Jim Morrison: 75 años después, el fuego sigue ardiendo

Jim Morrison: 75 años después, el fuego sigue ardiendo

“Si las puertas de la percepción fueran depuradas, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito”, es una cita de William Blake, que fue tomada por James Douglas Morrison para argumentar el nombre de la banda que lo llevaría al estrellato: The Doors.

Este 8 de diciembre, el ‘Rey Lagarto’ cumpliría 75 años. También, han pasado más de cuatro décadas desde que se fue aquel 3 de julio de 1971 a la temprana edad de 27 primaveras, edad que para muchos rockstar es la primordial para dejar un legado suficiente para sus fans y por supuesto para la música con obras tan eximias como el primer disco hómonimo o el legendario L.A. Woman.

Para muchos, Morrison es sinónimo del hedonismo en su máxima expresión y del hombre sexy del rock, que lo ha dejado inmerso en una especie de símbolo popular, donde lo único que se rescató fue su fotografía a torso desnudo en los años donde su cuerpo todavía no entraba en esa etapa de destrucción continua a través del alcohol, las drogas duras y sus problemas personales, que siempre fueron los fantasmas que lo aquejaron por gran parte de su vida.

Poeta y crítico de la sociedad, Jim fue un visionario para la gente de aquellos años. Sin embargo, otros lo tildaron de un simple payaso que se vestía de negro y que realizaba espectáculos calculados para llamar la atención. Descripciones pueden haber varias para el vocalista de los californianos, pero de algo podemos estar seguros: fue un ídolo del Rock ‘n’ Roll. Sí, lo podemos afirmar y argumentar debido al grueso de sus letras y toque maestro que tuvo al mezclar episodios de su vida con un simbolismo puro, lleno de Decadentismo francés, rayando en la pureza de sus artistas más idolatrados como Arthur Rimbaud o por qué no, de Frank Sinatra.

Morrison nació cuando se libraban los últimos años de la Segunda Guerra Mundial y en el seno de una familia que estaba bajo el alero de las doctrinas castristas, pues su padre George Stephen Morrison fue oficial de la marina estadounidense. Incluso, su nombre de pila es en honor a un general de nombre James Douglas McCarthy.  Sin embargo, la disciplina no significó nada para él en su infancia y comenzó de a poco a demostrar su rebeldía, que explotaría en forma definitiva en la adultez.

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Desde muy pequeño demostró un gran interés por la lectura y la poesía. Aunque entre sus temas favoritos estaban los reptiles, donde destacaba el lagarto, al cual investigó mucho en su niñez. Debido a esos estudios sobre estos animales, nació una de las frases memorables de Jim: I am the Lizard King / I can do anything” (“Soy el Rey Lagarto / Yo puedo hacer cualquier cosa”).

En el colegio nunca fue de aquellos que les gustara el deporte o los temas relacionados con las finanzas. Para él, la prosa, Friedrich Wilhelm Nietzsche o William Blake eran su prioridad, además, de misticismo y arte. No obstante, en las pruebas que realizó en todos los ámbitos, destacó por su inteligencia, donde en muchas ocasiones lo tildaron de genio. Una de las revanchas que tuvo contra sus padres fue cuando se transfirió a la Universidad de California en Los Ángeles para estudiar una de sus grandes pasiones: cine.

“El cine es la parte de la vida consciente, expresada con la mejor elocuencia”, refutó a sus amigos y cercanos cada vez que le preguntaban sobre lo que significaba el séptimo arte para su persona. El Surrealismo y el Cinéma Verité (Cine de realidad), dos estilos completamente diferentes y que Jim supo aprovechar para sus propias filmaciones que entregó como trabajos y que le significaron notas deficientes.

En la etapa universitaria, conoció a Ray Manzarek y se unió a él para contribuir con su banda Rick y Los Cuervos, pero la timidez lo alejó de aquello. Fueron sus primeros coqueteos con una banda. Después de la graduación, comenzó a vivir la vida del poeta y en una tarde de playa se encontró nuevamente con el que sería el teclista de la banda. “Qué has estado haciendo? Pensé que te ibas a New York”, le preguntó Ray, a lo cual Jim respondió con sinceridad: “decidí quedarme para escribir canciones”. Es ahí cuando The Lizard King le cantó la letra de Moonlight Drive, que sería el puntapié inicial para unirse y dar rienda suelta a su arte. Más tarde se unió John Densmore en batería  y Robbie Krieger en la guitarra.

