Royal Blood en Lollapalooza Chile: Cuando la simpleza es una virtud

Dos integrantes bastaron para atraer la atención de casi 5.000 personas, las que se apostaron en el Acer Stage para preparar la descarga de energía que había quedado en remojo tras la reprogramación de Spoon. En este momento, Royal Blood son el caramelo que deleita a la industria, por lo que su presencia en el lineup de Lollapalooza Chile era la ocasión precisa para comprobar lo que este dúo rock ha podido conseguir, en solo 4 años, y apreciar el potencial tremendo que aún está por explotar.

Un par de compases de “Where Are You Now?” les bastaron a Ben Thatcher y Mike Kerr para dejar en claro qué sucedería en esos mezquinos 45 minutos de show. En un escenario simple, con sus amplificadores Fender como único elemento, Royal Blood apostó al menos es más: una batería enérgica y un bajo trabajado a través de pedales y armonizadores, los que siempre transmitieron la sensación de que el dúo estaba secundado por un batallón de guitarras afiladas. Con ese único recurso, Thatcher y Kerr asemejan su sonido a la mejor época de Muse, comparten matices de los White Stripes más sosegados y recuerdan, en varios pasajes, el stoner de Queens of the Stone Age. A pesar del setlist corto, los ingleses entraron en rápida sintonía con la afición y hasta desataron un par de mosh, cuando la batería elevaba las cargas. “Where Are You Now?”, “Lights Out”, “Come on Over”, la progresiva “I Only Lie When I Love You”, “Little Monster”, “Hook, Line & Sinker”, marcada por las baquetas de Ben Thatcher, “Figure It Out” y “Out of the Black” , solo dieron una probada del potencial de este dúo que, a pesar de sacrificar poderío instrumental, dan cuenta de un sonido vasto y que los tiene instalados en un sitial que va en ascenso, tras las buenas críticas de “How Did We Get So Dark”’, su segundo disco, y que les permitió subir un escalón en su camino al estrellato de la música rock.

El futuro lo tienen a disposición y esperamos que vuelvan pronto para darnos un show más largo, porque en esta rápida pasada por Lollapalooza Chile cumplieron con una cuota de distorsión, siempre con las revoluciones arriba, lo que llamó la atención de una audiencia heterogénea, detalle que les importa mucho, hoy por hoy.
Dos instrumentos y harta actitud.

Por Macarena Polanco G.

Chancho en Piedra y Las Pelotas: La tarde de rock latino en Lollapalooza Chile 2018

El año pasado, los Chancho en Piedra celebraron en grande el aniversario de “La Dieta del Lagarto”, con un espectáculo macizo y que conjugó diversos elementos que mostraron el proceso que han vivido como banda. Por el éxito en convocatoria y buenos comentarios que derivaron de ese show, fueron invitados, por segunda vez, a Lollapalooza Chile con la intención de que siguieran celebrando el cuarto de siglo de esta obra, la que reúne fuerza a raudales pero que matiza con la exploración de otros sonidos. La familia marrana ha sido siempre fiel, por lo que el escenario principal fue ideal para gozar cada acorde de este disco, que ya se instaló como parte fundamental del Chile pre-nuevo milenio.

Con una buena descarga de funk rock, punk, disco, soul, y otros estilos, los Chancho crearon un enorme clímax en cada tema; no todas canciones fueron repasadas, por asuntos de tiempo, mezclaron el orden para terminar con “Edén” y sellaron con un homenaje a Los Ramblers, con la intro de “El rock del mundial”. Sus atuendos representaban la gráfica del álbum, al tiempo que el público, que logró pasar los “juanitos” en las puertas de control, se dio la mano con la historia y todo fue un disfrute basado en una palabra: consistencia. La sección de bronces, liderada por Héctor “Parquímetro” Briceño y la participación del DJ humitas, dieron aún más solidez a la presentación, dejando claro que para ellos este espectáculo no era solo “repasar” un disco, sino que fue una invitación a vivirlo como una fiesta acústica, amenizada por la interacción constante.

En cada elemento que agregaron al show, Chancho en Piedra deja de manifiesto lo relevantes que son para la escena musical local.

