos le fue ingrata; siempre, e injustamente, vapuleada. Desde el minuto cero llegando a su primera clase de guitarra, siendo una niña, reprochándosele “que las chicas no tocan rock and roll”. Es allí Joan quien habla largo y tendido sobre los 70’s: la movida hollywoodense, lo que significó en esos primeros años la figura fuerte del productor Kim Fowley, cómo nadó contra la corriente hasta formar The Runaways —por completo impensado una banda de mujeres, que más encima eran adolescentes.

The Runaways, Joan Jett la segunda de izquierda a derecha.

Sin contar que aquello ni de cerca se trató de estar en la cúspide, ya que nunca les dejó de llover sobre mojado; muchas veces tratándose del ninguneo de la industria como lo más leve. Dentro de este segmento, que abarcó de 1975 a 1979, contamos con una invitada especial: la otrora vocalista Cherie Currie.

Y tras la separación de la banda, añadida una pequeña etapa en que literalmente se borró de todo, fue que apareció el otro hombre fuerte: el productor Kenny Laguna —también muy presente a la hora de participar en el documental. Desde el primer momento se transformó en la ayuda que Joan siempre necesitó, en las buenas y malas; cultivando de paso una genuina amistad y admiración mutua, que sigue en pie hasta el día de hoy.

Kenny Laguna y Joan Jett.

Él fue el elemento clave para traerla de vuelta al ruedo, esta vez en formato solista con su proyecto Joan Jett & The Blackhearts. Sin detenerle las frustraciones a las que ya estaba acostumbrada; como por ejemplo de ser rechazada por docenas de sellos discográficos, cuando tenía escrito su disco debut. Decididos a tal punto que optaron por arriesgarse, produciéndolo de forma independiente con el sello que crearon, se lanzaron a la piscina. Luego de un impensado apabullante éxito de sus dos primeras placas —gracias a hits como Bad ReputationI Love Rock ‘N’ Roll y Crimson and Clover—, llegó entre ello un contrato discográfico, pero que se mermó con los siguientes trabajos que no cumplieron con las expectativas de los ejecutivos.

Se resumió de esa forma los mediados de los 80’s para Joan Jett, que agotada, por esa época también probó con la actuación en la película Light of Day (1987); que co-protagonizó junto a Michael J. Fox —otro ilustre al que también se le ve en pantalla. Su último espolonazo, a gran escala, lo otorgó la placa Up Your Alley (1988); aliándose con gigantes de la industria, de la talla de CBS-Sony y Polydor. De allí salió el mega éxito, co-escrito junto a Desmond Child, I Hate Myself for Loving You.

Pero desde que comenzaron los 90’s, hasta hace pocos años atrás, volvió el periodo de vacas flacas. Donde el foco musical de Joan se escabulló y comenzó a ejercer otras funciones —y así nos lo hace notar incisivamente el director. Productora de bandas punks, activa feminista y animalista; entran con fuerza en la ecuación personas desde la vocalista de Bikini Kill, o Miley Cyrus. Que contrastan con gente que ya venía apareciendo como Pete Townshend, Iggy Pop o Billie Joe Armstrong; que desmenuzaban el ámbito musical puro y llano.

Dejando atrás ese lapsus nebuloso, diluido de su eje central, se llega primero al año 2014: ejerciendo su influencia en Dave Grohl y Pat Smear, al cubrir el lugar de Kurt Cobain para la ceremonia de inducción de Nirvana al Salón de la Fama del Rock; y para el año siguiente ser ella la homenajeada e inducida en el mismo lugar. Con ello se cierra el círculo argumental, con la pantalla en negro y la aparición de los créditos; pero Joan sigue en pie, incombustible, todavía girando y dando conciertos sin detenerse. Porque tiene una reputación que mantener: una que le ha costado conseguir con mucha sangre, sudor y lágrimas. Una verdadera historia de esfuerzo que debe verse.

Segunda y última función el martes 30 de abril — 22:00 horas en el Teatro Nescafé de las Artes, entradas a través del sistema Ticketek.

Rockumentales: Bios Cerati, el documental de Gustavo Cerati de Nat Geo

Muchos estábamos esperando este documental de Gustavo Cerati tanto por la TV en su estreno como para verlo en línea, algunos para revivirlo y otros para degustarlo por primera vez si es que no tuvieron la oportunidad.

