Los Tres y la prueba de XCLNT: un Teatro Municipal rendido a su historia
Fotos: Bastián Merino
El teatro capitalino se convirtió en el recinto perfecto para recibir a los cuatro miembros históricos de Los Tres, en lo que fue, quizás, la única oportunidad para disfrutar íntegramente en vivo de su más reciente álbum
Para una banda como Los Tres, haber podido grabar un disco con una carga histórica tan grande como XCLNT en el mismísimo estudio Abbey Road debe haber sido una experiencia más que inolvidable. El mismo Álvaro Henríquez señaló que, para la banda, haber podido registrar su música en un lugar tan histórico “fue como para un católico grabar en el Vaticano”. Y es que el recientemente lanzado álbum, junto con su proceso de grabación, volvió a reunir a los cuatro miembros históricos de una banda que podría haberse quedado, quizás sin mucha crítica de por medio, con una discografía que ha sido, sin duda, un aporte evidente y palpable a la historia de la música popular chilena.
Así las cosas, el cuarteto oriundo de Concepción trajo toda la magia de los estudios Abbey Road al hermoso Teatro Municipal de Santiago, en lo que fue la presentación formal de XCLNT tras dos conciertos en la Universidad de Concepción. Decimos formal porque el álbum fue interpretado en su totalidad y fue el histórico vocalista quien anunció que el concierto estaría compuesto por dos actos. Porque, tras la interpretación de XCLNT, vendrían las clásicas canciones, “las que se saben”, dijo Henríquez.
“Cantar y amar” dio inicio a la primera parte sobre el escenario que, la verdad sea dicha, sacó lo mejor del sonido clásico de la banda, aunque esta vez sobre un repertorio completamente nuevo. Canciones que le dan una nueva mirada a la cueca, como es el caso de la segunda pista del álbum, “Como llegaste te vas”, y también “Perro muerto”, que evocó, cómo no, a don Roberto Parra Sandoval, fueron recibidas por un público que se mantuvo siempre atento y que parecía encontrarse en un genuino y activo estado de absorción del nuevo material.
“La vida al revés” sacó a relucir toda la técnica, pero también el alma que pone en su guitarra el genio de Ángel Parra y, la verdad, es que no deja de ser sorprendente ver en directo el despliegue de calidad y talento del guitarrista, quien, como suele ser costumbre, tuvo a su disposición una amplia variedad de pedales para cubrir la extensa paleta de sonidos que requiere su estilo.
El cumpleañero Roberto Titae Lindl puso el clásico sonido de su contrabajo en “INRI”, uno de los sencillos que acompañó el lanzamiento del álbum y que, junto a la potente base rítmica de la batería de Pancho Molina y el tono irónico en la voz de Álvaro, tenía ya cautivo a un público que, para ese entonces, era cómplice de una interpretación que constantemente recordó a esos grandes momentos noventeros de Los Tres. Porque las nuevas canciones son Los Tres y suenan como Los Tres. Prueba de aquello fue el cierre del primer acto con “Que vuele”, probablemente la canción que más se apega a la clásica fórmula de la banda.
Tras un interludio de 15 minutos llegó el segundo acto y, con él, una segura selección de clásicos que partió con “Gato por liebre”, incluyendo su respectiva sección extendida donde queda de manifiesto que Los Tres, cuando quieren sonar pesado, suenan pesado. Como cabría esperar, este segundo acto fue un karaoke masivo donde el vínculo histórico de una banda nacional ineludible con su público se sintió más fuerte y vivo que nunca, sobre todo cuando tocó cantarle el cumpleaños al entrañable Roberto Titae.
No deja de haber riesgo para una banda cuando decide tocar su más reciente lanzamiento de forma íntegra en vivo. No hay que ir muy lejos: al otro lado de la cordillera, el mismísimo Fito Páez fue criticado por presentar por completo su último álbum en uno de sus conciertos más recientes. Los Tres, lejos de esa escena, lograron que su público enganchara desde un comienzo con un material que, si bien no reinventa considerablemente su sonido clásico, sí representa un aporte al legado de una banda que, hasta hace no tanto, pensábamos que difícilmente volveríamos a ver con su alineación histórica. Ver a Los Tres en vivo se siente tan satisfactorio como debió haberlo sido en los noventa.