London Fog les abrió las puertas para comenzar a tocar su música en Hollywood, hasta que llegaron al renombrado Whiskey A Go Go, donde las mujeres eran su mayor público debido al hedonismo que representaba Jim Morrison con su estilo peligroso bajo la estampa de los pantalones cuero. “Father, yes son?, I want kill you / Mother… I want to… fuck you” (“Padre, ¿si hijo?, quiero matarte / Madre…quiero…cogerte”), fueron el detonante en la canción “The End” para que fueran expulsados del recinto. La presentación no pasó desapercibido. La atención ya la habían llamado Una compañía puso sus ojos encima y se encargó de producir el primer disco de la banda Elektra Records en septiembre de 1966.

“Sabes que el día destruye la noche y la noche divide al día”, son las palabras que abren el primer sencillo de la historia de The Doors: “Break On Through” que se posicionó agradablemente en los rankings estadounidenses. “Light My Fire”, consolidaría a los oriundos de Venice Beach en la música y también en la historia. Después del genial disco homónimo vino Strange Days (1967), donde Jim comenzó a mostrar dos facetas, una cautivante y otra paupérrima.

Cumpleaños e Incidente de New Haven

El 9 de diciembre, justo el día que cumplía 24 años, llegó una situación compleja donde Jim Morrison se encontraba en la parte de atrás del escenario teniendo una conversación bastante acalorada con una fan, hasta que fue descubierto por un policía que lo obligó a salir, lo cual se materializó en la rabia del vocalista hacia la autoridad. El policía le respondió con gas pimienta que lo cegó por unos minutos. Luego de The Doors tocó de igual forma, pero Morrison se guardaría un as bajo la manga.

De forma burlesca, contó lo sucedido a un público que lo escuchaba atentamente y con mucha ironía despertó una reacción de los policías del recinto quienes se lo llevaron preso. Parte de esta situación se puede apreciar en el video “RoadHouse Blues”. Después del incidente, llegó la tercera placa de la agrupación y que tuvo como nombre Waiting For The Sun (1968), el cual no fue muy apreciado por la crítica, pero que los fanáticos supieron apreciar, elevando a “Hello, I Love You” al primer puesto del Bilboard. En esta época, las constantes borracheras de Morrison fueron grandes dolores de cabeza para la banda, que incluso complicó la continuación de The Doors con sus presentaciones, ya que el baterista decidió en muchas ocasiones alejarse y renunciar.

Los conciertos después del escándalo de New Haven no bajaron en intensidad y se convirtieron muchos en verdaderas batallas campales entre la policía y los asistentes. El frenesí se volvió una característica de cada presentación gracias a los provocativos y elaborados discursos de Jim.

Con una crisis de identidad que le hizo pasar varios momentos incómodos a Jim junto a su polola Pamela Courson, en un ambiente donde sus seguidores solo querían escuchar sus hits y nada de nuevo material, lanzaron The Soft Parade (1969). El disco tuvo varios éxitos como “Touch Me” o “Wild Child”, pero la situación de estar convirtiéndose en una banda popular contribuyó a que Jim no estuviera contento con lo que realizaba como artista y músico.

Miami es una hoguera

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Meses antes del lanzamiento de la cuarta placa de la banda, llegó una presentación en el Dinner Key Auditorium, donde se sobrepobló el recinto debido a la notoriedad que ostentaba The Doors gracias a sus presentaciones teatrales y por supuesto controvertidas. Sin aire acondicionado y sofocados por el calor, Morrison lanzó uno de sus discursos más incendiarios y dijo: “Ahora escúchenme, no estoy hablando de no revolución, no estoy hablando de no manifestarse. Estoy hablando de pasarlo bien, Estoy hablando de pasarlo bien este verano. Vengan todos a L.A., salgan de aquí, vamos a acostarnos en la arena y a enterrar nuestros dedos en el océano, y vamos a pasarlo bien. ¿Están listos, están listos, están listos, están listos, están listos, están listos, están listos? ¡Ahora escúchenme! Yo solía pensar que todo esto era una gran broma. Solía pensar que era algo para reírse. Entonces estas últimas noches conocí a algunas personas que estaban haciendo algo ¡Estaban tratando de cambiar el mundo! ¡Yo quiero unirme a ese viaje! Quiero cambiar el mundo. Cambiarlo. Sí… cambiarlo. Ahora escúchenme, no estoy hablando de no revolución, no estoy hablando de no manifestarse. ¡Estoy hablando de divertirse! ¡Estoy hablando de bailar! ¡Quiero ver a todos de pie y bailando! ¡Quiero verlos bailando en la calle este verano! Quiero verlos divertirse. Quiero verlos correr por ahí. Quiero verlos pintando la ciudad. Quiero verlos haciendo ruido. Quiero verlos gritar. Quiero ver diversión. ¡Quiero ver su diversión!”

