Cancionero Rock: “Don’t Go Away Mad (Just Go Away)” – Mötley Crüe (1989)

Con su quinto disco de estudio, Dr. Feelgood (1989), Mötley Crüe alcanzó por primera y única vez la posición #1 del ranking Billboard. Estaban en la cresta de la ola, y había que sacarle partido al buen material que tenían en las manos. Giraron como locos, dando conciertos con ese tour mundial, e inundaron con singles promocionales; que apenas dieron abasto en la parrilla programática de MTV.

El cuarto de ellos fue Don’t Go Away Mad; con una bajada de título, entre paréntesis, que decía Just Go Away. Con una apacible melodía, acompañada siempre de un dulce tono vocal; que para quien no esté prestando atención puede calificarla como una lenta, o incluso de power ballad. Pero lo cierto es que el tema va por otra línea: no te vayas enojada, sólo vete. “Básicamente es un ándate al demonio. Fue nuestro modo de hacer una canción estupenda, con algo de sarcasmo”, se refiere sobre ella Nikki Sixx.

El en videoclip, se muestra a Vince Neil viajando desde Nueva York, hacia Los Ángeles, para encontrarse con sus compañeros que lo están esperando. Termina con una pequeña toma de un ensayo; y es ese quizás el elemento más rescatable, sobre el cual ahonda el bajista: “Se filmó en una sala minúscula, sólo nosotros. Así es cómo veo a Mötley Crüe. Cuando pienso sobre cómo es estar en una banda, no pienso en jets, estadios o arenas; pienso en una pila de Marshalls, la batería en el suelo, un montón de ceniceros, cajas de pizzas y volando los amplificadores con rock and roll. Así que cuando lo capturas, como en la última escena, tienes una visión bastante clara de cómo es para nosotros”. Por sobre todas las cosas está la camaradería.

Cancionero Rock: “Hooligan’s Holiday” – Mötley Crüe (1994)

Mötley Crüe comenzó con turbulencias la década de los 90’s: se quitó de la ecuación a su cantante, Vince Neil, para darle paso a un tal John Corabi. Con ello, y por el periodo en que se movía la industria musical, tuvieron un sustancial cambio de sonido para su siguiente trabajo de estudio: la placa homónima de 1994. El incomprendido dentro de su catálogo, que hasta el día de hoy cuesta trabajo digerir; pero si se hubiese tratado de otra banda, sería un gran éxito.

Su primer single promocional, Hooligan’s Holiday, fue lo que mejor prosperó y que más se recuerda de esa etapa. Cercano a los seis minutos de duración, destaca su sonido crudo y áspero; lejos del pulido comercial que Mötley estaba acostumbrado. Con un timbre vocal diferente, el nuevo integrante nos da la bienvenida a las Vacaciones del Alborotador. Como queriendo hacer un paralelo con la situación dentro del cuarteto, tomándose un descanso del ritmo que siempre llevaron. Y de verdad se trató de un relajo para Nikki Sixx, el principal compositor, que a lo largo del disco compartió todos los créditos con John Corabi; cosa que antes nunca transó de ese modo.

El videoclip, sin asco, se basó en La Naranja Mecánica; incluida la pandilla de drugos con sus trajes blancos, que van moviéndose por una ciudad oscura. El bajista rememora: “El director era como sacado de la película. Británico, engreído; ya sabes, su punto de vista. Hacíamos cualquier cosa, nos dijo que quería que seamos Teddy Boys con navajas en un callejón”. Y allí se les puede encontrar, en tanto, con tenidas inspiradas en los dandies de la época eduardiana. A pesar que a la larga fue ninguneado desde el núcleo de los Crüe, como es su costumbre con el material que no contenga a la formación original; aun así se trata de un tema al que no le entran balas.

Cancionero Rock: “Primal Scream” – Mötley Crüe (1991)

El primer compilado de Mötley Crüe, Decade of Decadence (1991), no tuvo desperdicio alguno: además de los éxitos, que algunos fueron re-grabados, contó con unos covers hechos para la ocasión, como también un par de canciones nuevas. Una de ellas se transformó en el single inaugural, y además la carta fuerte del disco: Primal Scream.

