La Cumbre del Rock Chileno 2018: Variedad, actualidad, trayectoria e identidad

01.-Los Jaivas

Una vez escuché a un chef señalar que la cocina chilena es ajo, sal y orégano. No tan simple ha sido definir qué es el rock chileno, cuándo nace y qué condimentos lo adoban. Ha sido un debate de décadas, pero que a estas alturas ya resulta aburrido, sin embargo, todos los años, cuando se lanza el line up de La Cumbre del Rock Chileno, esta discusión aflora con todo tipo de argumentos y calificativos. La Cumbre (nombre acotado del evento), se realiza desde 2007 y ha trazado un camino no fácil para lograr cumplir su objetivo: convertirse en el mayor encuentro de bandas y solistas nacionales del rock y otras corrientes, pero, convengamos en algo: el line up de la versión 2018 reflejó variedad, actualidad, trayectoria e identidad. Nadie podía decir que los artistas convocados no cumplían, al menos, con 3 de estos conceptos.

A las 13 horas la fiesta estaba lista para comenzar. El Cruce y Rama desataron una buena dosis de rock para iniciar la jornada, ante unos 3000 espectadores. Dos bandas castigadas por el horario pero que, lejos de reclamar por ello, se brindaron por entero, con profesionalismo y lo mejor de sus probados setlists. Rulo dio un buen espectáculo basado en una interesante inspiración folclórica, mezclando otros instrumentos, una corista de lujo y un sonido perfecto. Crisálida adelantó algo de su nuevo disco, sonando muy rockero y con la potencia acostumbrada de una banda probada. Cinthia Santibañez fue uno de los varios “ases” femeninos de la jornada. El siguiente fue Denise y la trayectoria de Aguaturbia. Congregaron un público mixto en edad, con un setlist plagado de buen blues y una guitarra zeppeliana que sonó espectacular.

La espera respetuosa para que terminara el show del escenario del lado para partir el propio, fue atrasando el cronograma, pero eso no fue problema para la base contundente de fans que sigue a Kuervos del Sur adonde vayan. Si bien, fueron presentados como la “revelación” del rock nacional, el 2017 fue de consolidación para ellos a todo nivel. El que se hayan coreado varios temas de “El Vuelo del Pillán” es claro argumento para constatar el por qué tienen agenda llena y por qué este 2018 se vislumbra con altas expectativas. Ases Falsos y esa entretenida conexión con la gente; Portavoz diciendo las cosas por su nombre, a través de su poesía crítica y desplegando un lienzo que refería a la usurpación de la tierra mapuche.

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A lo lejos, se escuchaban los acordes pop de Supernova y una decía “esto lo canté alguna vez”. Repletaron el espacio!. Weichafe, por su lado, echaba abajo el escenario con los primeros mosh del día y anunciaban show gratuito de despedida, previo a su viaje a México. “La historia se escribe en la calle” dicen ellos y así fue como subieron a un chico del público a guitarrear, en una experiencia muy aplaudida y que señala el momento de madurez y de responsabilidad social que sienten como banda.

01.-Fiskales

Lanza Internacional es sorprendente en vivo y es as ahí cuando se valoran estas instancias, la de poder tasar el peso sonoro que tiene un artista al cual solo le has escuchado por radio. Realmente bien. Siguió De Saloon y un hermoso reencuentro, Alain Johannes Trío desató la nostalgia, el momento de paz y reflexión con su poderío instrumental inconfundible; el punk-rock de Fiskales Ad Hok encendió aún más la tarde, completamente lleno, con discurso pero muy agradecidos de tener la posibilidad de estar en ese escenario, al tiempo que Gepe debe haber dado, quizás, su mejor show en vivo. Cercano, vibrante, lucido, colorido.

Los maestros de Quilapayún son historia viva, son nuestra esencia. Presentaron un show acotado, entretenido y hasta con un cover realmente excepcional de “Pájaros de Fuego”, de Los Tres. Cecilia “La Incomparable” regresó a los escenarios masivos cómo debía ser para una artista de su estirpe: acompañada de invitados que la hicieron sentir realmente incomparable. Cada tema es un clásico metido tan a fondo en el alma nacional, que era bien imposible no emocionarse o recordar que en la casa del abuelo había un disco de esta gran artista; además, ella misma hizo de este momento algo inolvidable para todos y todas. Muy bien ahí la producción.