Las Pelotas: espíritu inalterable

Tras la reprogramación de bandas sufrida la tarde del sábado, Las Pelotas vieron retrasado en dos horas su presentación en el Itaú Stage. La movida los favoreció, pues a las 16 hrs había mucho público y éste se congregó para ver en acción a esta banda trasandina, que nació luego de la disolución de Sumo en 1988. Han cosechado una carrera muy exitosa y se presentan en escenarios de mucho renombre, sin embargo, en nuestro país no son tan conocidos y, de hecho, no venían hacía tiempo.

Liderados por el ex Sumo Germán Daffunchio, ofrecieron un show que repasó parte de su historia, cerrando en lo alto con “El Ojo Blindado”, clásico de Sumo. Si bien, Daffunchio se midió bastante y no fue tan comunicativo con el público, como sí lo es en su país, se percibió en cada nota la necesidad de no perder la rebeldía que inundó el espíritu de la juventud argentina en los ’80, y que se transmitió a los países vecinos justamente a través de la música, siendo Sumo una gran bandera de este movimiento. El que sigan teniendo la misma actitud y que le den un nuevo sentido a sus canciones, considerando los hechos político-sociales que azotan al mundo y a nuestros países, los discursos siguen estando plenamente vigentes.

En esta hora de show quizás faltaron los bailes y el mosh, pero lo que sí hubo fue mucho respeto hacia una banda que, tras la cordillera, lleva en sus hombros el peso de parte de una historia de la sociedad argentina.

Por Macarena Polanco G.

Red Hot Chili Peppers en Lollapalooza Chile 2018: Cuando el show debe continuar!

Número de peso y sin duda uno de los shows más recurrentes como cabezas de cartel históricamente en Lollapalooza, con más de 30 años de trayectoria, los monjes funkys volvían a nuestro país (tras su última instancia que había quedado algo al debe en 2014 en este mismo festival) para ver, si ahora sí reconfirmaban su calidad como banda que ha trascendido más allá de ser un fenómeno del rock alternativo. Con canciones tan incrustadas en el memorial rockero actual que era casi imposible resistirse a esta nueva cita en vivo.

Calidad sí hubo, y algunos protagonistas brillaron más que otros sin duda: Josh Kinghoffler, se lució como buen heredero del sonido Frusciante, pues recordemos de alguna manera es su aprendiz, trabajó con él y llegó a la banda motivado por el propio ex-guitarrista. Tuvo sus momentos notables en las jams, cantó y se lució solo (tal como la hacía Frusciante) y en el trabajo jamero junto a Flea estuvo demasiado certero. Flea, por cierto, pese a sus años estuvo a la altura, un Chad Smith en la batería cada vez más poderoso, aunque Anthony Kiedis, con todo el cariño por la historia que se le tiene con la banda, nuevamente, nos defraudó un poco.

Y es así, RHCP parece que hoy en día quiere mostrar más su calidad instrumental, haciéndolo desde la partida con una exquisita jam para calentar motores ante un escenario VTR absolutamente repleto. Ahí estaban los comentarios de cuál era la canción que queríamos que tocaran, que “ojala no se manden los fails de la vez pasada” y no faltaba el “pucha que sería bueno que volviera Frusciante”. ‘Can’t Stop’ hacia callar comentarios presagiando un show a la altura después de esa notable jam, fue coreada a todo pulmón, mientras las pantallas gigantes se presentaban intermitentes, sin dejar ver a los que quedaban lejos, que fueron bastantes, por cierto. Momento non grato.

Luego de subsanarse el tema de las pantallas, pudimos apreciar con más cercanía a nuestros héroes favoritos de la vida: Flea es un verdadero monstruo del bajo, qué duda cabe. Con una estética en que se auto tributa a sus primeros años: el look, la estrafalaria vestimenta. Un hombre que ama la música y el ritmo y que ayer lo dejó nuevamente demostrado entregándolo todo. ‘Dani California’ sonaba, una que ha sido bastante aplaudida y ‘Scar Tissue’ era lo siguiente como para dejarnos la piel de gallina. ‘Dark Necessities’ de alguna manera se ha convertido en un nuevo clásico y ahí estuvo la gente para corearla. ‘Strip My Mind’ fue una bonita sorpresa, una introspectiva canción del “Stadium Arcadium” que solo algunos cantamos.

