Jinjer en Chile: Abrazando el fuego de su mejor momento

Jinjer en Chile: Abrazando el fuego de su mejor momento

Fotos: Chargola

Los ucranianos llegan, sin duda, en el mejor momento de su carrera y eso se notó sobre el escenario. Tatiana, con un manejo absoluto, se robó el espectáculo

La cuarta presentación de Jinjer en suelo nacional se da a menos de dos años de la última vez que Tatiana y compañía nos visitaron. Podría parecer poco tiempo, pero el progreso y la solidez que el cuarteto ucraniano ha alcanzado hacen que presenciar uno de sus conciertos se transforme en una experiencia cada vez más completa y satisfactoria. La banda entregó un show técnico e intenso, que se complementó a la perfección con una frontwoman poderosa, una iluminación precisa y unas visuales que elevaron la puesta en escena al nivel que merece una de las mejores bandas del momento.

Insanity Storm fue la encargada de dar comienzo a la jornada. El proyecto liderado por Elizafer fue una tormenta extrema que sabe combinar muy bien los pasajes estridentes del black metal con algunos elementos melódicos que nunca le quitan protagonismo a la oscuridad propia de su propuesta. Gran presentación. All Tomorrows fueron los siguientes en aparecer en el Caupolicán. Con años de trayectoria en el metal progresivo, ofrecieron una exhibición técnica donde interpretaron material del disco “At the Shadows of the Andes”, que los hizo ganadores del Premio Pulsar en 2025. Con calidad de sobra sobre el escenario, lo que no sobró fue el tiempo, porque no alcanzaron a presentar su más reciente composición, aunque dejaron extendida la invitación para este 15 de mayo en Club Chocolate.

A la hora pactada comenzó el despliegue de Tati, Eugene, Roman y Vlad. Jinjer saltó al escenario ante un Teatro Caupolicán que, aunque no completamente lleno, sí dejó en claro que el público y los fans de la banda no hacen más que crecer. “Duél” para comenzar y dejar en claro para dónde iba la cosa. Esta vez fue mucho más que dar a conocer el material de su último álbum: fue el centro del concierto. Salieron a defender en vivo el concepto musical más intrincado y denso de este último disco. No por nada ocho de las canciones del setlist (la mitad del show) pertenecen a Duél. Pero el show no fue solo eso: “Vortex” y “Disclosure!” aportaron el equilibrio, entregando ese golpe más directo y moderno que también saben manejar. El orden de las canciones y la estructura del show permitieron equilibrar pasado y presente sin concesiones en cuanto a intensidad.

En cuanto al sonido, quizás hubo algunos detalles durante los primeros minutos, pero que se corrigieron rápido. Al menos desde cancha, la mezcla se sintió apropiada, con la definición e intensidad que una banda como Jinjer necesita. Intensidad manifiesta en la reacción de un público enérgico que explotó en lo que son ya clásicos de la banda, como “I Speak Astronomy” y “Perennial”. Mosh masivo para uno de los momentos más altos de la noche.

Punto aparte para la performance de Tatiana Shmayluk. El manejo que tiene y sus movimientos sobre el escenario dejan ver a una de las mejores frontwomen de la actualidad, sin necesidad de exageraciones. Además de transmitir seguridad, resulta inspirador verla disfrutar de un show del que se sabe protagonista, porque tanto Eugene como Roman fueron más de permanecer en sus lugares, enfocados en la ejecución, al igual que Vlad en la batería. El paso entre voces limpias y guturales es un arte más que dominado por una Tatiana que se mostró más cercana que en otras ocasiones.

“Rogue” y la entrañable “Someone’s Daughter” como última muestra de Duél, antes de dar paso a un cierre que estuvo a cargo de dos de sus mejores canciones. “Pisces”, la canción que los terminó de mostrar a los ojos del mundo, fue un espectáculo en sí mismo. Tan suave como brutal, supo dejar arriba a un público que se lo disfrutó todo y que encontró en “Sit Stay Roll Over” un cierre tan brutal como perfecto para la mejor presentación de Jinjer en nuestro país. Quizás faltó “Call Me a Symbol”.

Jinjer ya no tiene nada que demostrar. No vino a eso. Esta vez vinieron a confirmar el tremendo momento que viven y que tuvo en su álbum Duél el punto cúlmine del proceso de consolidación de un sonido. Jinjer suena a Jinjer. Algo que muchas bandas pasan toda una vida buscando, Tati y compañía ya lo tienen: un sonido propio y una banda afiatada. Pero quién sabe, como dijimos antes, quizás esta ni siquiera sea su forma definitiva.

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Nicolas Diaz

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