«Estábamos construyendo las pirámides»: ¿Cómo será la ambiciosa obra conceptual que lanzará The Claypool Lennon Delirium?
Tres años de trabajo y una idea llevada al límite marcan el regreso de Les Claypool y Sean Lennon con “The Great Parrot-Ox and the Golden Egg of Empathy”, el tercer álbum de su proyecto conjunto. Desde el inicio, Claypool dimensiona el proceso como el trabajo más complejo jamás realizado: “Este fue el disco más difícil que he hecho en toda mi vida… estábamos construyendo las pirámides”, dice a Rolling Stone, como una imagen que resume la escala del desafío y el nivel de detalle que implicó levantar una obra conceptual de este tipo.
El disco se presenta como una ópera rock psicodélica, atravesada por una narrativa quetoma como punto de partida un experimento mental sobre inteligencia artificial que termina destruyendo el mundo por seguir instrucciones de forma literal. La ambición narrativa no fue menor: “Ya es bastante difícil escribir un puñado de buenas canciones, pero hacer que todas encajaran dentro de una historia fue realmente complicado —aunque también muy divertido”, explica Lennon, dejando ver que el foco no estuvo solo en las canciones, sino en cómo dialogan entre sí.
La construcción también se sostiene en la dinámica creativa entre ambos. Claypool tiende a lo inmediato, mientras Lennon empuja hacia el detalle obsesivo, generando una tensión constante dentro del estudio: “Yo soy del tipo ‘eso está bien, vámonos’, y él responde ‘quiero rehacer todas estas capas’”, comenta Claypool, quien además define su rol como un contrapeso dentro del dúo: “Yo meto las verrugas, los granos… si no, todo sería demasiado bonito”. En ese cruce se arma el carácter del disco, donde lo melódico convive con lo extraño sin buscar resolver esa fricción.
En términos sonoros, el álbum se expande con libertad: pasajes progresivos, estructuras abiertas y una carga psicodélica que se apoya tanto en la interpretación como en la producción. Ambos músicos se encargaron de gran parte de la instrumentación, incluyendo la batería, lo que también marca diferencias en el resultado final: “Cuando Sean toca, tiene ese aire medio Bill Ward, medio Ringo Starr, que cambia todo el paisaje”, señala Claypool, mientras Lennon reconoce su propia raíz: “Creo que tengo ese pulso ladeado de la psicodelia de los sesenta”.
La única colaboración vocal del disco llega de la mano de Willow Smith, que no responde a una búsqueda puntual, sino a una relación previa: “Es una amiga muy cool… hemos trabajado en muchas cosas que ni siquiera han salido”, dice Lennon, destacando además su amplitud musical: “Escucha metal, jazz y funk… es realmente abierta y experimental”. Su participación encaja dentro de un álbum que, en general, evita sumar nombres por inercia y se sostiene principalmente en la dupla.
El lanzamiento también abre una nueva etapa en vivo, con la gira Claypool Gold 2026, donde el proyecto compartirá escenario con Primus y otras formaciones ligadas a Claypool. En paralelo, el bajista no oculta su entusiasmo por el presente de Rush: “Estoy muy emocionado de ver el fuego en los ojos de Alex Lifeson y a Geddy Lee tan ilusionado… es algo maravilloso”, comenta, conectando esa admiración con su propia historia como músico.

