HENGE: Ondas sonoras alienígenas
Cuenta la leyenda que un hombre llamado Zpor, que proviene del planeta Agricular, en Cosmos Redshift 7, llegó a la Tierra tras recibir —vía sueños astrales— el llamado urgente de un humano llamado Grok. La misión: advertirnos sobre la militarización, el colapso ambiental y la necesidad de evolucionar como especie. Cuando “aterrizaron” en un círculo de piedras al norte de Inglaterra, nació HENGE y su misión ya estaba dictada. Era cosa de presentarse al mundo a través de dialectos, performances bizarras y, en efecto, «música de otro planeta», para deleitar a la gente, establecer comunicación y manifestarse.
Su música, que llegó a la tierra hace diez años, bautizada como cosmic dross, es definida por la banda como una forma artística en constante mutación. Y al parecer no buscan perfeccionarla, sino adaptarla a oídos humanos sin perder el poder de sus “ondas sonoras alienígenas”. En palabras de Zpor, se trata de re-instrumentalizar sonidos extraterrestres para hacerlos digeribles sin comprometer su efecto en el sistema nervioso: alegría, éxtasis colectivo, baile, conexión. Es decir, emociones.
«El análisis de los datos recopilados en los conciertos de HENGE reveló que la exposición a esta música extraterrestre provocó un aumento promedio del 72 % en los niveles de felicidad de los participantes. Además, se observó un aumento significativo en los comportamientos observables indicativos de euforia, como sonreír, aplaudir, abrazar, agitar las manos y otras expresiones de alegría.», contesta la banda muy seriamente en entrevistas. En ningún momento habla de un acto humano performático, según ellos SON alienígenas.
En vivo, el concepto se vuelve aún más toda una experiencia. HENGE ofrece verdaderas ceremonias intergalácticas. Es como si entraras en el famoso bar de Mos Eisley de Star Wars. Con máscaras reptilianas, trajes fluorescentes y el icónico casco con esfera de plasma de Zpor —su supuesto cerebro— transforman los recintos en una verdadera nave espacial. El setlist funciona como un concepto narrativo continuo: despegue, viaje cósmico, encuentro con civilizaciones perdidas y reflexión sobre el destino de la Tierra. Y aflora inevitablemente una conexión con el público: participa, canta, salta y se convierte en parte del experimento.
Ese ideario quedó plasmado con fuerza en Attention Earth!, su debut, celebrado por la crítica y ganador del premio a Mejor Acto en Vivo en los Independent Festival Awards 2018. El disco evita cualquier categorización facilista, aunque losa críticos luchan por marcarlos: glam, prog funk, space rock y electrónica conviven en una propuesta que Laura Beth (BBC Manchester) describió como una reinvención del space rock para el siglo XXI.
Sin embargo, detrás del humor y el delirio espacial hay un discurso claro. Temas como “The Great Venusian Apocalypse” abordan la extinción de un planeta por el cambio climático; “Get A Wriggle On” interpela directamente a la humanidad para evitar ese destino; “In Praise of Water” reivindica la protección de los recursos básicos; y “Demilitarise” convierte la pista de baile en un manifiesto contra la producción de armas. HENGE quiere que el humor absurdo cósmico puede ser un vehículo político preocupado de lo que pasa en el planeta
Con ExoKosm y Alpha Test 4, expandieron ese universo conceptual, profundizando en el relato de Venus devastado por su naturaleza bélica, en robots que se autoreparan y en advertencias climáticas disfrazadas de rave psicodélica.
Tasmpoco es raro que este año se encuentren girando con Gong!, la increíble banda progresiva anglo-francesa que ha creado su propio universo sicodélico, mitología y hasta su propio idioma. Más allá del concepto, HENGE ha sido celebrado como un acto que mezcla buena música, entretención y donde desde niños hasta abuelos han querido ser parte de su viaje y mensaje.