Y si la preocupación instrumental estuvo, quizá el sonido del todo no. La banda para este show trajo colaboradores en teclado y el doble bajo, presentado por el propio Flea. Seguíamos con ‘I Wanna Be Your Dog’ y Kiedis reverenciando a su ídolo Iggy Pop. La frenética ‘Right On time’ del “Californication” fue otra sorpresa y ‘Go Robot’ fue un momento para que la banda mostrara uno de sus temas bailables e interesantes del “The Getaway”. La jam de intro a “Californication” (imposible no olvidar ese momento con Frusciante registrado en el Slane Castle del 2003). Qué gran tema de los Chili Peppers y cómo mucha gente se emocionaba al cantarlo en un bonito momento de la noche.

Llegaban momentos de calma, ‘Don’t Forget Me’ y curiosamente ‘If’ dejaban todo en profunda tranquilidad en uno de los sets más extraños que le hayamos podido ver a los Chili Peppers, pues si bien es verdad que son temas que se agradece escuchar, fueron muchas las canciones que estaban dejando fuera debido a ello. Las cosas volvían arriba con la gran “Hump de Bump” y la poderosa “Suck My Kiss” anunciada por Flea como un tema muy importante en su carrera. Un gran regalo lo fue ‘Soul to Squeeze’, aquel bello tema de su etapa noventera de la película “Coneheads” y la gran “By The Way” se transformó en el momento más prendido haciendo saltar a la parte delantera como nunca en toda la noche.

Era la primera despedida, pero una despedida que no se pensaba iba a ser tan corta, RHCP vuelven con Josh Kinghofler interpretando ‘Lover, You Should’ve Come Over’ de Jeff Buckley mostrando sus dotes con la guitarra, la nueva ‘Goodbye Angels’ y la querida ‘Give It Away’, que gustó por lo rockera, pero lo cual nos decía que esto estaba terminando (siempre el broche es con ella), dejando fuera una cantidad de canciones considerables (‘Under The Bridge’, ‘Higher Ground’, ‘The Other Side’, ‘Snow’, por lo bajo, penaron demasiado, NADA de la vieja escuela) y dejándonos un poco de sin sabor, sin contar que su entrega si bien es siempre más musical, a ellos siempre les ha faltado eso del contacto del público que es importante, algo a lo que quizás Faith No More y Pearl Jam nos tienen muy malacostumbrados.

Un poco decepcionados nos dejaban, pese a esos espectaculares fuegos artificiales que salìan, con un Chad Smith parado ahí viéndolos como hipnotizado (más rato dijo que le encantaban en su cuenta de Twitter), pero era el fin y vaya que sí hay que decirlo: instrumentalmente superó al de 2014 en muchos tramos, pero el gusto a poco no nos lo quitará nadie.

Por Patricio Avendaño R.
Fotos: Jerrol Salas

Setlist:

Intro Jam
Can’t Stop
Dani California
Scar Tissue
Dark Necessities
Strip My Mind
I Wanna Be Your Dog (The Stooges)
Right on Time
Go Robot
Californication
Don’t Forget Me
If
Hump De Bump
Suck My Kiss
Soul to Squeeze
By the Way
Encore:
Lover, You Should’ve Come Over
(Jeff Buckley cover) (Josh solo)
Goodbye Angels
Give It Away

 

La diversa tarde de Viernes en Lollapalooza Chile 2018: Volbeat, David Byrne, LCD Soundsystem

Volbeat

El sideshow ya había dejado claro que los daneses saben conjugar equilibradamente fuerza rockera y melodías. Y saben, también, qué tienen qué hacer para tener al público en su bolsillo. El ánimo jamás decayó en el show de Lollapalooza y provocó momentos intensos en el Acer Stage. “The Devil’s Bleeding Crown”, “Heaven nor Hell / A Warrior’s Call / I Only Want to Be with You”, “Lola Montez”, “16 Dollars”, “Sad Man’s Tongue” (con la intro “Ring of Fire” de Johnny Cash), la singular “Seal the Deal”, “For Evigt”, “Black Rose” y “Still Counting” sellaron un espectáculo preciso y lleno de riffs agresivos.