El proyecto, parte del canal Nat Geo, fue animado por la cantante chilena Javiera Mena y aporta grandes capítulos de la vida del músico no tan conocidos, solventado con declaraciones de su madre, familiares, antiguos amores y sus ex compañeros Charly Alberti y Zeta Bossio, entre otros artistas y colaboradores.

Contando con detalles además muy interesantes y reveladores acerca de su vida, sus canciones y las portadas de sus discos, entre otras cosas, acá te lo dejamos completo y subtitulado:

Iron Maiden y su historia con Chile: A los pies de la doncella

Que a los chilenos y chilenas nos gusta el metal, está claro. Privados en los ‘80 de gozar, en vivo, de la música que azotaba al mundo con sus riffs largos y letras destructivas, la llegada de estas bandas en los ‘90, con discos ya memorables y con esa característica de brindarse por entero, lograron calar en el fan con una fuerza que solo el amor por los grandes símbolos (como lo puede ser la familia o el equipo de fútbol) puede representar. Han pasado los años y Chile es una sociedad diferente. Tanto así, que se ha convertido en destino obligado para un sinfín de grupos cuando planean giras sudamericanas. Pero para llegar a esto, el camino recorrido ha debido de ser largo y no siempre fácil, por eso, la historia de Iron Maiden con Chile está construida a base de saltar obstáculos religiosos y políticos, para ir decantando en una relación basada en la madurez y la confianza. Ante el anuncio de su novena visita, con dos shows agotados, hemos querido repasar esta historia que, ante la luz de los hechos, nos permite ser autorreferentes y señalar que somos el público sudamericano que más amor le demuestra a la doncella.

1992:  No paran de decepcionarnos

Fue la Iglesia católica la que frustró el que debería haber sido el primer recital de Maiden en el país. El veto y otros contratiempos frenaron la llegada de los europeos a Chile, pero agigantaron su leyenda. Lo que comenzó como un debate valórico finalizó con el propio subsecretario de Interior, Belisario Velasco, haciéndose eco del argumento que señalaba como peligrosa la cercanía de las letras de Iron Maiden a temáticas ocultistas y de adoración a Satanás. Este tropiezo no pasó inadvertido para la banda, la que recordó el episodio en su documental “Flight 666”. El concierto programado para el 23 de julio de ese año, debería haber cargado con el rótulo del primer recital metal después de la dictadura.

1996: con el pie izquierdo

Pasaron 4 años para que los fanáticos pudieran sacarse de encima el polvo de la censura anterior. Pero como si el destino quisiera jugarnos siempre una mala pasada, Iron Maiden anunciaba su debut sin Bruce Dickinson en la voz, quien había sido reemplazado por Blaze Bayley. Fue el jueves 29 de agosto de 1996, en el Teatro Monumental, cuando la fanaticada se hizo presente con absoluto descontrol, siendo implacables con los teloneros Héroes del Silencio, quienes realizaron, seguramente, el show más corto de sus vidas. Así lo recordó Enrique Bunbury, años después. ”Al medio minuto de estar en el escenario yo era todo un escupitajo, pero además empezaron a tirar de todo y le dieron con algo a Pedro en la cabeza. Se cayó con la cabeza abierta y se lo llevaron al hospital. Fin del concierto”. Cuando Maiden salió a escena, Bayley también fue víctima del desatino y desorden, tanto así, que el propio Steve Harris amenazó con terminar el show. “Fortunes of War”, “Blood on the World’s Hands”, “Afraid to Shoot Strangers”, “The Evil That Men Do”, “The Aftermath”, “Sign of the Cross”, “Sanctuary” y otras lograron calmar los ánimos tras la molestia de Harris, sin embargo, todos estaban insatisfechos de estar ahí. Sin duda que la primera cita de esta pareja, terminó con pocas ganas de volver a verse.

1998: otro balde de agua fría

Tras el mal inicio de hacía dos años, los ingleses nuevamente anunciaron visita al país. El show se programó para el 10 de diciembre en la pista atlética del Estadio Nacional y en el marco del Monster of Rock, donde compartirían cartel con grandes bandas como Slayer, Helloween, Criminal y Panzer. Pero en esta ocasión, el motivo de la no presentación vino por parte de los británicos, ya que en 1998 Augusto Pinochet había sido detenido en Londres, lo que motivó a Iron Maiden a bajarse del evento por motivos de seguridad.