No estamos hablando de una pista para sacar de apuro, porque algo de material nuevo debió haber; nos referimos a un hit con todas sus letras. Se trató del chispazo final de genuina genialidad, con la que venían a toda máquina desde los 80’s; antes que comenzaran los quiebres internos, expulsiones, nuevos integrantes, reuniones y experimentaciones que no funcionaron.

“Cuando estás enfadado y harto de la gente que te dice qué hacer, gritas con todo”, sentenció en una entrevista Nikki Sixx; referido por él como uno de sus temas favoritos. Porque con un título así de atrayente, no se le puede dejar pasar: Grito Primal. Un desahogo muchas veces necesario, que fue canalizado en clave heavy metal. Cercano a los cinco minutos de duración, todo allí suena duro y al hueso: la batería seca con que comienza, el riff de guitarra furioso y una línea vocal que llega a echar fuego.

Otro de los clips de Mötley que sufrió por el filtro de MTV, debido al desnudo de las mujeres bailando hacia al final. “Ninguna de las chicas, o la gente en el video, tenía algo de ropa; así fue de primitivo, el concepto de regresar a la nada. Y el modo en que se iluminó fue con un palo y una ampolleta, eso fue todo”, vuelve a referirse el bajista. “Está tan bien filmado: oscuro, pesado, misterioso. Querías ver más, pero no podías llegar a verlo todo; te estimula la imaginación”, complementa Tommy Lee. El último espolonazo a gran escala de los Crüe.

Cancionero Rock: “Too Young to Fall in Love” – Mötley Crüe (1983)

El salto a la fama de Mötley Crüe fue su segunda placa de estudio, Shout at the Devil (1983). Heavy metal durísimo, de la mejor clase dentro del repertorio del grupo; temas rápidos y pesados. Y bajo ese punto de vista, su cuarto y último single promocional, Too Young to Fall in Love, puede considerársele como uno de los más livianos.

Se trata de un medio tiempo bien marcado, comenzando con la batería de Tommy Lee más pausada y profunda, que consigue retumbar en el pecho; antes de que entre con la misma fuerza la guitarra de Mick Mars. Con apenas tres minutos y medio de duración, canta bordeando el despecho: “Dices que nuestro amor es dinamita; abre los ojos, es como hielo y fuego. Bueno, me estás matando, tu amor es una guillotina, ¿por qué simplemente no me dejas tranquilo?”, lanza implacable tras el micrófono Vince Neil; alegando que es muy joven para enamorarse.

El videoclip muy en la veta de otro lanzado el mismo año: All Hell’s Breakin’ Loose, de Kiss. La banda como guerreros en tierras extravagantes, en este caso el escenario escogido es el Lejano Oriente. Con la misión de rescatar a una mujer, y una vez concluida se dan cuenta que apenas es una preadolescente; haciendo el paralelo desde la vereda opuesta con el título de la canción: allí es ella la que es muy joven para enamorarse.

Nikki Sixx rememora: “Estuvimos filmando en una estación ferroviaria abandonada, en Nueva York, por tres días. Habían guiones y que actuar; peleas, vestuario y todo lo demás. Era bastante escandaloso para esa época, recuerdo sentirme muy orgulloso de ese video”. Una de las joyas algo más oculta, que no siempre está presente al momento de los conciertos; pero que es una buena muestra de la mejor etapa de los Crüe.

Cancionero Rock: “Dr. Feelgood” – Mötley Crüe (1989)

Para Mötley Crüe la década de los 80’s fue un sinónimo de excesos de alcohol y drogas; tanto así que en 1987 Nikki Sixx fue declarado muerto clínicamente por una sobredosis de heroína. Sobrevivió de milagro, por el acierto de un paramédico que le clavó dos jeringas con adrenalina directas al corazón. Por ello para su siguiente placa de estudio, Dr. Feelgood (1989), la banda se encontraba por completo sobria. Terminó convirtiéndose en su primer, y único, trabajo en llegar al puesto #1 del ranking Billboard.

