La construcción del rock chileno

La construcción del rock chileno

Muchas son las atenuantes cuando nos ponemos a pensar sobre qué entendemos como rock chileno. ¿Cómo lo definimos? ¿A qué suena? ¿Existe tal sonido? Es una tarea titánica, y por sobre todo, compleja. Más extenuante aún cuando no se ha llegado a consenso sobre qué es lo que entendemos, primero, como “música chilena”. Tanto en la academia como en el marco legal –como la Ley del 20% de difusión radial- el debate ha quedado en deuda, con discusiones inertes y conclusiones -muchas veces- tan complejas como antojadizas.

Para poder hacer el intento de descifrar y tratar de encontrar un gen del rock hecho en Chile y llegar a su identificación como “rock chileno”, nos propusimos ir a su ADN. ¿Qué músicas han influenciado a los distintos músicos chilenos para crear la banda sonora de la nación, en clave rock, a lo largo de nuestra historia? ¿Cómo distintas sonoridades han contribuido a que el rock hecho en Chile se defina a sí mismo?

Intentaremos rastrear cómo han penetrado en nuestros músicos los distintos estilos de música popular y entender cómo se ha construido el rock chileno en sus ya más de 50 años. Para ello, revisaremos sus influencias directas, a través de las canciones que han versionado, tanto en sus discos como en vivo. Y cuando sea pertinente, también tomaremos en cuenta las canciones que, si bien no cuentan con registro oficial, su parecido en la estructura musical las hace innegables influencias para sus autores.

Parte 1: Sube a nacer conmigo, hermano (1964-1973)

Para conocer cuáles fueron las influencias de la primera generación de rockeros chilenos, es necesario entender el inédito protagonismo que tuvieron los jóvenes como actores sociales a mediados de los 60, en donde la cultura pop se estableció como un nuevo paradigma. Otra clave importante es que los jóvenes adquirieron mayor capacidad de consumo, lo que los llevará a imponer sus propias modas. Una de ellas, fue el foráneo rock, estilo controversial desde su origen, pero que ya estaba cambiando a la conservadora sociedad estadounidense, cuna del estilo.

En Chile, esta incipiente subcultura rock tuvo su primera etapa de adaptación y adopción entre el decenio 1956 y 1966 con la irrupción del rock ‘n roll, su masificación a través de los medios de comunicación y entretenimiento (factor clave para convertirlo en moda) y la aparición de los primeros músicos apropiándose de ese repertorio. Fueron los jóvenes pertenecientes a las clases acomodadas los que primero pudieron formar las pioneras bandas (podían financiar la compra de instrumentos y equipos); y por otro lado, aquellos que tuvieron acceso al puerto de Valparaíso (de forma directa o indirecta) se dejarían permear por los discos de rock anglo que llegaban a nuestra costa, influenciando de manera indeleble a nuestros primeros “coléricos”.

Así llegamos a 1967, año clave para el desarrollo del rock hecho en Chile y que significó la vanguardia de los cambios más radicales de esa generación. No sólo cambiaron su forma de vestir o sus gustos frente a la industria del entretenimiento, también hubo un cambio ideológico muy apegado al contexto histórico-social del país. Fenómenos como la invasión británica y el folclor latinoamericano fueron los primeros apuntes de creación propia en los noveles compositores nacionales de aquel entonces, proceso abruptamente cortado en septiembre de 1973 con el inicio de la dictadura cívico-militar.

Rock & Roll

El punto de arranque fueron los últimos años 50, cuando el rock ‘n roll era ley y no había fiesta adolescente en donde no sonase esta nueva música que invitaba a la catarsis. A Chile, el rock ‘n roll llegó gracias a la película Blackboard Jungle (Semilla de Maldad) de 1955. Ahí sonaba ‘Rock Around The Clock’ interpretada por Bill Haley & His Comets, canción clave en el cancionero popular. Las agrupaciones porteñas William Reb & Los Rock Kings y Harry Shaw & Los Truenos fueron las pioneras en adoptar el ritmo y que tenían en su repertorio la famosa canción de Haley, entre otros hits de la época como ‘Tutti Frutti’ y ‘Long Tall Sally’ de Little Richard, y ‘Let’s Twist Again’ de Chubby Checker (que luego grabaran Los Twisters). Aunque nunca estos grupos llegaron a grabar, son los primeros antecedentes de cómo la moda del rock’ n roll empezaba a penetrar en el cancionero chileno.