2001: creciendo juntos

Entrando en el siglo XXI, el 15 de enero de 2001, los intérpretes de “The Trooper” deciden volver a Chile para presentar “Brave New World”, el cual marcaba el regreso de Dickinson en la voz y de Adrian Smith en la guitarra. Con un país más acostumbrado a recibir grandes eventos, con un acceso a internet bastante masivo, y con fans que ya no eran los adolescentes que, con desparpajo, habían escupido a la bestia un par de años antes, se podía esperar un ambiente inclinado al pleno disfrute del concierto. Éste tuvo como invitado a Rob Halford, quien realizó una presentación tan fantástica que, realmente, igualó a lo que hizo la banda. “The Wicker Man”, “Ghost of the Navigator”, “Brave New World”, “Wrathchild”, “2 Minutes to Midnight”, “Blood Brothers”, “The Clansman”, “Fear of the Dark” y otras, deleitaron a los fans sin que motivos adyacentes amenazaran con frustrar el espectáculo. Podríamos decir que este fue realmente el debut y punto de partida de la relación de los ingleses con Chile.

2004: Eddie, el imponente

Tres años más tarde, el 13 de enero de 2004, Iron Maiden regresaba a nuestro país marcando su tercera visita. La gira del “Dance of Death” ofreció un show que superó en calidad de sonido al anterior, pero que estuvo lejos de sentirse afiatado. En aquel momento, la banda acusaba cansancio y hasta Rod Smallwood declaraba que sería la última gira mundial que realizarían. Los británicos cumplieron, siendo Eddie el que se colgó el protagonismo y le dio al espectáculo el status de imponente. “Wildest Dreams”, “Wrathchild”, “Can I Play With Madness”, “The Trooper”, “Dance of Death”, “Rainmaker”, “Brave New World”, “Paschendale”, “Lord of the Flies”, “No More Lies”, “Hallowed Be Thy Name”, “Fear of the Dark”, “Iron Maiden”, “Journeyman”, “The Number of the Beast”, “Run to the Hills” fueron las escogidas esa noche, pero muchos no quedaron conformes con ese setlist.

2008: en la cima

La bestia volvió a pisar Chile el 9 de marzo de 2008, cuando el mundo entero clamaba por la épica y espectacularidad que le añadían a sus shows. El “Somewhere Back in Time World Tour” agotó los tickets en pocos días, formándose una especie de “movimiento” que pedía trasladar el concierto desde la Pista Atlética al propio Estadio Nacional. Como no resultó, fueron algo más de 28.000 privilegiados los que se dejaron llevar por el delirio absoluto de la banda. Los videos de esa anoche muestran cómo nadie dejó de cantar, agregando una emoción no vista, de manera tan palpable, en sus visitas anteriores. Este show aparece en el documental “Flight 666”, que se editaría después. “The Rime of the Ancient Mariner”, “Powerslave”, “Heaven Can Wait”, “Moonchild”, “Aces High”, “Fear of the Dark”, “Revelations” y “The Clairvoyant” fueron la demostración, a carta cabal, de que la banda ya era legendaria para nosotros, que sus shows eran dignos de agotar las entradas en horas, y de que cantar junto a Bruce es lo mejor que existe para un metalero de esta parte del mundo. Para muchos, este es el mejor show que ha dado la banda en Chile.

2009: tierra fecunda

Impensado era que quisieran volver tan pronto, pero así fue. El 22 de marzo de 2009 agendaron visita en un recinto que siempre ha tratado de probarse como apto para grandes shows: el Club Hípico. Mucho más grande que la Pista Atlética, acogió el show de Maiden con su buena cantidad de pirotecnia, algo que no utilizaron el año anterior. El concierto comenzó a las 20:00 horas y se extendió por casi dos, sumando temas como “Aces High”, “2 Minutes to Midnight”, “The Trooper”, “Run to the Hills”, “The Number of the Beast”, más algunos no tan conocidos y que solo son el deleite para un fan de cepa: “Children of the Damned” y “Phantom of the Opera”, por ejemplo. Muchos asistentes indicaron que este show superó al de 2008 y fue capaz de atraer 65.000 personas, cifra que dejó impresionada a la banda. No es fácil duplicar (en miles de personas) una convocatoria de un año a otro, pero Maiden lo hizo, sentenciando, en 2009, que esta tierra es siembra y cosecha fecunda para la bestia.