En la misma presentación hubo un cordero al cual Jim abrazó. Luego de eso lanzó la gorra de un policía al público y comenzó una sesión catártica y sexual en la cual el vocalista comenzó a desnudarse para incitar a los aficionados. El éxtasis llegó a su punto culmine cuando Morrison simuló masturbarse y le dijo a sus fans si querían ver su pene. Todo era parte de una actuación del frontman pero que les trajo consecuencias muy grandes tanto a él como a la banda.

Exhibición indecente y lenguaje obsceno fueron las acusaciones que le inculparon a Morrison para detenerlo y dejarlo en prisión. 16 estados vetaron sus presentaciones y las radios no siguieron tocando sus canciones. Jim estaba en la cima, pero de la controversia, debido a lo que llevó el espectáculo Morrison. El cambio se hizo notorio en el vocalista y apareció una barba y su estomago se hincho debido al alcohol y la mala alimentación.

Hotel Morrison, L.A. Woman y el renacer del ‘Rey Lagarto’

1970 cambió en algo la apariencia de la controvertida banda y por supuesto de su vocalista. Volvieron los blues, el jazz y la buena música. Con “Morrison Hotel” se comenzaron a acallar las críticas de la prensa y de sus detractores. “Los Señores y Las Nuevas Criaturas”, fue un el resurgimiento de Morrison, pues era su libro de poesía el que le devolvía el talento y la mística. Lanzaron un disco en vivo que los ayudaba a tener tiempo para trabajar en su próximo larga duración, pero el peso del juicio de Miami seguía latente.

Morrison esperaba que el juicio fuese visto como una suerte de pelea del artista contra los poderes por la libre expresión; sin embargo, todo esto fue suprimido y fue llevado al grado de ser tomado como exhibición populista. El vocalista enfrentó al tribunal y fue sentenciado por exhibición indecente a seis meses de trabajos forzados, a los cuales sus abogados apelaron. Janis Joplin y Jimmi Hendrix se habían ido bajo las drogas y la bebida. Es así como Jim no dudó en decirle a sus cercanos que el sería el número tres de la lista. La depresión lo tenía devastado y el productor, Paul Rotchild renunció a los The Doors.

Los obstáculos se presentaron y en grande pero no privaron a Morrison de lanzar en 1970 sus poemas documentados a través de una sesión privada que se realizó justamente en su cumpleaños número 27. L.A. Woman volvió a las primeras planas musicales y no a las policiales a los de Venice, con lo que podían volver a retomar sus giras y presentaciones, pero poco a poco se comenzaron a caer los conciertos por los mismos problemas de Jim con las drogas y el alcohol.

París: el destino definitivo

Jim estaba cansado. Pamela lo animó a escribir y dejar a la banda. The Doors se tomaba un receso y el vocalista se fue a Francia para descansar, escribir y escribir. “La gente me ve como estrella de rock. Yo no quiero tener nada que ver con eso”, esgrimió más de alguna vez en París el ‘Rey Lagarto’. El 2 de julio de 1971, fue a ver una película de Robert Michen y regresó a su casa para descansar. El trago le estaba pasando la cuenta hace meses y tenía dolores constantes en el pecho. En mitad de la noche del 3 de julio, Pamela lo encontró en la bañera muerto por un paro cardíaco y fue enterrado en el cementerio de Pere Lachaise.

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Comenzaron las especulaciones de la muerte de Morrison y muchos creyeron que se había planeado su defunción para librarse de los problemas judiciales y la popularidad.  Lo cierto es que Morrison voló hasta más no poder con una luz que nunca se ha extinguido. El ‘Rey Lagarto’ tuvo la valentía para llevar la teatralidad, el espectáculo y la música más allá. A través de obras oscuras y mágicas, Morrison triunfó en la música y en la vida, a pesar de lo tortuoso que fue su lidiar  con los excesos. Años después de su muerte y en un nuevo homenaje a su cumpleaños, sus letras y composiciones siguen igual de vivas que en aquellos años de apología y hedonismo. La catarsis continúa y la leyenda no muere. La mano de aquel extraño que necesitó la juventud en años de guerra, capitalismo, muerte y de un gobierno conservador se llamó Jim Morrison.

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Por Bastián Cifuentes A.

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