Lambrini Girls: el nuevo grito punk que sacude al Reino Unido

Lambrini Girls: el nuevo grito punk que sacude al Reino Unido

Más que aquella vieja consigna «punk is dead», al parecer cada cierto tiempo el género se reformula y también evoluciona. Y también cada cierto tiempo necesitamos que alguna banda marque un giro radical, un cambio de paradigma o actualice aquellos sonidos que brillan por su estridencia, pero tambien por su mensaje y rabia contestataria. Y porque sí, hay tantas cosas pasando en el mundo por las cuales el grito de protesta y de incomodidad seguirá siendo vigente. Una de las últimas grandes sensaciones del panorama punk musical británico (y ahora cada vez más mundial) tienen nombre y apellido: Lambrini Girls, quienes apuestan por una confrontación directa, música al hueso y mucha, mucha actitud.

Todo comenzó como un dúo, formado por Phoebe Lunny (voz y guitarra) y Lilly Macieria (bajo), y terminó de consolidarse como trío con la incorporación en la batería de la enigmática figura de “Bansky”. Su propuesta lo tiene todo: actitud punk, un mensaje político claro y una base musical directa y volcánica, que estalla en composiciones cortas, urgentes y brutalmente honestas.

Lambrini Girls beben de una tradición amplia y poco dogmática. Phoebe cita el espíritu riot grrrl, pero también a bandas como Savages, Metz, Pixies, Mannequin Pussy y The Clash, destacando el humor y el activismo como elementos inseparables. Lilly, en cambio, se formó entre el ruido alternativo de los 90 —Hole, Shellac, Slint, The Jesus Lizard— y referentes como Kathleen Hanna, Joan Jett, Courtney Love, la música de Sonic Youth y Kim Gordon, una figura clave también a nivel cultural, por su negativa a ser encasillada solo como “mujer en una banda” y un factor feminista confrontacional en todo lo que hacen.

Ese impacto terminó de materializarse con la publicación de su álbum debut, Who Let The Dogs Out, una colección huracanada de canciones cargadas de rabia, ironía y afán combativo. Un álbum feroz, necesario y que demuestran que Lambrini Girls no vienen a presentarse como una moda pasajera, sino una banda con discurso y visión. El proceso de creación fue a la par en intensidad con su sonido: escrito y grabado a contrarreloj en una semana de encierro en la campiña inglesa, entre giras constantes y una energía que se alimenta del caos y la urgencia.

Las letras son uno de sus mayores puntos fuertes. Canciones como “Big Dick Energy”, una crítica frontal a la masculinidad tóxica, o “Special Difference”, de tono más confesional e introspectivo sobre la neurodivergencia, muestran dos caras de una misma furia: la observación mordaz y la catarsis personal. El punk funciona aquí como el canal perfecto para hablar de capitalismo, desigualdad, violencia estructural y activismo, siempre desde una postura clara, donde el arte y la política van de la mano, y donde sus convicciones claras son que la música puede ser una herramienta real para reunir comunidades y movilizar conciencias. El tema inicial, «Bad Apple», un mordaz ataque a la corrupción policial, presenta un ritmo vertiginoso, un bajo potente y una guitarra que le da peso a una historia real: el asesinato de Sarah Everard en 2021 a manos de un agente de la Policía Metropolitana, y que la banda tardó años en formularlo con la actitud y rabia adecuada.

Hoy, Lambrini Girls atraviesan una etapa de consolidación y expansión, con una creciente atención mediática, giras cada vez más grandes y una base de seguidores que conecta profundamente con su mensaje. Desde Brighton —ciudad históricamente ligada a la contracultura—, el trío representa una nueva forma de entender el punk en 2025: menos pose, más acción colectiva; menos mitología, más comunidad. Incómodas, inteligentes y absolutamente necesarias, Lambrini Girls hacen del ruido una declaración.

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