Su single inaugural, el tema homónimo, se transformó en uno de los favoritos del repertorio de los Crüe. Tuvo un rápido génesis compositivo, el bajista se refiere a ello: “Recuerdo entrar a un ensayo, y Mick comenzó a tocar el riff; e inmediatamente dije He’s the one they got, Dr. Feelgood. Y como que encajó allí mismo. Luego empezamos a tocar los coros y vino Tommy con lo pesado; siempre fue bueno para inventar el ritmo, y la parte que te pone en movimiento”. El resto del mérito recae en el productor Bob Rock, que los apretujó para un acabado más pulido. Nikki Sixx vuelve a complementar: “Estoy muy contento de que me haya exigido más, porque luego esa canción acabó inspirando la gráfica del álbum y la gira. Todo se acomodó en su sitio”.

La trama, cómo no guiándose por el título (Dr. Sentirse Bien), es enfocada en un pequeño dealer de cocaína cuyo nombre es Jimmy, que va de manera paulatina ascendiendo en el mundo de las drogas; tal como Tony Montana en Scarface, y que tiene su espacio como protagonista en el videoclip. Y si no es él quien aparece en pantalla, es la misma banda tocando en una carpa en medio de la nada; entre chatarra y fuego, para terminar desbaratando e incendiándolo todo. Muy al estilo de Mötley.

Cancionero Rock: “Live Wire” – Mötley Crüe (1982)

Fue la primera canción que ensayaron juntos, una vez que Vince Neil se unió como el vocalista del grupo; sintiéndola desde el primer momento como un éxito inmediato. Gracias a ello, Live Wire fue elegido para ser el primer tema del primer disco; una responsabilidad mayor que tuvo sobre los hombros. Gracias al buen recibimiento, fue la encargada de cerrar los conciertos con que promocionaron su ópera prima: Too Fast for Love (1982).

Tres minutos, con quince segundos, donde se jugaron la vida. Que abre con un pesado riff de guitarra de Mick Mars, y desde allí se va por un tubo hacia arriba. Rápida, furiosa y hambrienta; enmarca a la perfección el periodo inicial de los Crüe, en que querían salir del agujero en que estaban. Un choque eléctrico que da este cable de alta tensión, que no aminoró con el videoclip: el mejor resumen de la época del circuito de clubes de Los Ángeles. Es estarlos viendo, como cualquier noche, en algún local del Sunset Strip; sin poses ni nada fingido. Sólo ellos, los reflectores, el hielo seco y Nikki Sixx literalmente en llamas.

Dirigido por la misma banda, el bajista recuerda: “No existía MTV en esa época. La primera vez que vi Live Wire fue en HBO. Un show de cable acababa de salir por HBO, y tenían un pequeño segmento de rock”. Desde su concepción fue un acierto rotundo, contando siempre de manera intransable con su sitio en vivo. Un puntapié lleno de energía que vaticinó una prolífica carrera.

Mötley Crüe y el accidente de Vince Neil: La fiesta que le costó más caro

El punto negro, extra musical, de la carrera de Mötley Crüe; siempre referido en cuánta biografía ha tenido la banda, también de manera ineludible en su reciente biopic: The Dirt (2019). Todo se remonta a la mañana del 8 de diciembre de 1984. Acababan de finalizar, pocas semanas antes, la gira promocional de Shout at the Devil; el cual fue su salto a la fama. Se encontraban en uno de los tantos bacanales de varios días de duración; aquella vez en la casa del vocalista Vince Neil en Redondo Beach, California.

Entre los invitados se encontraba Hanoi Rocks, con quienes hicieron buenas migas. Emblema glam del norte de Europa, que con mucho trabajo iban paulatinamente en ascenso, y que por entonces estaban presentando su quinta placa: Two Steps from the Move (1984). Pero por una fractura de tobillo de su líder, Michael Monroe, se tomaron un pequeño receso y fue allí donde todos cayeron en las fiestas de los Crüe. En algún punto el anfitrión, Vince, tuvo la idea de ir a la licorería y se subió a su Ford Pantera; de copiloto se llevó a Nicholas “Razzle” Dingley, el joven baterista de los finlandeses.

Hanoi Rocks: Razzle el cuarto de izquierda a derecha.