El catálogo anglo del rock ‘n roll que aterrizó en el país a mediados de los 50 se conjugó con otros fenómenos musicales como, la balada, el twist y el doo-wop, que dieron el nacimiento de la Nueva Ola, en una jugada maestra de la industria local que adaptó estas músicas a sus criterios estéticos y musicales, manteniendo “controlada” esta revolución musical. “La Nueva Ola era un movimiento bastante adaptivo del rock ‘n roll más suave, inofensivo, absolutamente destilado de su raíz marginal y compuesto por baladas románticas y ritmos bailables como el twist”, relata el periodista Gonzalo Planet en su libro Se Oyen Los Pasos. Un ejemplo claro fue cómo se encauzó el fenómeno de Elvis Presley en Chile, de la mano del productor Camilo Fernández. Su visión era tener al propio “Elvis chileno”. Y lo tuvo. El elegido fue un joven austriaco radicado en el país: Peter Rock. En 1959, a sus 16 años, se editó el single ‘Baby, I Don’t Care’ (‘Nena no me importa’), la primera canción de rock ‘n roll grabada en el país. De ahí no parará: ‘Hound Dog’, ‘Jailhouse Rock’, ‘Heartbreak Hotel’, son algunas de los hits de Elvis que la Nueva Ola se apropiará e incluirá en su catálogo.

Si bien, en una primera instancia las canciones rocanroleras se reproducían imitando lo mejor posible a la original, poco a poco los artistas comenzaron a atreverse a componer temas propios e ir relegando al inglés como idioma oficial del rock ‘n roll. El medio y el público miraron con buenos ojos este primer gran paso a la “chilenización” del estilo. The Ramblers fueron el modelo perfecto cuando en 1962 dieran el golpe maestro con ‘El Rock del Mundial’. Pero antes de llegar a ese mítico himno de la música chilena, el grupo de Germán Casas y Jorge Rojas cambió su orquestación jazz al rock ‘n roll un par de años antes, gracias a la escucha de los mexicanos Teen Tops, quienes ya estaban españolizando los hits anglo. De su catálogo, los Ramblers reversionaron ‘Popotitos’, mientras que ‘La Plaga’ era tocada también por la Orquesta Ritmo & Juventud, una de las agrupaciones tropicales más conocidas de la época y que también se volcaba al dionisiaco encanto del rock ‘n roll.

Invasión Británica

Con el germen del rock ‘n roll instalado y las inquietudes propias de la generación, las influencias comenzaron a abrirse. La música inglesa será decisiva en la conformación del sonido rock chileno. Uno de los primeros grupos en contagiar a las guitarras nacionales fue The Shadows. Su rock instrumental con protagonismo de la guitarra haciendo arpegios eléctricos, fue caldo de cultivo para grupos como Pat Henry & Los Diablos Azules, Los Rockets, Óscar Arriagada & Sus Dixon y Los Tickets. Éxitos como ‘Te quiero’, ‘Playa solitaria’, ‘El twist del esqueleto’ o ‘Se perdieron tus besos’, fueron posibles gracias a esta evidente influencia, que provenía de los éxitos radiales ‘Sleepwalk’ (‘Sonambulismo’), ‘Apache’ o ‘See You in My Drums’.

Pero mientras estos grupos seguían ligados a la Nueva Ola, fue el beat el sonido fundacional de la primera camada rockera –propiamente tal- a fines de los 60. Varios grupos del pop inglés fueron los que potenciaron las creaciones de los chilenos, como The Kinks (Los Jockers, ‘Who’ll Be Next in Line’, ‘Party Line’, ‘Sunny Afternoon’; Beat 4, ‘Death of a Clown’), The Yardbirds (Los Jockers y Los Picapiedras, ‘For Your Love’), The Troggs (Los Jockers, ‘Wild Thing’), The Animals (Los Mac’s, ‘Don’t Let Me Be Misunderstood’; Los Picapiedras, ‘Blue Feeling’, ‘We Gotta Get Out of This Place’), The Hollies (Los Mac, ‘Bus Stop’), y la presencia no menor de unos desconocidos The Dave Clark Five (Los Larks, ‘Whenever You’re Around’, ‘Can’t You See That She’s Mine?’, ‘Thinking of You Baby’; Los Picapiedras, ‘Glad All Over’, ‘I’ll Never Know’).