 

2011: la costumbre y la pausa

Por fin el Estadio Nacional se dignaba a recibir a Iron Maiden. El 10 de abril se desarrolló este concierto que sería foco de las grabaciones para un futuro DVD. El poder llegar al coliseo deportivo más grande del país motivó a titular esa producción audiovisual como “En Vivo: Live at Estadio Nacional”, un verdadero regalo para nosotros y señal de que esta relación estaba basada en la mutua admiración y que todos los tropezones del inicio habían quedado en el pasado. El show traía su nuevo álbum “The Final Frontier” y fueron teloneados por Kingdom of Hate y Exodus. El setlist fue interesante pero no el mejor que han seleccionado, pues al inicio hubo muchos temas del disco nuevo y eso enfrió un poco el ambiente. Además, el público estaba algo desconectado, quizás más acostumbrado ya a los espectáculos de este nivel y, también, porque la lejanía de la galería del estadio con el escenario era algo nuevo, y muchos no quedaron conformes con no poder ver más cerca la acción.

2013: pasando a otra etapa

Un público compuesto por distintas generaciones llegó al Estadio Nacional ese 2 de octubre para ver nuevamente a la bestia, ahora en el marco de la gira “Maiden England Tour”. Aquellos adolescentes de los ‘90 llegaban a este concierto desde sus trabajos, y muchos de ellos lo hacían acompañados de hermanos menores o pequeños hijos. En este gran tour, Maiden se hizo acompañar de los suecos Ghost, quienes salieron pasadas las 18 hrs a calentar el ambiente, para pasar, posteriormente, al poder brutal de Slayer; los norteamericanos entregaron su furia de manera potente, provocando que desde galería comenzara el éxodo hacia la cancha; mención aparte, el recuerdo que hicieron a Jeff Hanneman, quien había muerto solo unos meses antes. Iron Maiden salió a escena puntualmente y desarrolló su actuación con mucha pirotecnia y complementando con la aparición de Eddie, en diferentes formas. Cerca de 50 mil personas corearon las canciones, pero la diferencia de este show radicó en que la banda ya era traspasada o “heredada” a otra generación, una más joven que se hizo presente, seguramente por primera vez, para iniciar su propia relación con la banda inglesa.

2016: arte y magia

“The Book of Souls” fue la invitación que convocó, otra vez, a 50 mil personas al Estadio Nacional la noche del viernes 11 de marzo. Tras la actuación de The Raven Age, fue Anthrax la que partió el deleite a punta de su thrash sin dobles tintas. “Speed of Light”, la clásica “Children of the Damned”, “Tears of a Clown”, “The Red and the Back”, la majestuosidad de “The Trooper” y “Powerslave”, más otros clásicos coreados a todo pulmón, dieron otra prueba de que aunque pasen muchos años y aunque la banda ya sea adulta y longeva, son héroes de la New Wave of British Heavy Metal y nos traen esa cuota de rebeldía y poesía cada vez que nos vienen a visitar. Por todos pasa el tiempo, pero solo con Maiden cada éxito de ayer gana en frescura. Fue un show excelente, impecable, y que dejó la vara muy arriba para los dos shows confirmados para octubre.

1996, 2001, 2004, 2008, 2009, 2011, 2013, 2016 y ahora 2019 con dos fechas agotadas, otro récord que se anota Iron Maiden en esta relación de amor, admiración e intensidad que, seguramente, ellos tienen con nuestro país y con ningún otro de esta forma. Para nosotros, ellos son embajadores irremplazables de este estilo musical, de ahí esta mágica locura que tiene su base en el rico metal que han desarrollado, pero cuyo espíritu habla de mística, una que en Chile es recogida con fervor y logra que los ingleses quieran siempre volver. Amada doncella, estamos a tus pies.

Videografía Rock: “Smack My Bitch Up”- The Prodigy

¿Qué tiene que ver la BBC, MTV, una organización feminista y Moby con Prodigy? Es fácil asociar a los dos primeros, pero los demás pueden dejar ciertas dudas.  “Smack My Bitch Up” fue un tema de discusión en el Reino Unido por todo lo que decían sus líricas, poniendo en la palestra la censura y la discusión por su polémico video.

