“Lita”: la consagración de Lita Ford

“Lita”: la consagración de Lita Ford

RCA Records, 1988

La efímera existencia de The Runaways (1975-79), banda integrada exclusivamente por muy jóvenes mujeres, entregó dos contundentes proyectos solistas: Joan Jett y Lita Ford. En el caso de esta última, orientada al hard rock; que inició con dos entregas no muy bulladas —Out for Blood (1983) y Dancin’ on the Edge (1984), ambas amparadas bajo el sello Mercury. El cambio de casa discográfica, firmando contrato con RCA, y una nueva mánager fue lo que proporcionó un cambio mayúsculo; haciéndose cargo un nombre mayor en la industria, que ya había hecho resurgir de forma milagrosa a Ozzy: su esposa Sharon.

Fue esta última quien terminó haciendo la jugada maestra, casi por casualidad, formando un dueto que rotó de excelente manera por aquella época: Close My Eyes Forever. La sentida power ballad, que comienza en plan acústico, se debió gracias a una velada de copas con las tres partes presentes; que decantó en una improvisación en el estudio por parte de Ford y Osbourne —ambos también compartiendo el nexo de Randy Castillo: baterista en la banda de la primera, que ya para ese entonces estaba en la banda del segundo. La canción quedó compuesta esa misma noche, en una provechosa alianza: para Ozzy fue su único top ten dentro del ranking Billboard Hot 100, para Lita fue el éxito de su carrera —y que el clip enlazó a su figura la BC Rich blanca de dos mástiles. Además de ser una fortuita revancha contra Tony Iommi, el encargado de las seis cuerdas en Black Sabbath y ex-pareja de Lita; tras varios episodios de violencia física, y que tras la ruptura él se adjudicó a los músicos de ella.

Fue ella quien mejor capitalizó el tema, como carta principal y además bajada de telón, en su próxima producción de estudio: Lita, llegada a estanterías el 2 de febrero de 1988. Contando en perillas con Mike Chapman —quien ya venía de trabajar con The Sweet, Suzi Quatro, y Blondie; refinó la producción para hacerlo llegar a las grandes ligas. Como muestra está la apertura llena de groove a cargo de Back to the Cave —el riff de la rubia siendo lo que mejor se luce.  Mismo caso de la femenina Kiss Me Deadly —su mejor factura en la individual, que por ironía fue hecha por un compositor externo. Acercada al pop, con mucha injerencia del pomposo teclado, se le encomendó ser el single promocional punta de lanza; con una pequeña referencia biográfica que incluye a las ya nombradas The Runaways, que también repitió en Fatal Passion.

Can’t Catch Me es el eslabón pesado, llegando a lo heavy metal. Por obligación debió sonar de ese modo, debido a la presencia del co-escritor invitado: Lemmy Kilmister, el incombustible líder de Motörhead —vibra que se extiende, en menor medida, hasta Blueberry. Falling In and Out of Love también llevando una firma extra: su ex-novio Nikki Sixx, bajista de Mötley Crüe. Balada muy acabada, quizás en el mejor despliegue de Lita —que quiso repetir en menor medida en Broken Dreams y Under the Gun; encomendándole el comienzo a las teclas que llaman a la melancolía, a la par con la guitarra que le sigue siempre el paso y hace subir las revoluciones. El resto de la tarea sacándola adelante el coro hecho para grandes arenas y estadios —el videoclip, filmado en el Wembley Arena de Londres, acrecentando esa sensación.

Exitosa fórmula que le trajo sus mejores dividendos, que intentó replicar en Stiletto (1990) y Dangerous Curves (1991) —dando por descontado el desacierto fuera de época que fue Black (1995); pero que siempre se remiten hacia Lita, una colección a prueba de balas y que todo confluyó para que fuese su más brillante legado —y que por la siguiente casi década y media, el hiato que tuvo su carrera debido a la maternidad, hizo añorarlo en mayor medida.

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