Importante fue -y cómo no- la irrupción de The Rolling Stones. Curioso es que este gigante del rock se hiciera conocido en el país gracias a sus imitadores chilenos: Los Jockers. Su primer disco, En la onda de Los Jockers (1967), es una recopilación de temas de los ingleses (‘I’m Alright’, ‘Down Home Girl’, Time Is on My Side’, ‘It’s All Over Now’, ‘Everybody Needs Somebody to Love’, ‘What a Shame’, ‘Under the Boardwalk’). Sin embargo, su leyenda comenzaría un año antes, cuando lanzaron como single el hit ‘Satisfaction’, consiguiendo 80 mil ventas y abriéndoles paso al Festival de Viña, en donde tuvieron que tocar cinco veces esta canción. De pelo largo y vestuario colorido, Los Jockers significaron el seudónimo de “coléricos”, muy fieles a la rebeldía que los Stones vociferaban al mundo. Otros en tomar su esencia musical fueron Los Mac’s y los Beat 4, haciendo versiones de ‘Connection’, ‘Lady Jane’, ‘Mother’s Little Helper’, ‘One More Shot’, ‘Heart of Stone’, ‘Emotional Rescue’ y ‘Route 66’ a lo largo de sus discografías.

The Beatles

El virus sonoro que caló más hondo a la generación colérica venía de Liverpool. Corría 1964 cuando comenzaron a sonar en las radios y aparecer en las tiendas singles como ‘Love Me Do’, ‘I Want to Hold Your Hand’ o ‘A Hard Day’s Night’. El impacto fue inmediato.

La marca que dejaron los Beatles en los grupos pioneros del rock chileno es indeleble. Es la sonoridad beatle, con su pop melódico y su instrumentación exquisita la marca registrada de nuestro rock. Casi todos los grupos nacidos en esta fecha los tributaron: Los Mac’s con ‘I Wanna Be Your Man’ (With the Beatles, 1963), ‘I Call Your Name’ (Long Tall Sally EP, 1964), ‘If I Needed Someone’ y ‘I’m Looking Through You’ (Rubber Soul, 1965); Los Beat4 con ‘I’ll Be Back’ (A Hard Day’s Night, 1964), ‘The Night Before’, ‘You Like Me Too Much’ y ‘It’s Only Love’ (Help!, 1965); Los Jockers con ‘Kansas City’ (Beatles for Sale, 1964); Los Sonny’s con ‘Things We Said Today’ (A Hard Day’s Night, 1964); Los Larks con ‘Girl’ (Rubber Soul, 1965), y así podríamos seguir.

Mucho se podría hablar de su trascendencia más profunda, de cómo en 1966 con la irrupción de Revolver y luego Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band inspiraron a toda la generación, abriendo nuevas fronteras compositivas. No es casualidad que 1967 haya significado el cénit compositivo de la generación “a go-go” chilena, con la aparición de los elepés Kaleidoscope Men de Los Mac’s, Sicodelirium de Los Sicodélicos y Fictions de Los Vidrios Quebrados, todos ellos con el canon beatle en su sonido.

El impacto de los de Liverpool incluso llega a la Nueva Canción Chilena, cuando el conjunto Barroco Andino graba una versión latinoamericanizada de ‘Eleanor Rigby’. Como antecedente, además, cuando Patricio Wang pasa al Quilapayún en 1981, también la adapta para el conjunto folcklórico. En los años venideros, también serán una fuerte inspiración para nuestros jóvenes músicos, sobre todo para la conformación del rock de Concepción ya en los años 90.

Pop norteamericano

Si bien el común denominador de las influencias rock provenían de Gran Bretaña, lo que estaba pasando en EE.UU. no estuvo ajeno al escenario chileno. Desde el otro lado del Atlántico la respuesta a la British Invasion tuvo varios focos. Uno de ellos fue el baroque pop, visto con muy buenos ojos por la industria nacional. De esa camada, serán The Mammas & The Pappas, The Beach Boys, Bread, Gary Lewis & The Playboys y The Monkees los principales artistas versionados por los chilenos, con las canciones ‘California Dreamin’, ‘Good Vibrations’, ‘The Guitar Man’, ‘Everybody Loves a Clown’, ‘She’s Just My Style’, ‘Mary Mary‘, ‘Valleri’, ‘Last Train to Clarksville’ y ‘I’m Believer’, que son parte del catálogo beat chileno.