La British Broadcasting Corporation, mejor conocida por sus siglas en inglés BBC fue uno de los primeros medios de comunicación en censurar la obra de los oriundos del condado de Essex. La polémica estaba desatada. El video era controversial y se mostraba una especie de Trainspotting condensado en una secuencia de más de cuatro minutos de duración. Las imágenes golpeaban igual de fuerte que su letra y la cadena de noticias no se quiso prestar para un show que empezaba a tomar forma y fondo. “Change my pitch up / Smack My Bitch Up” (“Cambia mi tono / golpea a mi perra”), dice parte de la escritura de los ingleses y eso ya era demasiado.

Andy Warhol dijo algo así como no hay mejor publicidad que la mala publicidad y eso lo tenían muy claro Maxim Reality, Liam Howlett y Keith Flint. Más de 12 millones de discos vendidos y dos discos de platino solo en Estados Unidos le daban la razón a Prodigy y al padre del Pop Art. Desde el nombre del disco (The Fat Of The Land) que es una frase del político y líder nazi, Hermann Göring y que significa “la grasa de la tierra” que ya daba para polémico este larga duración, pero a la BBC no les importó si eran un éxito en las ventas. Sus fanáticos alegaron censura, pero eso generó más ventas, pero a la vez más y más polémicas.

Moby y unos one hit wonder como fueron los Chumbawamba (“Thubthumping”) destrozaron la canción por su alto contenido de violencia y para qué hablar del clip. Pero eso no fue todo, cuando el video fue estrenado, las grandes cadenas musicales como MTV se negaron a rotarlo en horario estelar (solo en horario am y de forma acotada). El trabajo dirigido por Jonas Ákerlund y que fue protagonizado por Teresa May (no la primera ministra de Inglaterra sino que la actriz) tenía un contenido catalogado como categoría R (adultos), pues se muestra, en primera persona, la vida de un personaje llevada al extremo en la bohemia: drogas, inmoralidad, perversión, alcohol y sexo, son solo un ápice de todo lo que se plasma en cada fotograma.

Kool & The Gang también tiene que ver en esto, pero no por alguna opinión o por salir en el trabajo de Ákerlund y Prodigy, sino que el cerebro beat de Howlett aplicó varios sampleos de la agrupación para sacar la canción y ser posicionada como una de las mejores de la electrónica. Lo anterior solo un matiz para lo que viene. La Organización Nacional Pro Mujeres Now se refirió al nombre del tercer sencillo de “The Fat Of The Land” como una clara agresión a las mujeres y exigió respuestas a sus creadores. “Esta canción es probablemente la más inútil que he escrito. Pero en directo funciona muy bien. A veces las cosas pueden ser tan jodidamente simples que las letras no necesitan una explicación. ¿Para qué explicarlas? O funcionan o no funcionan. Y para nosotros funciona muy bien. Es un tema realmente emocionante”, dijo Howlett, a Addicted To Noise. Y en otra entrevista agregó escuétamente que el título simboliza la “energía extrema”.

El video a lo largo de toda su historia ha sido censurado una y otra vez a pesar de ser premiado. ¿Adivinen quién premió el video de Ákerlund? Sí. MTV, los mismos que lo rotaban en un horario casi irrisorio los galardonó con las estatuillas a mejor video dance y artista revelación en 1998. Pero no paró ahí, pues el reconocimiento va más allá, ya que en una encuesta lo posicionó como el número 1 de los más polémicos de la historia y la asociación que rige para los derechos de autor como es la PRS Music de Inglaterra también le dio el sitial de la controversia, pero 12 años después.

Las muchas teorías conspirativas y filosóficas de la canción y el video son extensas. Encontrar el video en alta resolución y original es difícil, pero siempre hay algún caritativo usuario que lo sube a las redes para que se deleite el público de Prodigy. Y darle vuelta a lo que quisieron mostrar tanto en las letras como en el video es materia hasta de estudio, pero quedémonos con las palabras de Keith Flint: “la gente debe encontrar la ironía a esta canción” y al video.

Conciertos que hicieron historia: AC/DC en River Plate

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Es raro que un crítico escriba sobre AC/DC sin recurrir a las palabras “majestuoso” y “lo más grande”, y es inevitable más aún cuando revisamos un show en vivo frente a 200,000 argentinos

“No hablamos muy bien español”, dijo Brian a la multitud argentina, “¡pero hablamos rock and roll bastante bien!!” y esa noche del 4 de diciembre de 2009 en Buenos Aires se escuchó fuerte y claro, tanto como para dejar registrado, después de 20 años sin sacar un disco en vivo, un espectacular momento para la posteridad y con un renovado material para disfrutar del show a gran escala que llevaron los monstruos del hard rock australiano a Sudamérica ese año.