David Byrne

Mientras Volbeat desataba el mosh y levantaba el polvo, David Byrne dejaba estampada, en el otro escenario, su impronta de caballero, de ese que igual hace reverencia al espíritu punk de inicios de los ‘70, pero sin llegar al extremo del estereotipo, porque lo suyo era el mensaje, la lírica. Lleno de teatralidad y completamente lúdico, David Byrne presentó un espectáculo sorprendente y llamativo, pero igualmente elegante y macizo, con elementos que distinguen este show de cualquier otro visto en Lollapalooza.

Recorrió todos sus éxitos con una banda en movimiento constante y con instrumentalistas virtuosos, para repasar temas de Talking Heads, en su mayoría. Baile, elocuencia, de traje y sin zapatos, con un escenario que simulaba el de un teatro, se mostró enérgico y experimental, practicando coreografías de cada canción e incluyendo en éstas a sus músicos, vestidos igual que él, y ejecutando sus instrumentos de pie, sin un soporte, desatando aplausos espontáneos.

“Slippery People”, “Everybody’s Coming to My House”, “This Must Be the Place”, “Once in a Lifetime”,”Toe Jam” (cover de Brighton Port Authority ), “Born Under Punches (The Heat Goe On)” fueron las más bailadas al compás de este sofisticado precursor de la new wave y que pareciera haber armado este espectáculo en una época adelantada a esta; es tan maestro que fue capaz de dejar fuera del setlist a “Psycho Killer”, una de las más pedidas por un grupo del público, y causar la histeria con “Burning down the house”.

LCD Soundsystem

Venían a armar la fiesta, a pesar de que sus canciones son interpretadas por James Murphy con una emotividad profunda. LCD Soundsystem es una banda sumamente sólida y que exuda bastante rock, a pesar de su apoyo fuertemente electrónico y sus variantes de synth pop. Con un juego de luces oscuras, cargado al violeta, fucsia y amarillo, transmitieron la sensación de una gran disco, con un imparable setlist bailable y basado en “American Dream”, uno de los mejores discos de 2017 y que los puso de nuevo en la primera línea. El sonido fue potente y la banda sacó brillo a su trayectoria.

Punto bordeado y uno de los imperdibles de esta primera jornada, aunque el público empezara a trasladarse de escenario cuando el reloj señalaba que pronto iniciaría la actuación de Pearl Jam. Igualmente, la calidad y pulcra producción del espectáculo de los LCD Soundsystem, cuidado al detalle, manifiesta que están en el punto álgido de una carrera, tras 6 largos años de silencio.

“Oh Baby”, “Daft Punk Is Playing at My House”, “I Can Change”, “Call the Police”, “Get Innocuous!”, “You Wanted a Hit”, “Tribulations”, “Movement”, “Yr City’s a Sucker” y varias más conjugaron la apuesta a ganador que, hoy por hoy, engalana a los neoyorquinos. Tremenda banda.

Por Macarena Polanco G.

The National en Lollapalooza Chile 2018: El desgarrador show de la jornada

Cuando Lollapalooza recién abría su sucursal acá en Chile, lo que se dio como mayor novedad es la cantidad de bandas que íbamos a poder apreciar que difícilmente llegarían solas, pues el mercado en esos años no estaba TAN de par en par abierto para recibir bandas más under y alternativas: The National fue un caso, esa vez como número de menor densidad, menor escenario y tamaño de letras en el cartel, pero que hoy con escenario principal a su disposición, han mostrado el solvente show en que se han convertido y lo grandes que están.

El actor principal es Matt Berninger, creador de esa lírica existencialista y abrumadora de las canciones de una banda que partió sindicada por ser una más de esa camada salida del alero del sonido histórico de Joy Divison, pero que se ha ido desmarcando al respecto notablemente construyendo su propio camino a la cima, pese a no ser o necesitar ser una banda mainstream .

