In Flames: <<Reroute To Remain>> y la apuesta por un sonido transformador diseñado para permanecer
El punto de inflexión definitivo de los suecos llegó en su mejor momento. Había que apostarlo todo y definitivamente eso fue lo que hicieron, no sin consecuencias
Pioneros de una famosa escena y uno de los referentes absolutos del Death Metal Melódico sueco es, sin duda, In Flames. Provenientes de Gotemburgo, fueron fieles expositores de la llamada “Nueva Escuela del Death sueco” y, junto a bandas como Dark Tranquility, At The Gates y Ceremonial Oath enriquecieron una ya nutrida selección de bandas y álbumes que, para mediados de los noventa, permitían ya hablar de Death metal melódico como un género con todas sus letras (Carcass, Hipocrisy, Amon Amarth).
Lo que hace este nuevo sonido es darle un orden claro a un género que se caracterizaba, en ese entonces, por su salvajismo visceral. En lugar de encadenar riffs uno tras otro para pasar a una vocal gutural, la vertiente sueca le entrega una estructura más clara e intuitiva al aspecto composicional, brindándole mayor accesibilidad a través de composiciones más cortas y efectivas, junto con guitarras que, provenientes del metal tradicional, aportan el aspecto melódico que termina por dar nombre al género.
El segundo álbum del proyecto The Jester Race de 1996, terminó por darle forma al sonido de Gotemburgo y al propio In Flames. Junto a Whoracle de 1997, se caracterizan por armonías de guitarras intrincadas y voces guturales. Ya hacia finales de la década, tenían un éxito considerable en la escena europea además de la japonesa, lo que se vio consolidado por Colony de 1999, pero fundamentalmente por el álbum Clayman del año 2000, del que se desprenden himnos como «Pinball Map» y «Only for the Weak» y que además dejó entrever algo incluso más importante: el momento del cambio.
Hacia la modernidad y más allá
Clayman ya poseía aires de cambio a través de la presencia de voces limpias y teclados, que, siendo sutiles, mantenían el sonido orgánico y original de la banda. Pero el germen de la transformación definitiva ya estaba. Con el Nu Metal dominando el mainstream y el Metalcore tomando fuerza, In Flames tomó la arriesgada –casi autodestructiva– decisión de virar hacia un sonido que metía en la licuadora un puñado de elementos que, dado el historial de la banda, no parecían destinados a funcionar (¿o sí?). Riffs melódicos, bases electrónicas y un metal alternativo con coros pegadizos fueron la receta que tuvo como resultado a Reroute To Remain de 2002.
¿Fue rechazado por el lado más purista de la fanaticada? Lo fue. El juego de voces que desembocaba en coros casi de banda de estadio y una estructura composicional mucho más simple fueron los principales cambios. Bases derechamente electrónicas jugaron un papel fundamental en este giro hacia sonidos tan alternativos como accesibles.
La estructura ahora fue mucho más simple: verso-coro y estribillos que, en el ojo del más purista, parecieran siempre buscar la aprobación instantánea. La producción, a cargo de Daniel Bergstrand, buscó una amalgama entre lo digital y lo analógico, resultando en un sonido más sintético y menos orgánico que sus trabajos previos.
¿Un cambio para mejor?
¿Les abrió las puertas a nuevos públicos? También. «Cloud Connected» y «Trigger» singles acompañados por los primeros videoclips de la banda, se transformaron en éxitos que abrió las puertas al proyecto en nuevos mercados como el estadounidense, donde logró posicionarse en el cartel de festivales como el Ozzfest y trabajar con sellos norteamericanos como Ferret Music.
Sin duda fue un antes y un después. Con este trabajo In Flames logró incluso llegar a las listas del Billboard, algo impensado hasta hace solo unos años, y por sobre todo indeseado por el fan acérrimo. El cambio potente del sonido hacia algo más alternativo y comercial si se quiere, fue un proceso que la banda abrazó desde el comienzo y definió el sonido del proyecto por muchos años, algunos sostienen que incluso hasta hoy, lo que es debatible.
Para algunos, este cambio radical era una consecuencia lógica si se observa la evolución de In Flames en perspectiva, obedeciendo también a las propias ambiciones y exploraciones musicales de la banda. El álbum además tiene un sano balance entre el sonido clásico y el moderno, lo que se refuerza en canciones como “Black & White”. Anders Fridén, vocalista, en entrevistas señaló que le desconcertaba que le pidieran volver al sonido antiguo “porque ese sonido seguía ahí”. También debatible si consideramos que el nuevo sonido se reforzó en los siguientes lanzamientos.
Legado
Como sea que se mire hay algo incuestionable: la influencia de Reroute To Remain fue tremenda. Tanto así, que alcanzó incluso a géneros como el metalcore , retroalimentando a nuevas bandas que empezaban a consolidarse. Trivium, Killswitch Engage y As I Lay Dying se sintieron validados por este sonido, mezclando agresión con melodía siguiendo el camino dibujado por In Flames. Trivium particularmete, fue una de las bandas que, ahora consagrada, supo usar la fórmula para unir de manera más natural la parte agresiva con la melódica.
In flames, de buena o mala manera, supo reinventarse y el tiempo ha puesto a Reroute To Remain en una posición de respeto incluso entre quienes en su momento lo criticaron. Quizás esa apuesta fue la clave para darle permanencia y relevancia en las décadas que siguieron.
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