01.-Chancho en Piedra

Ya en tierra derecha del evento y con el sol (por fin!) ausente, Saiko hizo gala de su elegancia en escena y de una Denisse Malebrán cargada de power. Ana Tijoux estuvo con su rima contingente, necesaria e inteligente. Sinergia y su explosividad, haciendo covers de temas del pasado chileno y que están muy presentes, pues se corearon con todo, mientras que Chancho en Piedra brindó uno de los mejores espectáculos del día; dinámico, cercano, con harta prosa, también cayendo en cuenta de que son escuchados y que vale la pena decir lo que hay que decir. Y sí, algo quiso hacer Mauricio Pinilla en el escenario, aunque aún no descubro qué.

Javiera y Ángel Parra también hicieron corear sus mejores temas y compases, pasando por un Joe Vasconcellos carismático pero algo afectado de su voz, lo que no empañó el repasar grandes éxitos de su consolidada carrera.

Y hablando de consolidación, fue el turno de los homenajeados con el premio Icono del Rock Chileno (que antes recibieron Jorge González y Álvaro Henríquez) por su trayectoria y significado en la historia de la música nacional. No vamos a resumir acá lo que significan Los Jaivas, pero sí podemos señalar que nos sorprendieron con un espectáculo de ritmos muy progresivos, cuidadosamente preparado. Incluyeron un buen solo de Juanita en el final de “Tarka y Ocarina”, mientras que “La Poderosa Muerte” tuvo una interesante variación prog-rock. “Amor Americano” y su excelente ejecución, con ese arreglo típico del sincretismo de la banda. Homenajearon a Violeta con “Arriba Quemando el Sol” acentuando, en su composición, la oscuridad pesimista de la original, mientras que la explicación técnica de Claudio Parra para el arreglo de “El Gavilán” nos dejó completamente mudos porque….es un maestro de talla mundial!. Un orgullo para la música.

¿Y ahí terminó La Cumbre? No! Faltaba la pachanga chilena como punto final, la que estuvo a cargo de Banda Conmoción, Moral Distraída y Matanza.

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Fueron 4 escenarios (Jorge González, Violeta Parra, Víctor Jara y Gato Alquinta), 43 recitales y variedad de estilos para celebrar 12 horas de lo mejor de nuestra música. Con esmero y mucha paciencia, La Cumbre del Rock Chileno se ha ido ganando un espacio como algo más que un buen evento. Han ganado en calidad de producción y el que este año le hayan agregado el símbolo “+” es una señal de que están en la búsqueda de lo que, realmente, quieren ser. Habrá que analizar una serie de datos que darán forma a definiciones que permitirán al evento sostenerse en su objetivo. Por otro lado, el Club Hípico se probó, por segunda vez, como escenario y demostró que puede responder de mejor manera que el Estadio Nacional, en términos de accesibilidad y comodidad para los asistentes, sobre todo para quienes deciden ir con sus hijos. Aspectos a mejorar serían el considerar aún más espacios con sombra (el sol fue demasiado inclemente y se hicieron pocos), mayor acceso a agua, más variedad de comida y mejorar el timing entre escenarios.

El evento, que estuvo 4 años detenido, renació en 2017 con algunos detalles que se mejoraron para esta versión, la que tuvo como invitados al rock, pop, rap, blues, soul, reggae, cumbia, folk y otros estilos que son parte fundamental del cancionero chileno. A esta fiesta no le queda nada más que consolidarse y para esto, ya empezó a recorrer un camino marcado por buscar el tributo, por valorar la esencia, por darle espacio a lo nuevo, por permitir los discursos y manifestaciones ordenadas sobre la contingencia, y por permitir que el espacio físico sea el mismo para todos, permitiendo un acceso por igual al espectáculo.

Cada año se avanza más hacia “la cumbre”.

Macarena Polanco G.

Fotos: Cristóbal Alcaíno

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