Su reciente disco y el tour de el mismo: “Sleep Well Beast”, han sido la excusa perfecta para que podamos volverlos a ver a lo grandes: con un sonido impresionante, con una sección de vientos invitada, con un énfasis en poner capas de noise a su sonido de penumbras (mucha reverberación, estridencia en las guitarras y experimentos con las pedaleras) y con un frontman que a simple vista nos parece un profesor universitario, pero que derrocha pasión -oscura y derrotista, por cierto- y que a ratos se desenfrena de su apacibilidad explotando en catarsis vocales y escénicas.

Fue impresionante lo de Berninger, se movía, sentía lo que decía, se llegaba a enredar con el cable del micrófono, chocaba con los amplificadores y botaba el pedestal de pura energía y esta arrancada que te puede llevar The National, pasar de solemnes pianos e instrospecciones bellas a una capacidad brutal de soltar todo hacia afuera.

Berninger cantó las nuevas canciones, ya que del “Sleep Well Beast” sonaron cinco de ellas: ‘Day I Die’, ‘Guilty Party’, ‘Nobody Else Will Be There’, ‘The System Only Dreams in Total Darkness’ y ‘Walk It Back’, aparte de repasar un repertorio que incluyó material de “Alligator” (vaya que impresionante ver a Berninger como poseído de rabia cantar ‘Mr. November’)y también otras del “High Violet” y “Trouble will Find Me”, dejándonos en global tras su set de 13 temas con la boca lo bastante abierta como para encuadrarlo dentro de lo mejor de la jornada.

Por Patricio Avendaño R.
Fotos: Jerrol Salas

Los Jaivas en Lollapalooza 2018: De vuelta a las Alturas

Hace solo dos meses, fueron los invitados estelares en La Cumbre del Rock Chileno, ocasión en la que recibieron el premio al artista ícono y plasmaron un show basado en el prog/rock. Es por esto, que llamó la atención que su presentación en Lollapalooza 2018 fuera agendada en un horario que no se condice con su trayectoria y peso rutilante en la historia de la música popular chilena, sin embargo, lejos de quejarse o reclamar por ello, dedicaron su hora de show a repasar el disco “Alturas de Macchu Picchu”, obra cumbre de su discografía; cualquier mortal debería agradecer poder escucharlo completo y en vivo.

De riguroso blanco, el espectáculo del Itaú Stage fue de gran categoría y adornado con los emotivos temas que han hecho sempiterno al disco lanzado en 1981. “La Poderosa Muerte”, “Amor Americano”, “Águila Sideral” y “Sube a Nacer Conmigo Hermano”, coreada por jóvenes y adultos como si ya fuera otro himno nacional, fueron seguidas con entusiasmo, lo que solo refrenda la absoluta vigencia de una banda legendaria y que es capaz de actuar como estelar y, también, como número más secundario, sin problemas; esos detalles no logran hacer mella ni por un minuto a la calidad con la que enfrentan cada espectáculo. “Pregón para Iluminarse”, con el protagonismo mágico de Claudio Parra, “Hijos de la Tierra”, “Mambo de Machaguay” y la magnánima “Todos Juntos”, fueron la rúbrica para (otro) show majestuoso de quienes volvieron a subir a conocidas Alturas.

Por Macarena Polanco G.

Pearl Jam en Lollapalooza Chile 2018: La mágica despedida

Pese a que todos pensamos que lo mejor de Pearl Jam lo había mostrado esa primera noche de martes 13 en el Movistar Arena, la banda nos guardaba una inmensa y bonita sorpresa, pues su show fue sustancialmente distinto (al menos en cuanto a canciones) a aquella jornada llena de emociones de hace unos días, incluyendo temas de culto de su amplio repertorio, demostrando cuán rico es su cancionero (la verdad, la banda tiene para hacer tres o cuatro shows distintos de más de dos horas sin repetir tema alguno e igual sería bueno) y mostrando que ahí reside su calidad: una discografía enorme y un poder en la composición lleno de talento y vaya que forma tienen de transmitir todo eso en vivo.