Tommy Lee rememora el hecho: “Comenzamos a preocuparnos [por la demora], quizás habían chocado o sido asaltados. Entonces escuchamos sirenas de ambulancias pasar por afuera de la casa, y doblar por la esquina. Instantáneamente se me quitó la borrachera. Creo que a todos también les pasó, porque no había duda para quién era la ambulancia. Caminamos, caminamos y caminamos; parecía que fuese por siempre, viendo la luz roja rebotar por los edificios vecinos. Había carros de bomberos, ambulancias, patrullas y docenas de personas viendo boquiabiertas. Giré la cabeza para saber qué es lo que veían, y lo primero que me topé fue el puto Pantera rojo. Estaba incrustado dentro de otro auto, y el asiento del pasajero colapsado sobre sí mismo como un acordeón. La calle estaba literalmente llena de mierda: vidrio, metal, plástico, y en el medio una puta Chuck Taylor All-Stars. Era la zapatilla que estaba ocupando Razzle”.

Lo que sucedió fue que cambiaron de carril, y chocaron de lleno con alguien que venía de frente. Razzle, a la edad de 24 años, murió apenas llegó al hospital. Vince Neil vino a saberlo cuando estaba detenido en la comisaría; además hubo una pareja en coma y con daño cerebral, que estaba en el otro vehículo colisionado. Tras pagar una fianza de US$ 2.500 fue puesto en libertad, y tras el compromiso de entrar a rehabilitación, el vocalista zafó con 30 días de arresto, 200 horas de trabajo comunitario y una indemnización de US$ 2.5 millones; por el cargo de homicidio y manejo en estado de ebriedad.

La muerte del baterista caló hondo en Hanoi Rocks, detonante para que se disolviera en los primeros meses de 1985 (regresando recién a la actividad dos décadas después). Durante esa misma temporada Mötley publicó su tercera placa, Theatre of Pain, que fue precisamente dedicada al difunto Razzle.

Cancionero Rock: Mötley Crüe – Kickstart my Heart

Pocas bandas han llevado al extremo lo del sexo, drogas y rock & roll como Mötley Crüe. Los angelinos supieron ejemplificar el slogan al máximo siendo salvajes, drogadictos y dementes en sus acciones, por citar algunos calificativos. Ya lo teníamos claro tras su autobiografía “Los Trapos Sucios” y la película “The Dirt”. Pero ¿podía salir música de toda esta vida de desenfreno?, claro que sí! Incluso, de uno de los episodios más extremos nació “Kickstart my Heart”.

El 23 de Diciembre de 1987 surge esta canción. Nikki Sixx había sufrido una sobredosis en un hotel cuando estaban de gira con Guns n’ Roses, siendo declarado clínicamente muerto en la ambulancia que lo trasladaba al hospital. Y tal como lo muestra la película, fue un médico el que no se dio por vencido y le administró dos inyecciones de adrenalina directas al corazón, consiguiendo “resucitar” al bajista. Fans como aquel debieran abundar en las ambulancias. Después de este episodio, que podría haber tenido terribles consecuencias, y presionados por su representante, la banda completa decidió entrar a rehabilitación, dando origen además a uno de los temas trascendentales de su discografía; porque nadie te da una doble patada al corazón para que sigas viviendo sin transformar la experiencia en canción.

Fue escrita por el propio Sixx y se caracteriza por un ritmo auténtico, intenso, una locomotora sin control y que podría, perfectamente, resucitar a un muerto. El riff inicial es atrapante, cautivador y bastante inspirado en “Hellraiser” de los Sweet , sentenciando todo con coros de locura. Contempla todos los ingredientes musicales del glam y conjuga la potencia del sonido con una notoria orientación comercial, volviéndola muy masiva y dándole el soporte necesario con un video muy en la lógica extrema de la letra: el estilo de vida tan típico de finales de los ’80 en bandas de este género.

“Kickstart my Heart” fue el segundo single del álbum “Dr. Feelgood”, producido por Bob Rock y lanzado en noviembre de 1989, cuando el disco había llegado al n°1. Curiosamente, grabaron todo en completa sobriedad. Aún pasen los años, “Kickstart my Heart” se siente aún como una llamarada de adrenalina que no solo devolvió a la vida a Nikki Sixx, sino que le permitió a la banda, en buena hora, gestar su álbum definitivo.