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Angus Young y Brian Johnson en el Estadio Monumental de Buenos Aires.

AC / DC Live en River Plate eleva el voltaje al cosmos y entrega todo lo que un fanático esperaría de AC/DC: distorsión intensa, voces agudas, cachos de diablo y sí, un Angus Young en gran forma y fondo, el escolar más viejo de la historia siendo sin duda uno de los protagonistas de la noche.

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El set comienza con un montaje en video del avatar de la banda que llega con “Rock N’ Roll Train” y que nos atrapa a través de su gratificante estridencia característica para varias canciones emblemáticas de la banda, incluida la favorita del público: “Back in Black”.

Mientras temas como “Big Jack” ofrecen un descanso refrescante de la sección de ritmo de monstruos del alto voltaje proporcionada por Angus y Malcolm Young, Cliff Williams y Phil Rudd. El espíritu de blues apuesta a los ahora clásicos impulsos hormonales de Johnson y al strip tease de Angus, quienes no dejan de tener una seductora marca en conjunto pese a pasar el medio siglo de vida en aquel entonces.

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3 noches de puro rock vivieron 200.000 personas en el estadio de River

Clásicos tan populares como “Dirty Deeds” y “Thunderstruck” impresionan tanto que cortaban en dos el mar de cabezas de rockeros en una ola de armonías distorsionadas que recuerda totalmente a un juego de fútbol (pues vaya que en este estadio ha sucedido y se han dado grandes historiasde la pasión de multitudes), algo que sirve para demostrar que estas canciones fueron hechas para ser himnos de rock de estadio. Las nuevas canciones aparecen como creaciones nostálgicas actualizadas de su colección de grandes éxitos, sin embargo, ofrecen el mismo nivel aplastante. Johnson continúa constantemente sacando un arsenal aparentemente interminable de chillidos a sus letras machistas imbuidas de sexo, alcohol y fiesta rocanrolera sin fin.

En el momento en que Johnson canta “Hells Bells” al colgarse sobre el péndulo, la admirable energía de Angus se ve maximizada por el moshpit de una multitud. Diez canciones en el concierto y no hay señales de detener a la congregación de hard rockers y menos a estos Big Bosses del rock. Y no es de extrañar que en la multitud encontremos muchos fans metaleros que sonríen a grandes volúmenes y una gran variedad de Milfs que reviven las fantasías de los ochenta en torno a tamaños himnos. La noche era única, especial y un verdadero viaje en el tiempo y el espacio.

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Angus canaliza su rabia usando su guitarra como una ametralladora (increíble, a sus 56 años) a través de un solo de 20 minutos mientras desfila alegremente por el escenario en su famoso paso de pato heredado del gran Chuck Berry. Su hermano, Malcolm, canaliza lo mismo pero muy en su interior, mientras que un “He has the devil in his fingers and blues in his soul!” (“¡Tiene al diablo en sus dedos y blues en su alma!”), suena en la proclama de Johnson mientras se pavonean juntos en el frente. Los ánimos y escenario literalmente se incendian durante “For a Those About to Rock” y los fuegos artificiales señalan el final de una noche llena de poder.

Es raro que un crítico escriba sobre AC/DC sin recurrir a las palabras “majestuoso” y “lo más grande”, y es inevitable más aún cuando revisamos un show en vivo frente a 200,000 argentinos, el cual fue filmado en diciembre de 2009, cuando la banda estaba de gira por su álbum Black Ice, y que en este registro nos llena de inmensidad y nos alegra el corazón de tanta energía y vida reunida.

Con los valores de una producción de una película de Hollywood el film fue dirigido por David Mallet, el concierto fue filmado completamente en HD por 32 cámaras. La impresionante fiesta de guitarras en distorsión continua de 110 minutos muestra el histórico regreso de la banda australiana a Buenos Aires luego de 13 años de ausencia de Argentina, donde atacaron su catálogo de cuatro décadas frente a casi 200,000 fanáticos.

Por Patricio Avendaño

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