Y si fue buena onda Eddie en el primer show, en este duplicó su tacha de ser absolutamente adorado, convirtiéndose nuevamente en el rey de la fiesta con sus típicos discursos, locuras y movimientos. ‘Corduroy’ arrancaba todo, con algunos problemas frecuentes de sonido en las torres, que se fueron subsanando de a poco. ‘Elderly Woman Behind The Counter in a Small Town’ del “Vs.” era la primera que no habían tocado el otro día y se agradeció, ya que este arranque seguía tocando fibras emotivas con ‘Nothingman’ del “Vitalogy” con Eddie muy inspirado, y las poderosas ‘Why Go’ y ‘Do The Evolution’ y el sólido Matt Cameron sentado en su oficina/batería desataba el delirio de los amigos de la parte más rockera de la banda.

Llegaba el momento de sacar los cartelitos por parte de Eddie: “hemos estado una semana en Santiago”-decía, “y hemos conocido mucha gente buena onda”, insistiendo en varios “discursos” de la jornada la cercanía con Chile y “que se sentían como en casa”, frase que puede sonar cliché de cualquier artista para empatizar con la audiencia, pero no, a Eddie se le cree la honestidad brutal con la que lo dice. Acto seguido: “Even Flow” y el señor Mike McCready haciendo de él su momento en vivo, qué gran baluarte de la banda, sin desmerecer al enorme Stone Gossard y los movimientos y el despliegue de uno hacia otro lado de Jeff Ament todo el rato.

‘Given to Fly’, ‘Mind Your Manners’, ‘Unthought Known’ y la maravillosa ‘Daughter’ seguían, una joya de su repertorio y también obviada del martes, esta vez incluyendo espacios de ‘Another Brick in The Wall’ de Pink Floyd. ‘Got Some’ y el disco de la palta se hacían presente, un tema interpretado con mucha fuerza. Eddie se preocupaba de preguntar mucho si estábamos bien y lo de la seguridad, porque, de alguna manera “nos cuida”, el es a estas alturas como nuestro papá, con miles de hijos dispuestos a hacerle caso y seguirle todos sus juegos. ‘Can’t Deny Me’ sirvió para que hablara de la protesta tal como el martes y de contar una historia de cuando al tecladista Boom Gaspar sufrió estragos por la “falsa alarma” de la Bomba Nuclear en Hawái en enero. Las poderosas ‘Lukin’ y ‘Porch’ eran cantadas con fuerza y rabia, tal como desde hace más de 20 años de su creación. La primera despedida que, inevitablemente nos indicada que se acercaba el tramo final, pero también que los mejores momentos estaban por venir.

‘Last Kiss’ fue coreada por un abarrotado escenario VTR en Lollapalooza. Esta vez no hubo transmisiones de ningún tipo, por lo que, había que estar ahí sí o sí para aprovechar la magia. ‘Sirens’ del “Lightning Bolt” fue una sorpresa grata para muchos y para qué hablar de las joyas que vendrían: la gran ‘Jeremy’ y ‘State of Love & Trust’, sin notar que ‘Better Man’ es una de las canciones que no puede faltar y que en ambas oportunidades en Chile Eddie la ha hecho crecer más con su inclusión frenética entre medio de ‘Save It for Later’ de English Beats.

Vedder habló de Pink Floyd nuevamente y no bastó con incluir en ‘Daughter’ el tremendo clásico que mencionábamos, ya que “Comfortably Numb” era lo que seguía, habló de Roger Waters, como “un buen tipo y un genio” y de paso nos avisaba que le mandáramos saludos Red Hot Chili Peppers, sin dejar de mencionar a artistas como LCD Soundsystem o el gran David Byrne que se presentaron en la jornada. El vino, fue su compañero como siempre, pese a que a mitad de show la gente le pidió que se lo tomara “al seco”, por lo cual el buen Eddie entendió que debería regalarlo a la audiencia, por lo que bajó y lo hizo, aunque no sin decir “necesito otro uno para mí” en su pobre pero adorable español.

‘Rearviewmirror’ nos llevaba de nuevo al querido “Vs” que fue bastante recurrido en las dos jornadas. Gossard entrando con ‘Alive’ ya avistaba que fue uno de los momentos más emocionantes de la noche, agigantado con los solos y gestos de Mike McCready, más una energía enorme de todo el público cantando un tema/himno. ‘Rockin in a Free World’ de Neil Young sonó estremecedora, Eddie vuelto loco, con una máscara de Trump con la leyenda de su nuevo tema, para luego despedirse con la emocionante ‘Yellow LedBetter’ que es un clásico cierre, pero que no fue de la partida en su show anterior.