Sicodelia

El movimiento hippie y el fenómeno de Woodstock, junto a los sonidos metálicos y lisérgicos de The Jimi Hendrix Experience, Jefferson Airplane, The Byrds, Grand Funk Railroad, The Turtles, Procol Harum, los mismos The Beatles (post 1966), entre otros, serán inspiración para algunos músicos que querían llevar el sonido del rock de acá unos pasos más adelante. La cultura sicodélica tuvo en grupos como Escombros, Aguaturbia, Amigos de María, Frutos del País y los primeros años de Los Jaivas, los primeros antecedentes del rock sicodélico chileno. Estos grupos, aparte de grabar temas propios y en español (en algunos casos), también realizaron versiones de ‘Stone Free’, ‘Fire’, ‘Heartbreaker’, ‘Happy Together’, ‘Somebody to Love’, ‘Mr. Tambourine Man’ y ‘Shine on Brightly’. Vale mencionar en esta pasada a ‘A Whiter Shade of Pale’, el gran éxito de Procol Harum, sin el cual no se concibe el single ‘Sin ti’ de Frutos del País.

Folclor latinoamericano

Paralelo a estas últimas influencias del rock anglo, hubo otras bandas que además tenían un fuerte arraigo e inquietudes con la música de raíz latinoamericana. Cabe recordar que en Chile teníamos el antecedente de la Nueva Canción Chilena, movimiento popular de creación y difusión folclórica con acento en los procesos sociales y políticos del país, sobre todo con el Gobierno de la Unidad Popular, del cual eran militantes, lo que hacía que la NCCh fuese antagonista al fenómeno del rock anglo, por ser considerado “imperialista”. De todas formas, se produce un sincretismo entre el foráneo rock sicodélico/progresivo y el connatural folclore latinoamericano. Este encuentro marcará una identidad autóctona casi definitiva para lo que hoy entendemos y clasificamos como “rock criollo”, con un sonido auténtico, marcado por el ritmo 3/4 o 6/8 de la batería (como el de la cueca), la atmósfera acústica que se quiebra y se funde con la electricidad de los arpegios de la guitarra eléctrica y las líneas de bajo y mucha instrumentación latinoamericana (instrumentos de los pueblos originarios).

Las bandas que tomaron esta posta fueron Panal, Sacros, Kissing Spell/Embrujo, Congregación, Combo Xingú, Blops, Congreso y Los Jaivas. Entre sus antecedentes ligados al folklore, se destaca obviamente Violeta Parra, madrina de la música popular chilena y fuente de influencia inagotable (destacamos en esta pasada el Obras de Violeta Parra de Los Jaivas); Víctor Jara y Ángel Parra, cantautores íconos de la época y que trabajaron junto a los Blops (Julio Villalobos colaboró con Parra en el disco Canciones Funcionales y Jara tuvo a la banda como soporte cuando graba El derecho de vivir en paz); Payo Grondona, que articuló uno de los link más “raros” de la época, junto a Los Mac’s (componiendo juntos ‘La muerte de mi hermano’ y ‘Con F de fosa’); y otros antecedentes menores como el de Rolando Alarcón con su clásico ‘Si somos americanos’, pasado por un filtro blues rock por Panal, mismos que grabaran ‘Paisajes de Catamarca’ de Los Charchaleros; ‘El cóndor pasa’, la zarzuela peruana grabada en el debut de Congreso; o la influencia del malambo paraguayo ‘Pájaro campana’, deconstruído en rock para que Los Jaivas compusieran ‘Pregón para iluminarse’ en 1975.

Con el fascismo instalado en el gobierno luego del Golpe de Estado de 1973, el curso que estaba tomando el rock chileno sufrió un quiebre fulminante. La censura, los toques de queda, el miedo ciudadano, la extinción de vida nocturna, el nulo diálogo con las nuevas músicas que se estaban creando, las desapariciones y muerte de compatriotas, fueron los factores que frenaron el desarrollo musical nacional. Tuvieron que pasar varios años para que una nueva generación, mucho menos atemorizada por la dictadura, volviera a crear y hacer rock. Esta vez, con otras músicas como influencias para la composición de la banda sonora chilena. Todo eso, en la Parte 2: Son hermosos ruidos (1977-1989).

Les dejamos el playlist con las canciones originales mencionadas en el artículo, y otras que también fueron interpretadas o que influenciaron a la primera generación de rockeros chilenos.