Knotfest Chile: Con triunfales regresos y deficiencias en producción debuta el festival en nuestro país

Knotfest Chile: Con triunfales regresos y deficiencias en producción debuta el festival en nuestro país

Era un domingo caluroso y un día esperado desde hace más de un año por muchas y muchos. Prometía ser una jornada increíble de rock y metal, pese al sofocante calor imperante de un Santiago llegando a los 35 grados y en el papel musical con algunas de las bandas más importantes del cartel sí que lo fue, sin embargo, muchas deficiencias en la producción y en el cumplimiento de todo el paquete prometido por la organización del evento dejó mucha incertidumbre sobre si lograban zafar siendo todo un éxito: problemas de accesos, falta de agua, y sobre todo, la baja-hasta ahora aún inexplicable oficialmente- de bandas locales dejaron entrever que no todo se estaba cumpliendo como debía desde el primer minuto. 

Eran las 12.30 y debía saltar Rama al escenario. La banda de metal alternativo chileno nunca apareció y pensamos se trataría solo de un retraso, pero los minutos avanzaban y no sucedía ni aquello ni tampoco apareció Weichafe, la banda que acaba de lanzar nuevo álbum y que también se esperaba como un número nacional con bastantes novedades para lanzar en vivo. Solo a las 13.30 pudimos ver en escena a los estadounidenses Vended no entendiendo mucho de lo que estaba pasando. Rumores de pasillo y una producción hermética al respecto decían que al parecer fue por retrasos en pruebas de sonido de bandas internacionales, algo que sin embargo nunca fue oficializado e informado ni por comunicados ni por redes, pero se consideró que el festival debía continuar obviando esta información. 

Vended, la banda de Iowa saltó a escena haciendo énfasis de donde venían, misma ciudad de los reyes de la fiesta Slipknot y claro, la conexión era lógica pues se trata de banda formada por Griffin Taylor, hijo de Corey, y Simon Crahan, hijo de Shawn “Clown” Crahan. La agrupación se dió a conocer en 2018 con Griffin tomando el rol del vocalista mientras que Simon el del baterista. ‘Ded to Me’, ‘Asylum’ o ‘Bloodline’ desataron el primer calentamiento de un metal muy en clave Slipknot en un caluroso inicio pese a que por el momento todos se comentaban que había pasado con las bandas chilenas. 

Por suerte, Tenemos Explosivos tuvo la oportunidad de no ser «vetados» y extendieron su artístico post hardcore en el escenario Circus, con un excelente momento pasando por los chilenos que al parecer cada paso que dan, lo hacen de manera sólida y profesional. Con el lanzamiento de «Cortacalles» los nacionales post-hardcore se han hecho merecedores de más elogios a los ya cosechados en su carrera, con un Eduardo Pavez y banda no pasando desapercibido incluso para mucha gente que no los conocía, despachando temas como la emotiva ‘Cueca Sola’, ‘Afgamenón’ o ‘Uróboros’ entre otras, dejando como siempre bien puesto su nombre. Con sendos aplausos se fue la que en el papel finalmente fue la única representante chilena de la jornada. 

El turno llegaba para Sepultura: una de las bandas que suele llegar con más frecuencia de lo habitual al país y que no defraudó para nada. La banda con Derrick Green al frente y Andreas Kisser hizo gala de una verdadera escuela del death/thrash mundial y nos entregó varios clásicos de la vieja era con Max, como ‘Dead Embryonic Cells’, ‘Propaganda’ ‘Cut-Throath’ o ‘Arise’, desatando el delirio de los que reconocemos en aquella etapa uno de los fenómenos más devastadores del metal sudamericano que exportó hacia el mundo. Un concierto correcto y sin concesiones. 

Llegaba el turno para Trivium, una banda que siempre tiene algo bueno para amenizar un show para amantes del thrash/metalcore y el heavy metal, pues la banda se hace querer con los elementos unidos de ambas etiquetas y pese a no prender tanto como se esperaba a su audiencia, si tuvo el apoyo de una fiel fanaticada que vibró con los comandados por Matt Heafy temas como ‘In Waves’, ‘The Heart From Your Hate o ‘Down from the Sky’. Un trabajo sólido para una banda que nunca ha logrado despegar del todo, pero que por trabajo y constancia no se han quedado. La tarde avanzaba y aún quedaba lo mejor.

Bring Me The Horizon recurrieron a un set confiable y directo, nada de muchas sorpresas y aquello se agradeció desde la entrada con la apasionada ‘Can you feel my Heart’ , como siempre acompañada de un empático Oliver Sykes que siempre sabe ganarse muy bien al público con mensajes de buena onda, de comunión y confianza y que también se dio el tiempo para parar el show cuando fue necesario en un altercado en el público en medio de ‘Drown’. Provocaron la fiesta con ‘Happy Song’ y la brutalidad con ‘Sempithernal’, sedujeron al baile con ‘MANTRA’ y sellaron todo impecable con ‘Throne’, del excelente «That’s The Spirit». 