Pearl Jam se despidió con pena, porque sabe que acá en Chile tienen una fanaticada como las que no tienen quizá en su propio país y así lo dejó claro la banda devolviendo el favor con dos enormes shows, bien preparados, sorpresivos, variados y lleno de recuerdos para dejar clavados en el corazón.

Por Patricio Avendaño R.
Fotos: Jerrol Salas

Setlist:

Corduroy
Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town
Nothingman
Why Go
Do the Evolution
Even Flow
Given to Fly
Mind Your Manners
Unthought Known
Daughter
Got Some
Can’t Deny Me
Lukin
Porch
Encore1:
Last Kiss
Sirens
Jeremy
State of Love and Trust
Better Man
Encore 2:
Comfortably Numb
(Pink Floyd)
Rearviewmirror
Alive
Rockin’ in the Free World
Yellow Ledbetter

Volbeat en Chile: Un show por la reivindicación

Los daneses llegaron a Chile con el cartel de ser los representantes del rock pesado en la nueva versión de Lollapalooza, y la oportunidad de demostrar su plusvalía como tal, la tuvieron ayer en un Teatro Teletón que expectante recibió la apuesta de los europeos.

El espacio fue el idóneo para que la banda de Michael Poulsen demostrara todo su poderío y por qué son uno los actos más cotizados de rock en el viejo mundo. En esta ocasión no tenían que especular con el fervor de los thrasheros que los recibieron en su anterior show en 2012 en Metal Fest, esta vez jugaban de local, y tuvieron a su merced un público que, lo más probable no asistirá al show de Lollapalooza a verlos.

Pasado las 21:30 se apagan las luces del teatro y la intro de ‘Born to Raise Hell’ de Motörhead advierte el desenlace más esperado ‘The Devil Bleeding crown’ de su último disco da inicio al mosh y bailes de rock and roll en la pista del teatro, la pegajosa ‘Radio Girl’ continua con la onda ‘radio rock’ que se tomó el ambiente del recinto, y es que una de las ventajas de Volbeat es hacer de su rock pesado una delicia para el oído de experimentados y principiantes oyentes que en su música encuentran la raíz del sonido que tanto queremos, esa fabulosa mezcla de los sonidos que bandas como Metallica y Social Distortion popularizaron, convierten a Volbeat en una apuesta segura de éxito. ‘Heaven or Hell’, ‘A Warrior’s call’ y ‘I Only wanna be with you’ continúan con la fiesta.

‘Lola Montez’, un single que en 2013 advirtió que Volbeat no tiene pudor en crear canciones de rock para radios, fue cantada a todo pulmón por el público, que en la rockabilly ‘16 Dollars’ incluso vio a algunos bailando en onda ranchera cual cantina del viejo oeste estuviera vigente en pleno 2018. En ‘Sad Man’s Tongue’ aprovechan de tributar al legendario Johnny Cash con un extracto de la clásica ‘Ring of Fire’.

Canciones como ‘Doc Holliday’ y ‘Dead but Rising’ sacan a relucir todo el oficio thrashero de la banda, los riffs sin edulcorantes se toman la propuesta de los europeos y el headbanging se hace una práctica frecuente dentro del teatro. ‘Slaytan’, ‘Let it burn’, ‘For Evigt’, ‘Black Rose’ y ‘Seal the Deal’, todas de su último disco ‘Seal The Deal & Let’s Boogie’ pasan coladas como canciones de años y su fanaticada las corea de memoria.

Para el encore, ‘Maybellene I Hofteholder’ y ‘Still Counting’ sellaban con una cercanía no muy frecuente de ver en bandas foráneas, el show de Volbeat en Chile, Poulsen invitó a subir al escenario a todos los más jóvenes que estuvieran viendo el show, acto seguido una multitud subió a la tarima y ‘Still Counting’ fue cantada como pudo por el danés. ¿Tendrá Lollapalooza su acto de rock pesado garantizado? Sin dudas, Poulsen y los suyos pueden izar la bandera con honores.

Por Nelson Silva A.

Fotos: Lotus/Francisco Medina