LA LOM aterriza en Santiago con su mezcla de cumbia, soul, rockabilly y tradición musical latinoamericana
Un especial debut llegará a Chile esta semana: LA LOM toca este 24 de abril en Club Chocolate en lo que será su primera gira sudamericana, para una banda que abraza un sonido que se vive y entiende mejor en vivo, donde el factor orgánico es muy importante, y por ende, la conexión con su gente.
LA LOM —sigla de Los Angeles League of Musicians— trabaja desde lo instrumental, pero su música no es para nada complicada ni distante. Batería, bajo y guitarra construyen piezas que remiten a calles, barrios, jams, noches largas después de tocar. Su disco debut (2024) traza ese recorrido con títulos que nacen de lugares reales en Los Ángeles, pero el fondo va más allá de lo geográfico. Porque pese a ser de origen estadounidense, basta escuchar algunas notas para entender su lazo con la música latina, historias familiares, y una relación directa con músicas que vienen circulando hace décadas.

En entrevista con NPR el guitarrista Zac Sokolow comenta: «Tocamos mucha cumbia, pero también tenemos experiencia en muchos estilos musicales diferentes: mucho soul, rockabilly y música latina clásica como los boleros. Lo mezclamos todo y le damos nuestro toque personal.»
El proyecto partió tocando clásicos en bares y hoteles, pero no todo es rígido para el grupo, y es parte de su encanto. En temas como “Danza de LA LOM” o «El Alacrán», el ritmo es lo que prima, se hace insistente y lleva todo hacia el baile; en otros momentos, bajan la intensidad y aparece un tono más introspectivo, cercano a la nostalgia que atraviesa buena parte de la música latinoamericana. También hay un lazo importante familiar, Sokolow afirma: «Parte de la música que tocábamos juntos al principio era música latina clásica de los años 30. Fue algo que Nick y yo nos dimos cuenta que teníamos en común cuando nos conocimos y empezamos a tocar juntos. La abuela de Nick es de Durango, México, y mi abuelo es de Buenos Aires, Argentina. Gracias a ellos, aprendimos mucho sobre los tangos antiguos, y Nick conocía muchos boleros mexicanos clásicos.»
Las referencias no están escondidas. Hay guiños a Los Mirlos y Los Wemblers de Iquitos, pero también una lectura desde su propia ciudad, donde conviven distintas tradiciones y culturas. LA LOM recoge estas influencias, pero no se quede en el mero homenaje, hace suya la herencia familiar y extiende la rica cultura musical latinoamericana.
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