Disco Inmortal: Iron Maiden-Powerslave (1984)

Un clásico de los británicos. Aparte de estar compuesto de las más emblemáticas composiciones se nutre de mucho concepto e historias en varias de sus canciones.1984 marcaba el corazón de una década brillante para Iron Maiden, la llegada de Bruce Dickinson en las voces y de Nicko McBrain en la batería compondrían una de las formaciones más sólidas y ya a esas alturas -y este disco ayudó mucho- la banda llegaba para reclamar el trono del heavy metal mundial, no sólo con grandes ideas musicales solventadas por el genio compositivo de Steve Harris, sino que también venía a reclamar que el factor intelectual y literario en las letras sería la gran “cosa Maiden” que finalmente los terminó marcando.

Vamos por parte, el disco abre de forma increíble con ‘Aces High’, una canción marcada por el tópico bélico de la Segunda Guerra Mundial y el orgullo británico  al recrear una disputa entre aviones de combate de la Royal Air Force británica vs la Luffwaffe alemana, lo cual fue un gran triunfo para los ingleses y una importante consecuencia para el desenlace de la misma guerra. En su versión audiovisual el tema es precedido de un discurso de Winston Churchill, lo cual para la gira en vivo también fue asimilado. Por lo demás es un bombazo para arrancar el disco, de espíritu punk, los riffs y beats de batería que suenan a todo cañón  hacen de intro para la impecable entrada de guitarra y unos solos impresionantes para una canción que no deja respiro alguno y nos entrega energía pura y combativa.

En ‘2 Minutes to Midnight’ se hace clara referencia al llamado reloj del apocalípsis, que es un reloj simbólico inventado por una revista de la Universidad de Chicago para alertar acerca de las amenazas de peligro de la energía nuclear, es de suponer que este nunca llega a marcar la medianoche, pero las manecillas cuando más cerca lo estuvieron fue en 1953 después de pruebas nucleares realizadas por USA y la Unión Soviética de aquel entonces. La canción es un emblema en la discografía de la banda e infaltable en sus conciertos por lo demás.

La instrumental ‘Losfer Words (Big ‘Orra)’ aparece muy bien ubicada tras estos dos bombazos, el  bajo de Steve Harris suena impresionantemente bien y se lucen los solos y las ejecuciones de Adrian Smith y Dave Murray más la fuerza en la batería de Nicko McBrain que es simplemente sólida. Acto seguido y muy bien pegada suena la aguerrida ‘Flash of the Blade’. Hasta este momento este disco no da ni el menor atisbo de respiro. Lo mismo sucede en ‘The Duellists’, donde los riffazos marcados con el poder del bajo de Harris y los  grandilocuentes solos mas la épica voz de Bruce Dickinson continúan esta estupenda aventura de disco.

Con ‘Back on the Village’ el nivel de furia se mantiene a las mismas revoluciones por minuto y en el grandísimo ‘Powerslave’, que de paso titula al disco y continúa una especie de saga que ya había sido descrita primeramente en ‘Revelations’ de su disco Piece of Mind, donde se cuenta acerca de supuestas experiencias del mago ocultista Aleister Crowley en Egipto. La majestuosidad de las pirámides en el viaje de la doncella a  Egipto dio pie para estas composiciones y de paso al arte del disco, donde el rostro de Eddie es puesto en la cara de una gigantesca esfinge. Steve Harris siempre se ha interesado por el estudio de  las culturas y civilizaciones, y si cuentan con cuotas de misterio y misticismo tanto mejor para el compositor.

Para el cierre llega otro tema con referencias literarias claras: se trata de ‘The Rime of Ancient Mariner’, el tema más largo del álbum y de su historia en realidad, con más de trece minutos relatando este cuento del escritor inglés Samuel  Taylor Coleridge,  que de forma fantástica trata de transmitir un mensaje ecológico, el marinero en cuestión que es castigado por matar a un albatros en un barco y es enfrentado a la misma muerte por parajes llenos de sufrimiento y seres extraños.Es el broche de oro para una gran obra de la doncella de hierro, se reúne misticismo, literatura clásica, civilizaciones, alerta de invasiones y guerra en un solo disco que se complementa a la perfección con toda la técnica e inmejorable ejecución musical.

Hay otros de Iron Maiden, para muchos también son  grandes el 7th Son of the 7th Son, el The Number of the Beast‘ o el mismo Piece of Mind, pero este disco da notables clases de cómo hacer una real obra de arte complementando buena música y conceptos culturales netos.

Por Patricio Avendaño R.

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