“Immortal”: las bodas de oro de Michael Schenker

“Immortal”: las bodas de oro de Michael Schenker

Nuclear Blast, 2021

El guitarrista teutón ha incursionado en más proyectos de los que se pueden contar: Scorpions, UFO, Michael Schenker Group —y la variante melódica McAuley Schenker Group; o Temple of Rock. Los últimos años lanzándose de lleno con Michael Schenker Fest, un voluminoso dream team que trajo a todo el personal que lo acompañó durante los 80’s; despachando los muy bien facturados Resurrection (2018) y Revelation (2019). Pero, pausa de por medio tal como en los 90’s y 00’s, se viste de gala para una placa solista a secas —independiente que aparezca el viejo logo de MSG: Immortal, fechada para el 29 de enero de 2021 —a través del sello Nuclear Blast, tal como sus últimos dos antecesores.

La ocasión enmarcándose en sus cincuenta años de carrera; tratándose de un talento que partió joven, todavía adolescente cuando tomó la guitarra líder para no soltarla nunca más. De portada teniendo al aludido en la cima de una montaña, acompañado como siempre de la Flying-V blanca con negro, valiéndose del mismo tipo de ilustración que mostró en los ya citados Resurrection y Revelation. El adelanto formal siendo la balada After the Rain, teniendo en voces a Michael Voss —que ha ejercido como su productor en los últimos años, volviendo a repetirse la labor. Pese a no ser un mal corte, carece de carisma que debe tener un single promocional punta de lanza; habiéndole quedado mejor el perfil de joya oculta —tal como la cuasi pop, de alta velocidad, The Queen of Thorns and Roses.

Llenando la casa de ilustres invitados, como lo ha hecho un par de veces antes, pero ahora presentando una novedad. A diferencia de Heavy Hitters (2005) o By Invitation Only (2011), colecciones de basto personal centrado en covers, Immortal entrega sólo material de propia factura —con la excepción de la remozada In Search of the Peace of Mind. Sobre esta última Schenker se refiere: “Tenía que ser mi canción de celebración del 50° aniversario. Significa mucho para mí; porque fue la primera composición musical que realicé a la edad de 15 años, y también fue la primera canción que puse en un disco”, en referencia al debut de Scorpions —Lonesome Crow (1972). “Quería volver a grabar esta canción para Immortal, convertirla en un tema épico y poner un solo largo adicional al final de la canción, que salió increíble”, complementa. Es además la única en que, turnándose los versos, hacen acto de presencia tres de los vocalistas de Michael Schenker Fest —Gary Barden, Robin McAuley y Doogie White.

Los disparos de metralleta, y un macizo coro golpeado, dan paso a Drilled to Kill; haciéndole honor al título entrando a matar, teniendo tras el micrófono a Ralf Scheepers (Primal Fear) —fórmula, en menor medida, que repite para Devil’s Daughter. Don’t Die on Me Now y Sangria Morte, medios tiempos que bajan las revoluciones, traen a Joe Lynn Turner (ex-Rainbow, ex-Deep Purple); quizás los eslabones más débiles. La punzante Knight of the Dead, que luce al chileno Ronnie Romero (Rainbow); timbre que no deja de recordar a Ronnie James Dio, como también lo enseña Come on Over pero en especial la baja tempo Sail the Darkness —reminiscencias que pueden ir desde The Temple of the King, Holy Diver o All the Fools Sailed Away. En ello Michael es categórico: “Si es bueno para Blackmore, también lo es para mí”, sobre una dupla que funcionó en We Are the Voice (2019).

Producción aderezada desde atrás por una base instrumental que no escatimó; yendo desde la guitarra rítmica de Steve Mann, el bajo de Barry Sparks (ex-Dokken), el teclado de Derek Sherinian (Black Country Communion); o el trío de bateristas Bodo Schopf, Brian Tichy (ex-Whitesnake) y Simon Phillips (ex-Toto). Es una justa celebración del medio siglo, que ni la pandemia pudo detener, rindiéndole honores a un nombre mayúsculo de las seis cuerdas. Trabajo conciso para el largo currículo que hay sobre la mesa, desmarcándose de la costumbre de incluir una pista instrumental, pero que sigue manteniendo la maquinaria engrasada; cargada al riff tal como los últimos cincuenta años.