Foo Fighters: “Medicine at Midnight” (2021)

Foo Fighters: “Medicine at Midnight” (2021)

Roswell Records / RCA Records, 2021

La pasión los mueve. Y desde hace bastante tiempo que eso está más que claro en la forma en que constantemente -con disco o no- se preocupan de estar ahí, presentes, haciendo música como sea. Foo Fighters es gracias a eso una de las bandas que goza de más buena salud en la actualidad y que ha sabido sacarle provecho a las cuarentenas, escasez de presentaciones en vivo, o precariedad del medio artístico, dándole la vuelta a todo.

Los norteamericanos acaban de publicar su décimo álbum de estudio, el cual bautizaron Medicine at Midnight. Una obra que venía cocinándose a fuego lento desde 2019, año en que la banda comenzó a trabajar en serio en la posibilidad de nuevo material. Y aunque la idea era publicar este trabajo en algún mes no muy lejano en 2020, la pandemia retrasó los planes de la banda. Lo concreto es que al fin, después de casi un año de algunas incertidumbres, Grohl y compañía decidieron dar luz verde a la publicación de este álbum, que se transformó en algo que los fanáticos más ansiosos agradecieron luego de un año y un presente aún complejo por la pandemia mundial.

Cuando el 7 de noviembre pasado se hizo público el sencillo ‘Shame Shame’, por fin pudimos degustar lo que sería el tan esperado Medicine at Midnight. La recepción de esta canción tuvo en primera instancia opiniones divididas, pero con las escuchas empezaron a aumentar las críticas positivas, llegando a una gran aceptación por parte del público, donde las reproducciones del video oficial ya sobrepasan las 5 millones de visitas solo en YouTube. Un sencillo de composición interesante, muy melódica y atractiva al oído. Una sobria y elegante presentación. Un tema que camina tranquilamente durante los cuatro minutos de su duración.

En lo concreto son nueve los temas los que conforman al Medicine at Midnight, que llegan a renovar a la vez que darle continuidad a una banda que a estas alturas es un bastión en el rock. Un álbum que deja de manifiesto la experiencia de la banda, cuyos integrantes rondan en promedio la quinta década de sus vidas, ya resueltos, disfrutando de su arte y posicionamiento en el mundo de la música.

El general de las canciones se aproxima a un rock suave de sonidos brillantes y repeticiones pegajosas, como en el tema ‘Making a Fire’, o la inclusión de coristas y voces femeninas que acompañan (entre ellas la hija de Dave, Violet) en cosas como ‘Cloudspotter’ y la misma ‘Medicine at Midnight’; cuyos sencillos acordes y percusiones sampleadas en acompañamiento a la batería nos lleva a una atmósfera sonora muy ochentera. A esa mentada “fiesta”, y guiños a Bowie, y ese new wave barnizado en rock clásico que tanto anticipara el propio líder de la banda sobre el sonido del disco. Esta última canción homónima del álbum está especialmente bien construida; embellecida con silencios, cambios rítmicos y sonidos bien pulidos y trabajados en lo que respecta a coros y percusiones.

‘Waiting on a War’ es otro de los singles del álbum. Tema de evidente carga emocional y de mirada esperanzadora hacia el futuro. Con una lírica inspirada en ciertas experiencias, e incertidumbres, vividas por el ex Nirvana en su adolescencia en EE.UU. hacia fines de la Guerra Fría, donde la inestabilidad política era pan de cada día. Una canción de tránsito lento y contemplativo, pero que en el último minuto patea con fuerzas hacia el sonido característico de la banda. Canción que sin dudas puede funcionar como un himno de estadio, una vez que se retomen las presentaciones en vivo.

Medicine at Midnight termina por convencer, pero sin ser nada espectacular en la historia de Foo Fighters. Es más bien una toma de posición clara y madura por parte de la banda. Un álbum correcto y entretenido de escuchar, con guiños y acercamientos sin prejuicios a un rock más pop. Un álbum que recuerda en espíritu al último trabajo de Queens of the Stone Age hasta ahora tal vez, en el sentido de escuchar a una banda experimentada que se atreve sin problemas a suavizar los típicos sonidos sucios y frenéticos del rock; para así coquetear con otras formas más desprejuiciadas de ejecutar el género.

Medicine at Midnight deja en la mesa algo que se había estado acentuando en el último tiempo: la madurez de una banda que ya viene de vuelta y que no están para dejarse llevar por discursos puristas ni adolescentes sobre lo que debe ser o no el preciado rock. En esta nueva etapa Foo Fighters demuestra con orgullo y sin complejos su experiencia musical. Una maduración que los ha conducido a alejarse un poco del hard rock que los caracteriza. Estilo que, sin embargo, no abandonan del todo, puesto que las ganas de rockear siguen ahí, totalmente intactas.

Por Cristopher Andrade