In Flames en Chile: la potencia sigue ahí
Los suecos sacudieron el Teatro Cariola en una presentación que, además de mostrar lo mejor de su último álbum Foregone, fue un repaso por la parte más “moderna” de su catálogo
En 2023, In Flames se presentó en Chile en el marco de la gira formal de promoción de Foregone, instancia que en realidad terminó siendo un repaso por su extensa carrera, con canciones de distintos discos, incluyendo temas de Whoracle, Colony y Clayman. En aquella ocasión interpretaron solo tres canciones en vivo de su entonces recién lanzado álbum, un número que podría parecer algo mezquino considerando que se trataba de la gira promocional de dicha placa, aunque también entendible dada la abundancia de su catálogo.
Año 2026. El Teatro Cariola vuelve a recibir a los suecos en una gira que, aunque no busca presentar un álbum en particular, terminó incluyendo cuatro canciones de Foregone, incluso más que en la propia gira del disco. Esta vez dejaron de lado la era clásica de la banda, descartando canciones de su etapa noventera, para apuntar casi de lleno a la parte más “moderna” de su discografía. Lo anterior no es necesariamente una queja, sino más bien el contexto actual -aunque ya no tan actual- de las presentaciones en vivo de una banda que, aunque fragmentó a la fanaticada en su momento, supo redirigir su camino hacia nuevos horizontes para mantenerse vigente.
Pero no nos adelantemos. ProjectoR y Diametral fueron las bandas nacionales encargadas de abrir la jornada. ProjectoR bebe directamente de la vertiente del In Flames clásico, sobre todo de Dark Tranquillity. Melodeath nacional que, a punta de riffs rápidos y guitarras armonizadas, dejó claro que el público local busca y disfruta el sonido clásico de Gotemburgo. Diametral, por su lado, había prometido garantía de mosh y cumplió. “I’m the truth” la rompió y logró involucrar al público desde el primer momento.
21:30 y ahora sí: es el turno de In Flames. Un teatro prácticamente lleno y un comienzo demoledor con “Pinball Map”, uno de los clásicos de Clayman (2000), y una muestra de esa última y ya lejana etapa de una banda que hoy tiene de forma oficial a Jon Rice en batería, Liam Wilson en bajo, al ex Megadeth Chris Broderick y Björn Gelotte en guitarras, además del entrañable Anders Fridén en las voces. La expansión sónica de los suecos se ve reflejada en lo diverso del público presente en el Cariola: desde metaleros de la vieja y nueva escuela a los jockeys y expansiones del hardcore y todo lo que hay entremedio de dos mundos que In Flames, a estas alturas, supo conquistar muy bien. “Cloud Connected” y “Trigger” definitivamente sonaron cañón. El sello distintivo y las armonías entre las guitarras de Björn y Chris siguen ahí, y siguen provocando la euforia en un público que se lo gritó todo. La voz de Fridén se mantiene de gran manera y aunque se apoya bastante en el público, sigue con la potencia y alma que la ha caracterizado.
“Only for the Weak” fue otro de los clásicos más antiguos y el publicó lo agradeció. El sonido consistente, robusto y afiatado que tiene In Flames se traspasa sin duda al escenario y se manifiesta en una interpretación impecable de todos sus integrantes y en un manejo de un show que, aunque corto, deja claro el lugar de avanzada que tuvo y sigue teniendo la banda. “I Am Above” y “Take This Life” para cerrar un nuevo y potente paso de los de Gotemburgo por nuestro país.
El concierto y el setlist presentado por los referentes del melodeath sueco termina por cerrar el concepto inicial de la reseña. In Flames ya no solo convive con sus sonidos modernos, los abraza y los expande. Eso quedó claro en el Cariola, su potencia no depende de anclarse en el pasado, más bien de reinventarse. La ausencia de material noventero, a esta altura de su carrera, no daña ni merma la experiencia, por el contrario, evidencia lo mucho que creen en su propuesta, entendiendo su presente y también su futuro.