La cancha estaba lista y la suerte echada para una dosis letal de thrash vieja escuela y de primera mano con Mr. Bungle, que ya sabíamos cómo venían sonando, con incombustibles miembros como Scott ian, Dave Lombardo como grandes refuerzos y un Mike patton que nuevamente desató su enamoramiento con Chile luciendo una camiseta de nada menos que el «Chupete Suazo», quizá como recordando un bonito momento para nuestra selección. Desde ‘Anarchy Up Your Anus’ y el repaso del leit motiv de esta gira como el relanzamiento del seminal demo The Raging Wrath of the Easter Bunny, junto con algunas sorpresas como «Territory» de Sepultura (con Chi-chi-Le-Le» de Patton) y nuevamente el tributo a la madre de la música chilena Violeta Parra con «Gracias a la Vida», entre otras cosas, el corazón lo dejaron junto con sendas postales y un sonido bastante mejorado en cuanto a su anterior presentación y al promedio del festival (que también mostró claras deficiencias).

Pero ya llegaba el turno de unos grandes: Pantera aunque sea reencarnado era un verdadero sueño para muchas y muchos. La banda que por cierto no llegó con Rex Brown debido a un problema de salud, y con músicos que parcharon como Derek Engemann y Bobby Landgraf, pero que no empañaron para nada esta celebración de verdaderos himnos como ‘A New Level’, ‘Mouth For War’, ‘Becoming’, ‘Walk’ o ‘Cemetery Gates’ en una más que poderosa y devastadora como solían hacer siempre; esta vez con un grado de emotiva y asombrosa presentación con ya toda una cancha y gran parte de las plateas y galerías repletas coreando al unísono y cabeceando desde el más poderoso riff de Zakk Wylde, a la embestidura demencial en batería de Charlie Benante y admirando a un Phil Anselmo que sigue siendo vital y manteniendo en forma ese vozarrón pese al paso del tiempo. «Cowboys From Hell» selló un show en que la propia banda se sintió sorprendida por una masa que reconoce su legado en el metal, que se ha casado con la eternidad desde hace mucho tiempo. Por supuesto, los homenajes a Vinnie Paul y Dimebag no podían faltar, quienes quizá sean los principales constructores de la mayoría de las canciones con las que vibramos en la tarde de Knotfest dominical. 

Judas Priest llegaban celebrando sus 50 años de vida y tal vez en el cuerpo de Rob Halford se notan. Pese a que sus agudos ya no son los de antes es un verdadero milagro que se presente al frente de masivas audiencias haciendo el trabajo y el dedicado talento de toda su vida: ‘You’ve Got Another been Coming’, ‘Firepower’ ‘Turbolover’ nos decían la tremenda banda que teníamos al frente, quizá la que todos los involucrados del festival tenían más que una influencia. La triada del final con ‘Hell Bent for leather’, ‘Breaking The Law’ y ‘Living After Midnight’, o antes un Rob Halford haciendo la entrada característica en moto, hicieron emocionarse a una multitud para un show que también hubo que reparar mucho en sonido, muy diferente a sus otras pasadas en calidad. 

Pero ese Monumental no daba tregua. La sed constante, los problemas de acceso a baños y la falta de agua eran reclamados por la multitud, que esperaba el punto alto de la noche. Slipknot llega en un gran momento de profesionalismo en vivo, lo cual es algo que vienen desarrollando desde hace mucho tiempo desde que los Knotfest se inauguraron. No fue tanta parafernalia pero sí sabemos que la banda es un circo ambulante de buena ejecución y donde cada pieza está tremendamente bien puesta en su lugar. 

Un brutal comienzo con ‘Disasterpiece’ y ‘Wait And Bleed’ y esa cancha saltaba- como en esas pasadas anteriores- de punta a cabo. Los enmascarados son uno de los números más importantes de metal y eso era solo de ver ese par de temas para notarlo. Un comunicativo Corey Taylor y unos incombustibles Mick Thomson o Jim Root creaban un infierno agradable y llevadero durante toda la jornada. Un set tremendo, con solo temas conocidos y que disfrutamos de punta a cabo. ‘Sulfur’, ‘Before I Forget’, ‘Unsainted’ no fallaban mientras Corey jugaba con sus fans en un español divertido y bromista. Preguntó por «una más » varias veces y desató la locura con maravillas como ‘The Heretic Anthem’, ‘Duality’ o un glorioso encore con ‘People=shit y  la joya de ‘Surfacing’ del gran homónimo. Sin duda en cuanto a sonido y ejecución, los enmascarados se llevaron el premio a uno de los regresos mas triunfales de esta fiesta que partió con claros tropiezos y fallas en organización, pero que esperamos se subsane, se medite y reflexione justamente en esos detalles para mejorar con creces y lograr traernos una notablemente mejorada segunda versión. 

Fotos: Jerrol Salas 

Patricio Avendaño

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